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FOTO DE LA SEMANA: “Valente”

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Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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La justicia que la Revolución hizo a los yaquis

Ana Luz Ramírez Zavala*

En el imaginario colectivo prevalece la idea de que durante la administración presidencial de Lázaro Cárdenas se hizo justicia a los yaquis por su participación en la Revolución, al reconocer su territorio bajo la figura de restitución y titulación, así como por el carácter de conciliación que adquirieron las relaciones entre el mandatario y la etnia.

En realidad, algunas de las acciones desarrolladas en el territorio yaqui están vinculadas al programa indigenista de la época que pretendía atender las necesidades económicas y sociales de la población originaria de México para integrarla a la nación, en el cual el proyecto educativo fue de gran importancia. Para cubrir este aspecto en el valle del Yaqui se fundaron varias escuelas rurales y un internado en Vícam para la formación de maestros indígenas.

En el mismo tenor, los Ocho Pueblos fueron organizados en colonias agrícolas militares. Bajo esta administración se pusieron en marcha acciones de saneamiento del espacio, desarrollo de infraestructura de riego y obra pública, así como la operación de servicios médicos y sanitarios. No obstante, esta forma de ordenamiento se impuso para tratar de controlar militarmente a la etnia y para introducir nuevos patrones de asentamiento y de posesión de la tierra, además de promover la entrada de mestizos a la región.

Otras acciones que se promovieron durante el sexenio cardenista fue el regreso de los yaquis deportados y desplazados durante la guerra; el reconocimiento de facto de las autoridades tradicionales; la exclusividad para la tribu de pescar en el sitio de Las Guásimas y Bahía Lobos, así como de explotar los recursos forestales de la sierra del Bacatete a favor de los individuos que no estaban adscritos al ejército.

Por su parte, la solución que se le dio al problema agrario en el valle del Yaqui consistió en el reconocimiento a la tribu de la margen derecha del Río y la sierra del Bacatete, registrándose alrededor de 460,000ha de agostadero y 20,000ha de riego. También se estipuló el derecho de la etnia para disponer del 50 por ciento del almacenamiento de la presa La Angostura, entonces en construcción.
Sin embargo, por diversas circunstancias e impresiones en el marco legal agrario y por no haberse contemplado dos de los Ocho Pueblos tradicionales, la dirigencia yaqui se negó a aceptar la resolución. Con el tiempo se presentaron otras irregularidades que impidieron que se concretara lo dispuesto, lo que a largo plazo ha perjudicado a la tribu al ver mermada el área original que les fue reconocida en el documento.
Para los yaquis lo obtenido en esta etapa formó parte del compromiso adquirido con los jefes sonorenses por su participación en la Revolución. Por las consecuencias que tuvo la operación de diversos programas oficiales en el territorio yaqui se considera que la política cultural posrevolucionaria implicó altos costos como competencia y pérdida sobre el control de ciertos recursos como el agua; repercusiones ecológicas y sociales por la construcción de la presa La Angostura que provocó sequía y el abandono temporal de algunos de sus pueblos; modificaciones en su sistema de producción; diferenciación política y económica entre algunos de sus integrantes debido a su afiliación en los batallones auxiliares del ejército mexicano. Además representó cambios en su sistema político y ritual por la movilidad a la que se vieron forzados.

Los yaquis a través de la negociación y la resistencia lograron modelar las políticas dirigidas hacia ellos, lo que les permitió adaptarse a las nuevas circunstancias a pesar de lo perdido en el proceso.

* Profesora investigadora de CEHRyF. El Colegio de Sonora