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Aristegui y la objetividad

Víctor Hugo Reyna García*

El despido de Carmen Aristegui de Noticias MVS se ha instalado como el principal tema de la agenda pública nacional en lo que va de 2015. La razón es bastante simple: a quince años de la transición democrática de 2000, supone un retroceso de tres, cuatro o cinco décadas en términos de libertad de expresión.

Entre las múltiples interpretaciones académicas que esta destitución permite, hay una de particular interés para la sociología del periodismo: los debates formales e informales sobre las identidades, los valores y las prácticas profesionales de Aristegui y su también cesado equipo de reporteros y editores.

Más allá de las discusiones sobre si Aristegui es o no es periodista (identidades) porque se dedica o no a la producción de noticias (prácticas), lo más llamativo de esta controversia es el cuestionamiento a su objetividad periodística: mientras que unos dicen que no es objetiva porque tiene intereses secretos, otros argumentan que es la más objetiva y creíble.

En su trabajo pionero, originalmente publicado en 1972, la socióloga estadounidense Gaye Tuchman se introdujo en diversas salas de redacción a dialogar con numerosos periodistas sobre el significado de la objetividad. A partir del trabajo de campo, definió la objetividad en el periodismo como un ritual estratégico para protegerse de acusaciones de partidismo.

Para Tuchman, este ritual estratégico se articula con: a) la presentación de las diferentes partes en conflicto, b) la presentación de evidencia sustentadora, c) el uso juicioso de las comillas y d) la estructuración de la información en una frase apropiada. Este proceder es el que, más allá de los puntos de vista particulares, define al periodismo informativo.

En México, con la paulatina adopción de los estándares del periodismo estadounidense, este ritual estratégico se ha constituido tanto en la norma como en la medida del periodismo de calidad. Una revisión de cualquier periódico lo confirma: en él abundan noticias redactadas de manera aséptica, sin que el reportero haga explícita su interpretación de los hechos.

En el campo de los estudios del periodismo, esta observación ha sido cuestionada con amplitud porque sistemáticamente impide que los periodistas tomen una postura ante situaciones que así lo merecen. Por ejemplo, ante el cambio climático, la presentación de las partes en conflicto puede conceder demasiado peso a los escépticos.

En el caso del programa de Aristegui en Noticias MVS, al tratarse de una emisión centrada en la discusión de las noticias del día por parte de su titular y en la realización de reportajes de investigación y denuncia de su equipo de reporteros,  la objetividad no es en sí misma la principal preocupación.

Esto no significa que Aristegui y su equipo no sean objetivos, sino que su intención primera no es la de generar una observación absolutamente distanciada de la realidad nacional. Más bien, su propósito es contribuir al cambio social mediante la exposición periodística de los actos de corrupción (reporteros) y su mantenimiento en la agenda pública (Aristegui).

A pesar de sus orientaciones periodísticas, el programa de Aristegui también apela al ritual estratégico de la objetividad en el sentido de que intenta presentar a las diferentes partes en conflicto —abriéndole el micrófono incluso a los actores que denuncia— y apoyando sus argumentos en diferentes tipos de evidencias.

En este sentido, lo que habría que discutir no es tanto si Aristegui es o no es objetiva, sino cómo ejecuta la objetividad. Como Julio Scherer, Aristegui se distingue por no conformarse con lo que indican los manuales de estilo y desarrolla su propia interpretación poniendo en práctica los ideales y las normas del periodismo.

Por ello, cuestionar su contribución a la vida pública nacional sobre la base de que es más o menos objetiva que determinado conductor o periodista es sumamente débil y pone el acento en la forma antes que en el fondo: Aristegui es la figura periodística más destacada del país y su despido reduce la polifonía del espacio público y condiciona al gremio periodístico.

*Maestro en Ciencias Sociales. Estudiante del doctorado en El Colegio de Sonora.