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FOTO DE LA SEMANA: Mirador San Cristóbal, Lima.

La imagen fue capturada por Cindy Martínez.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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El boom automotriz ¿y Sonora?

Álvaro Bracamonte Sierra*

La semana pasada se anunciaron inversiones importantes en el sector automotriz que en conjunto suman 3 500 millones de dólares. En lo que va de la actual administración federal, el capital comprometido en esa industria asciende a los 23 000 millones, por mucho un monto superior al registrado en otras actividades productivas. El ensamble de vehículos o de autopartes ha crecido a tal grado que México se ubica ahora entre los primeros siete países del mundo por el número de automóviles producidos. Por encima están gigantes como China, Estados Unidos, Japón y Alemania, así como Corea del Sur e India. Algunos de estos países exhiben una evolución negativa, por lo que podría suceder que en unos años más México los rebase para ubicarse entre los primeros cinco.

Dadas las dificultades de la industria petrolera, este boom automotriz es una buena noticia tanto para el sector externo como para el conjunto de la economía mexicana. La expansión ha favorecido el desarrollo de regiones que hoy están convertidas en verdaderos polos industriales; tal es el caso de Guanajuato donde de los 3 500 millones de dólares referidos se aplicarán 2 200 para la producción de trasmisiones (Ford) y el ensamble completo de un subcompacto (Toyota). De hecho, los planes del corporativo nipón son conformar en el bajío un clúster articulador de toda la red de suministro requerida en estos casos. Lo mismo pasa en la subregión de Chihuahua y Coahuila donde se localizan varias plantas automotrices y de autopartes.

Una situación similar se da en la zona metropolitana de Monterrey que poco a poco aumenta su participación en el boom automotriz. Están también, aunque en menor escala, Tijuana y Mexicali, región que hace esfuerzos significativos para no quedarse aislada de la expansión sin precedentes que registra la producción de autos en el país, en un proceso que seguramente adquirirá mayor relevancia una vez que nuevas ensambladoras concreten sus planes de crecimiento en México.

Vienen a cuento estos comentarios en virtud de que a simple vista el Estado de Sonora parece no jugar un rol importante en este proceso. Como sabemos, en la entidad opera una de las plantas más exitosas de Ford Motor Company instalada en Hermosillo desde 1986. El establecimiento de esta empresa constituyó un hito fundacional en la industrialización regional. Pero desde entonces ninguna armadora diferente ha llegado, lo que muestra que no ha habido interés o ha faltado capacidad para atraer este tipo de inversiones.

Hace ya tiempo trascendió que Toyota estaba interesada en construir una nave industrial aquí para ensamblar los pick up Tacoma; sin embargo, la decisión fue finalmente por Baja California donde se sigue buscando agresivamente atraer más inversiones. A principios de año tuve la oportunidad de participar en una reunión con empresarios y académicos sonorenses cuyo objetivo fue analizar  qué nichos de inversión tenían potencial en Sonora; ahí se tocó el tema de la relativa vulnerabilidad que exhibe la industria automotriz local al depender totalmente de una sola empresa.

Se lanzaron preguntas preocupantes sobre el futuro de la entidad. Una de ellas fue ¿qué pasaría si una decisión estratégica de la trasnacional implicara la reubicación de la planta hermosillense en otra parte del mundo o en otro estado del país para estar cerca de los proveedores que operan en el centro de la República o en Nuevo León? La sola mención de esta posibilidad produjo una clara inquietud en los rostros de los jóvenes inversionistas, muchos de ellos pertenecientes a conocidas dinastías empresariales de Sonora. El consenso en ese foro giró en torno a lo crucial que resultaba robustecerla a través de la promoción para atraer otras multinacionales. En la actual coyuntura de acelerada expansión de la industria automotriz nacional, Sonora podría y debería jugar un papel más relevante; he ahí una tarea ineludible para el nuevo gobierno que se conformará a partir de septiembre, y sobre todo para los responsables de la promoción y fomento a la inversión productiva en la entidad.

*Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.