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La imagen fue capturada por José Luis Moreno.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Lo que dice mi vestimenta

Zulema Trejo Contreras*

Un filósofo contemporáneo escribió en una de sus obras más conocidas que todo elemento social tenía una parte simbólica; esta afirmación puede parecer muy lejos de nuestra realidad ya que no somos filósofos y seguramente habrá muchas personas que no sientan ni la más mínima curiosidad por esta rama de la ciencia, lo cual es totalmente válido. Sin embargo, como toda premisa filosófica, ésta tiene mucha más relación con nuestra cotidianidad de la que supones al leerla, y eso puede corroborarse cuando se aplica a un tema que suele calificarse de frívolo, me refiero a la moda.

Recientemente una amiga me mandó el link a un artículo muy interesante respecto a la historia del vestido en la época de Felipe II de España. El texto hace básicamente  un análisis simbólico del vestido que usaban las clases altas españolas en el siglo XVI, es decir, los vestidos que estaban de moda en aquella época. Lo interesante del análisis es que plantea la respuesta a la pregunta ¿qué estás diciendo al vestirte así? En aquella época se puso de moda el color negro para las vestimentas, y no para representar tristeza o duelo, sino porque obtener ese color en la tela requería de gran inversión de tiempo y materiales. Por consiguiente, sólo quien tuviera grandes fortunas podía pagar ese tipo de telas, así que vestir de negro era símbolo de riqueza. También en aquella época las mujeres solían usar en la parte superiora del vestido una pieza que aplanaba sus senos, ya que la figura femenina ideal era una silueta plana.

Este artículo me dio pie para pensar en qué queremos decir las mujeres con nuestra forma de vestir. Ciertamente no lo que se dice mucho en el mundo masculino: que deseamos provocar, que buscamos la violación o el acoso. Quizá lo que una mujer quiera representar con su forma de vestir, en algunos casos, sea sencillamente su adhesión a la moda, a las tendencias que se dictan desde París hace por lo menos dos siglos. Para otras mujeres tal vez su vestimenta muestre la pertenencia o solidaridad con un grupo social, religioso, político o étnico. Habrá casos en los cuales el vestido refleje el estado de ánimo de quien lo porte; también es posible que algunas de nosotras nos vistamos como lo hacemos simplemente porque así nos sentimos cómodas.

Lo que deseo destacar con estas palabras es que la forma de vestir de alguien no es, en ocasiones, un asunto superficial, tiene significados. Por ejemplo, ahora vestir de negro no es símbolo de estatus social. Hubo un tiempo en que simbolizaba el luto y de cierta manera aún lo hace, aunque también es común que la vestimenta de color negro se use por gusto o como sinónimo de elegancia. Esto último se lo debemos, claro, a una modista francesa, Coco Chanel, quien tuvo la osadía de diseñar vestidos de noche negros en una época en la que los colores claros, pastel, eran los usuales en los festejos formales.

El uso cotidiano de pantalones por parte de la mujer es algo reciente, data de la década de los setenta primordialmente. En el mundo de la moda suele atribuírsele a Yves Saint Laurent su lanzamiento como prenda indispensable en el guardarropa femenino. Su uso en aquella época causó polémica; ahora se le ve tan natural que incluso es más común ver por la calle a mujeres vistiendo pantalón y blusa, que vestido o falda. ¿Por qué? Los motivos pueden ser desde la comodidad y practicidad de esta prenda, el seguir una tendencia de la moda, o manifestar su acuerdo con la liberación femenina, significado que solía dársele a esta prenda a mediados de los setenta, concretamente después de celebrarse el año internacional de la mujer en 1975.

Los elementos simbólicos en realidad, pues, no están tan distantes de nosotros como pareciera. Día a día, al decidir qué vestir, decidimos consciente o inconscientemente qué símbolo o símbolos utilizaremos ese día en particular.

*Profesora-investigadora de El Colegio de Sonora.