» Convocatorias

  • maestria-559 Maestría en Gestión Integral del Agua »

    El Colegio de Sonora, a través del Centro de Estudios en Gobierno y Asuntos Públicos (CEGAP) y el Cuerpo Académico Gestión Integral del Agua, inicia [...]

» Novedades Editoriales

  • rys63-573 región y sociedad 63 »
  • rys62-564 región y sociedad 62 »

    región y sociedad número 62

  • pescadora-559 “Soy pescadora de almejas…” respuestas a la marginación en el Alto Golfo de California »

    Gloria Ciria Valdez-Gardea, El Colegio de Sonora (Segunda edición, 2014)

FOTO DE LA SEMANA: “El Novillo”

La imagen fue capturada por José Luis Moreno.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

vialibre-573

Recuento del proceso electoral

 

Álvaro Bracamonte Sierra*

Se vaticinó que serían las elecciones más sucias de la historia electoral de Sonora y así lo han sido. Tanto, que son frecuentemente comentadas por la prensa y articulistas a nivel nacional. Incluso son más mencionadas que las de Nuevo León, joya de la corona de la geografía política nacional donde se está configurando un fenómeno inédito a propósito de que un candidato sin partido figura entre los favoritos. La deshonrosa popularidad de los comicios sonorenses se ha conseguido a base de filtraciones de presuntas corruptelas y tráfico de influencias protagonizados por los principales aspirantes a la gubernatura del estado. Este ha sido el tono de la campaña, misma que está por cumplir dos tercios del tiempo establecido en el código electoral. Dos meses en que los ataques y las descalificaciones han dominado los espacios mediáticos. Con ese ambiente de telón de fondo, quién se acuerda de las propuestas o de las soluciones a los problemas y rezagos que padece la entidad; quién se acuerda de alguna idea persuasiva formulada por los candidatos. Ciertamente parece imposible recordar algo interesante, pues los días de campaña transcurren entre zancadillas y patadas groseras que harían las delicias de luchadores rudos como el malogrado “Perro” Aguayo Jr.

Y todo indica que esta dinámica se pondrá peor ya que los equipos de campaña tienen la encomienda de ganar al costo que sea: “Haiga sido como haiga sido” diría el clásico. Los jefes-jefes de cada ejército electoral no pueden perder, pues un eventual descalabro los condenaría al ostracismo político —lo que quieren evitar a toda costa valiéndose de cualquier recurso, como es el uso inapropiado de información confidencial o conseguida ilegalmente y los desplantes cada día más desafiantes de “alter egos”, que han decidido dejar para mejor ocasión cualquier asomo de prudencia y moderación—. Parece que de lo que se trata es de noquear al contrincante; actúan igual que un boxeador en una pelea pactada a uno o dos rounds y no a diez o doce como normalmente se acuerdan los pleitos de campeonato. Así ocurre en la política sonorense: se trata de poner fuera de combate al adversario lo más pronto posible actuando como si no hubiera más oportunidades para ello. Es una lógica que contraviene el principio elemental de la política de que ninguna victoria es permanente y ninguna derrota es para siempre; en política siempre hay oportunidades para redimirse y reinventarse.

Recientemente estuve en un programa de radio y televisión que se transmite por Internet donde uno de los temas abordados por los panelistas participantes giró en torno a si la división alcanzaría tal grado que haría difícil , luego del 7 de junio, la operación cicatriz entre los partidos y, desde luego, entre los propios sonorenses. Algunos sostuvieron que la polarización había llegado a tal extremo que la restauración de la concordia sería imposible o al menos se atisba muy complicada. Al contrario de quienes así opinaron, argumenté que no habrá mayor dificultad. Recordé que un momento verdaderamente alarmante en cuanto a polarización social se registró en el 2006 en el marco de una campaña presidencial que se caracterizó por una profunda ruptura entre quienes apoyaban el proyecto abanderado por AMLO y quienes se alinearon alrededor del programa aparentemente modernizador y competitivo de Felipe Calderón. La grieta social generada fue tan honda que pese al tiempo transcurrido el solo recuerdo vuelve a despertar pasiones incontrolables. Quizá lo profundo de aquella división ayude en algo a entender el aciago paso del michoacano por la presidencia nacional. En el caso de Sonora, dije que no advertía hasta ahora ese nivel de animosidad. En todo caso se trata de un pleito entre élites nativas, pero no de una ruptura ideológica. De confirmarse esta idea, manejada como hipótesis, la recuperación de la armonía se simplificaría a un asunto de negocios. Si efectivamente así sucediera, podemos suponer que las élites ahora enfrentadas pronto se pondrán de acuerdo.

EXPECTATIVAS

Los sondeos indican un empate técnico entre el PRI y el PAN. Este escenario concuerda con el registrado al menos en los dos anteriores procesos. Esto significa que las encuestas que inicialmente ponían al blanquiazul con ventaja de dos dígitos eran artificiales. Dado que ninguno puede autocalificarse como honesto y considerando que el tema central de la campaña es la corrupción, ganará quien sea capaz de trasmitir la confianza de que llegando acatará el mandato ciudadano que les exige honradez en el manejo de los dineros públicos.

*Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.