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FOTO DE LA SEMANA: “Burla de la fotografía conceptual”

La imagen fue capturada por Jesús Morales.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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La historia y el historiador

Zulema Trejo Contreras*

La historia es la ciencia que se encarga de estudiar el pasado de la humanidad. Como tal, abarca una amplia diversidad de temas, épocas, espacios geográficos, personajes. Tener este objeto de estudio tan amplio propicia que nos imaginemos al historiador como una persona que todo lo sabe acerca del pasado. Los que nos dedicamos al trabajo de historiar regularmente debemos pasar por la incómoda situación de no saber qué responder exactamente cuando alguien nos hace preguntas inesperadas como “¿cuándo vivió Tutankamon?”, ¿es cierto que los vikingos llegaron a América primero que Cristóbal Colón?, ¿dónde murió Bolivar?, ¿dónde está enterrado Hernán Cortés? A veces es difícil lograr que la gente entienda que los historiadores no lo sabemos todo, no porque seamos ignorantes, o porque se nos haya olvidado, o no deseemos responder; lo que sucede en realidad es que la historia de la humanidad es tan amplia que difícilmente habrá, por no decir que no existe, en el mundo alguien que la conozca por completo.

Por ejemplo, para quien se especialice en la historia de Egipto, seguramente no será difícil responder la pregunta relativa a Tutankamon con la que inicié el párrafo anterior, pero también es seguro que encontrará dificultades tal vez insalvables para responder no sólo dónde murió Simón Bolivar, sino para saber quién era exactamente este personaje. Como otros estudiosos de la ciencia, también los historiadores hemos tenido que delimitar nuestro campo de estudio, y dar lugar a las especialidades, es decir, algunos se dedican a estudiar los procesos históricos políticos, otros los económicos, algunos más los culturales. Dentro de estas grandes ramas del conocimiento histórico aún hay más delimitaciones, que lo mismo pueden ser temporales que espaciales o ambas. Por ejemplo, hay quienes estudian la época colonial en México desde un punto de vista económico; o quienes estudian la revolución mexicana desde el ángulo de los procesos culturales, o el movimiento de independencia desde la perspectiva de la historia militar, etcétera.

Los historiadores tampoco son jueces, mucho menos están conformados en tribunales destinados a juzgar la actuación de nuestros antepasados, de ahí que esas frases, que a veces se pronuncian en torno a que la historia juzgará tal acto o a tal personaje, no son realmente ciertas. La historia dará cuenta de esos acontecimientos y la participación de tal o cual individuo en ellos, pero no emitirá un veredicto acerca de lo bueno o malo de su actuación o sus consecuencias. Los historiadores tampoco son profetas, es imposible predecir el futuro a partir de los hechos históricos porque los procesos históricos los realizan los seres humanos, y no hay seres humanos idénticos, que reaccionen de igual manera antes circunstancias similares, y enfatizo la palabra similar, porque tampoco hay circunstancias enteramente iguales.

El historiador es una persona que investiga, reconstruye procesos y/o acontecimientos del pasado a través de los datos que quedaron de ellos, ya sean escritos, en imágenes, películas o testimonios orales. Un historiador analiza, comprende y hace comprensible una parte del pasado para la sociedad en la que vive, esa es su labor.

Quien se acerca a la historia por curiosidad o en busca de respuestas las encontrará, sin duda, y, al igual que en otras ciencias, cuando se quieren saber fechas exactas se busca en cronologías; si lo que se desea saber son los acontecimientos vividos por tal o cual personaje, se debe buscar su biografía; si se desea leer directamente documentos de tal o cual época, hay que ir a los archivos donde se resguarda esa información, o buscar en libros que los reproducen.

Un historiador no tiene todas las respuestas, pero sí puede guiar a quien le pregunte hacia el libro y/o el investigador que pueda responder a sus cuestionamientos. El conocimiento histórico está siempre a la mano, hay que acudir a él, no dejar que se empolve en los estantes de las bibliotecas.

*Profesora-investigadora de El Colegio de Sonora.