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FOTO DE LA SEMANA: “En construcción”

La imagen fue capturada por Ana Sánchez.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Elecciones en Sonora 2015: entre el desinterés y el desencanto

Mercedes Zúñiga Elizalde*

La revista Proceso recién publicó un reportaje sobre las elecciones en el estado, titulado “En Sonora, lucha de rudos contra… rudos”, donde aborda lo que las y los sonorenses escuchamos y leemos todos los días desde que comenzó la campaña, incluso desde antes: las recurrentes acusaciones de corrupción que por lo menos los dos partidos más fuertes de la contienda (PRI y PAN) se lanzan entre sí.

La rudeza de la campaña en Sonora a la que hace alusión Proceso, con todo y lo sucia que se presenta, no parece ser una característica exclusiva del estado pues, como se observa en medios de comunicación, Internet y redes sociales, partidos y candidatos de distintas entidades se tiran con todo, menos con propuestas que busquen mínimamente solucionar algunas de las múltiples y graves problemáticas que demandan atención en nuestro país o, por lo menos, “iluminen” al electorado sobre su elección de voto.

Las reiteradas acusaciones de corrupción, filtraciones de llamadas telefónicas, exhibición de documentos y descalificaciones de todo tipo que singularizan la contienda sonorense, nos muestran la degradación de la vida política que predomina en el estado, la cual se ha convertido en un espacio más de poder y de negocios, donde unos cuantos se apropian la representación de la sociedad, como si el interés general fuera el resultado del libre juego de ciertos intereses privados. Es la política como un espectáculo, donde unos pocos acaparan todo y el resto solamente tenemos derecho a votar. Y sólo a votar, porque el de ser votado, o votada, es casi inaccesible para la mayoría.

Frente a la inmensidad de problemas que enfrenta nuestro país actualmente: violencia, inseguridad, desempleo, precariedad salarial, fragilidad económica, por mencionar algunos, duele ver el vacío de propuestas de partidos y candidatos. Más allá de las usuales promesas de campaña que vemos en spots televisivos, anuncios espectaculares o en autobuses urbanos que circulan por las principales ciudades del estado, pareciera que las y los candidatos quieren ganar las elecciones con puros slogans. Si nos atenemos a lo que emiten en su publicidad (pues no es posible llamarle a eso propaganda), no encontramos diferencias entre ellos. ¿Qué distingue a cada uno que pueda orientar nuestro voto? Todos se asumen como honrados, al mismo tiempo que acusan de corrupto al otro u otra, como el dicho aquel del ladrón que grita: ¡al ladrón, al ladrón!

¿Cuál sería la diferencia entre votar por el “Nuevo Sonora” o el “Otro Sonora Ya”? Y para el caso de Hermosillo ¿Qué política puede haber de fondo entre “El mejor Hermosillo” y “El Hermosillo con todo”? En este contexto, ¿qué opciones tenemos? ¿Acaso sólo iremos a votar para ejercer un elemental derecho ciudadano?

El contexto cuenta. En cada momento de nuestra vida, nuestros pensamientos, valores y actos adquieren un propósito y un significado a partir de una realidad política, económica y social más amplia, la cual nos influye y condiciona. Si la política nos construye como individuos y seres humanos, nosotros también construimos la política. Por ello, si algún deber tenemos como ciudadanas y ciudadanos, éste es sacar nuestras propias conclusiones de todo el proceso electoral; ver qué enseñanzas nos está dejando la contienda sobre el poder, los políticos, el gobierno, la razón, lo humano, la dignidad, incluso si el desinterés o el hartazgo nos conminan al abstencionismo.

Indudablemente tenemos un gran reto este 7 de junio: votar o no votar; anular el voto o decidir por quién votar; mantenernos en el voto duro del partido de siempre o votar como protesta por los más pequeños o de nueva creación. Hay mucha basura que tenemos que procesar para tomar una decisión. Cualquiera que ésta sea, démosle un sentido crítico. Nuestro acto personal es también un acto político, pues es una experiencia compartida y por lo tanto es un acto colectivo, como bien nos lo ha mostrado el feminismo.

*Profesora-investigadora de El Colegio de Sonora.