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FOTO DE LA SEMANA: “Amarillo”

La imagen fue capturada por Jesús Morales.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Del fracking y otros absurdos

Esther Padilla Calderón*

El fracking o fractura hidráulica es una técnica que permite extraer gas natural del subsuelo. Consiste en barrenar la superficie terrestre, primero en sentido vertical con una profundidad de hasta 4000 metros, y luego en sentido horizontal hasta alcanzar una longitud que puede oscilar entre los 1000 y los 3000 metros. Al terminar la perforación se introducen explosivos para fisurar las rocas, y enseguida se inyecta —con una alta presión— una mezcla de agua, arena y 600 productos químicos altamente tóxicos. A través de estas grietas artificiales empiezan a filtrarse las pequeñas burbujas de gas metano que hasta entonces se encontraban contenidas en las rocas, pero tanto el gas que aflora como las sustancias empleadas para obtenerlo no sólo penetran en las grietas y en la perforación central, sino también en los acuíferos cercanos, de los que en muchos casos se extrae agua por medio de pozos con fines de abastecimiento humano.

Como los precios de los combustibles fósiles se han incrementado, el empleo de este método se ha vuelto económicamente rentable para quienes participan del negocio de la explotación de hidrocarburos, y su uso se ha propagado en el mundo. Sin embargo, debe detenerse: el costo ecológico y social que implica, de ninguna manera puede justificarse. A pesar de las mentiras que se digan para intentar ocultar los efectos irreversibles del uso de esta técnica, la fracturación hidráulica es altamente contaminante y peligrosa para la salud de los seres vivos en general, ya que además de la preocupante contaminación de acuíferos, también implica el consumo de grandes cantidades de agua, así como la contaminación de la superficie terrestre a través de la migración de los gases y productos químicos utilizados, con los evidentes efectos para la salud. Es necesario que la sociedad se movilice a una mayor escala para impedir que dicha tecnología se aplique en nuestro país.

En este caso, como en casi todos los procesos que atañen a situaciones de contaminación de la naturaleza, las personas no podemos decir: “pues mientras a mí no me afecte, no me involucro”, porque es obvio que la contaminación de los acuíferos —difícil de medir— puede afectar a personas y grupos sociales de cualquier nivel socioeconómico, de ahí que el clásico egoísmo de los sectores sociales privilegiados sea un sin sentido. Tal vez los políticos que contribuyeron con la aprobación del conjunto de reformas estructurales en materia energética crean que sus familias o ellos mismos estarán a salvo de los efectos corrosivos del empleo de éste u otros métodos, o quizá sus ingresos y ahorros les alcancen para ir a vivir a otros países y reproducir sus actuales niveles de vida en lugares del planeta protegidos de la contaminación brutal por actores políticos con mayor poder e inteligencia.

Hablando de contaminación, en Sonora se conocen bien los efectos negativos de la minería, y cabe tener presente que el fracking es una técnica equivalente “en pequeña escala e invertida” a la empleada en la minería a cielo abierto. ¿Qué tanto puede creerse en la posibilidad real de una regulación efectivamente aplicada en los casos de contaminación severa como el del río Sonora, siendo que las instancias que debieran hacerlo son parte del régimen político que ha aprobado una reforma de carácter estructural de la que los procesos contaminantes son sin duda parte constituyente? ¿Cabe la esperanza de que los políticos que colaboraron con su aprobación se sensibilicen antes de que empiecen a acumularse los conflictos sociales que se derivan de la puesta en marcha de los programas que provienen de tan lamentable reforma? Considero que si esto ocurre será porque la sociedad civil se ha movilizado lo suficiente como para sacudir y sensibilizar a quienes actualmente gobiernan este país.

*Profesora-investigadora de El Colegio de Sonora.