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FOTO DE LA SEMANA: “El Puerto”

La imagen fue capturada por Josemaria Romero.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Lluvia bendita, lluvia maldita

Álvaro Bracamonte Sierra*

Dicen los meteorólogos que hacia tiempo no llovía el meritito día de San Juan. Se rompió esa suerte en la capital sonorense, con un aguacero de pronóstico reservado antecedido por una ventisca que hizo estragos en casas, luminarias y espectaculares. Las precipitaciones del miércoles 24 inauguraron la temporada de lluvia que habitualmente se cristaliza en julio y agosto. Se adelantó un poco y, con ello, los bienes y los males que trae consigo. La canícula ha disminuido con los inesperados aguaceros de estos días; empieza a renacer el verdor en los cerros y jardines de Hermosillo cuyo riego no es prioridad quizá porque el agua es un bien que no debe desperdiciarse en esos detalles.

De hecho, los parques arbolados escasean en la capital, cosa que puede verificarse al observar la mancha urbana por la ventanilla del avión cuando se dispone a aterrizar en el aeropuerto de La Manga. Cuando llueve la gente se alegra y recupera el ánimo; es cuestión de salir un rato a la calle durante la precipitación para admirar entre los transeúntes un ánimo renovado. La lluvia para los rancheros, ganaderos y agricultores, es el anuncio de posibilidades económicas interesantes. A los productores de la Costa les permite ahorrar uno, dos o acaso tres riegos que, convertidos en dinero constituyen verdaderas economías para sus mermados bolsillos. Por ejemplo, 24 horas de bombeo en un pozo de 12 pulgadas puede costar hasta 2,500 pesos sólo por consumo de electricidad; si regar la milpa requiere 30 días continuos, entonces el recibo ascendería a 75 mil pesos que no se gastan. Para estos agricultores las precipitaciones son agua bendita. Lo son también para los ganaderos que acumulaban varios meses sin el vital líquido.

Se anticipó que la temporada de lluvias seria abundante, lo que garantizará un adecuado crecimiento del forraje que sirve de alimento al hato ganadero de Hermosillo y de Sonora. La lluvia pone tan contentos a los ganaderos y agricultores como a los habitantes de la ciudad, en el caso de Hermosillo.

Pero nunca hay felicidad completa y, si la hay, casi siempre es efímera. Las lluvias trajeron consigo también un sinnúmero de problemas que de no resolverse pueden convertirse en males mayores. Los aguaceros de la semana pasada pusieron al descubierto lo que ya sabemos: la precariedad del drenaje pluvial y la espantosa condición del asfalto en prácticamente todas las calles y avenidas de la capital. Han sido suficientes tres precipitaciones para que el pavimento vuelva a exhibir la mala calidad de los materiales utilizados, el pésimo mantenimiento y la negligencia con la que las actuales y anteriores autoridades enfrentaron esta problemática.

En estos días la ciudad luce destartalada. Hace falta más que un ocasional bacheo y una limpieza rutinaria de los canales azolvados para restaurar un poco el maltrecho cuadro citadino. En realidad urge un ambicioso proyecto de reconstrucción de vías primarias y secundarias que son por donde se moviliza la mayor parte de los hermosillenses. Es un proyecto caro pero no sólo es necesario sino urgente.

Hermosillo puede fortalecerse como jugador relevante en el proceso de relocalización de la inversión extranjera por venir. Varios factores apuntan en ese sentido: La aprobación de la modalidad fast track al presidente Obama para negociar el TPP (acuerdo de Asociación Transpacífico) que no es otra cosa que un gran acuerdo comercial entre 12 países ubicados en la cuenca del Pacífico (entre ellos, Japón, México y Estados Unidos); la expansión de la industria aeroespacial sigue a buen ritmo siendo Sonora un interesante protagonista; igualmente se prevén cambios drásticos en las decisiones estratégicas de las multinacionales dado el aumento en los salarios mínimos aprobados en varios condados de Estados Unidos, lo que podría derivar en la reubicación de empresas en otras regiones como puede ser Hermosillo. Estas circunstancias sugieren que la capital de Sonora merece, más que un programa de bacheo, avanzar hacia una verdadera transformación de la imagen urbana. Ojalá que el alcalde electo y el equipo de transición sean sensibles a esos desafíos y atiendan puntualmente esas oportunidades. De otra manera dejaremos pasar una coyuntura positiva para la economía local.

*Doctor en Economía. Profesor-Investigador de El Colegio de Sonora