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FOTO DE LA SEMANA: “Reporte pelicano”

La imagen fue capturada por David Silva.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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El llanto de los ángeles

Zulema Trejo Contreras*

En la memoria guardamos buenos y malos momentos, algunos tan nítidos e impactantes que no pueden olvidarse. La imagen que circuló por el mundo digital e impreso del niño tirado boca abajo sobre la arena, sin vida, es una de esas imágenes que se quedará indeleblemente gravada en la memoria de quienes la hayamos visto. No es posible que situaciones de índole política orillen a los habitantes de un país a huir, a poner en riesgo su vida y la de sus familias con la esperanza de estar a salvo en otro lugar. Más increíble aún es que esos otros lugares nieguen la posibilidad de asilo a quienes la solicitan. ¿En qué nos hemos convertido como sociedad?, ¿hasta qué punto el bombardeo de imágenes, noticias de guerra, genocidios, muerte en sus muchas variantes nos ha vuelto insensibles al sufrimiento de los otros? No lo sé.

La imagen a la que hago alusión en el párrafo anterior es la punta del iceberg de una historia que no termina de escribirse nunca, aquella que nos habla de los desplazados a raíz de un conflicto político, ya sea que éste llegue a la confrontación abierta en las llamadas guerras civiles, o se mantenga en ese estado latente de violencia reflejado en la continua violación a los derechos humanos que incluye secuestros, desapariciones, torturas y un largo rosario de etcéteras que sería conveniente tener presente siempre en aras de no perder nuestra sensibilidad a manos de la violencia que se vive cotidianamente en muchas partes del mundo.

La situación de los refugiados de Siria llena el mundo virtual, se dice que esta crisis es la peor que se ha registrado desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el leer esas frases me hace preguntarme qué se gana con hablar de la magnitud del fenómeno en lugar de plantear soluciones para el mismo. Sobre todo, ¿qué se piensa hacer respecto a los niños que son, invariablemente, las víctimas de estas crisis? Un niño no conoce los motivos que obligan a sus padres a huir, no son conscientes de las razones políticas, de los conflictos que vuelven inseguro su lugar de origen. Un niño no se va por su propio pie, se lo llevan, aun a riesgo de su vida, paradójicamente con la expectativa de salvarlo.

La vulnerabilidad de las y los niños refugiados es una cuestión prioritaria que se pierde, se desdibuja en el mapa de la crisis de los desplazados de Siria. Ciertamente el problema con los refugiados no es una novedad, el siglo XX estuvo cruzado por varias problemáticas de este tipo, vale recordar los refugiados españoles que llegaron a México debido a la guerra civil española; se presentó también el exilio masivo de habitantes sudamericanos que buscaron refugio fuera de sus países para escapar a los gobiernos dictatoriales establecidos en las décadas de 1960, 70 y 80. La centuria pasada también conoció el desplazamiento de los kurdos, de los refugiados hindús, de los judíos, gitanos, indígenas… el fenómeno no es nuevo, lo preocupante es la frecuencia con la que estos desplazamientos están ocurriendo y las, aparentemente, pocas posibilidades de solución.

Como ciudadanos tenemos derecho a exigir a nuestros gobiernos que se acepte, en cada uno de nuestros países, a una parte de quienes buscan refugio, y es en ese sentido que circulan por las redes sociales y vía correo electrónico las peticiones que algunos o muchos de nosotros hemos firmado. Aun habiéndolas firmado, hay personas que han dicho que su firma fue meramente un apoyo moral, pues hay muchos países, como el nuestro, que no pueden resolver sus problemáticas internas, y  sería ilusorio que pudieran proporcionar una ayuda real a los refugiados no sólo de Siria, sino de cualquier otro país que esté expulsando población debido a sus conflictos internos. Desafortunadamente el apoyo moral no quita la sed, el hambre, el frío o el calor, no apacigua el miedo ni aleja la incertidumbre.

*Profesora-investigadora de El Colegio de Sonora.