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El calvario de las víctimas de negligencia médica

José Manuel Moreno Vega*

Los casos de negligencia médica son más comunes de lo que se piensa. Por lo general creemos que estas situaciones no nos sucederán a nosotros, hasta que nos suceden. El padecimiento a causa de negligencia médica es un viacrucis que no sólo lo camina el paciente, sino su familia. En muchos de estos casos, el paciente jamás recupera su anterior estado de salud, lo que ocasiona cambios permanentes en su cuerpo y en su vida. Pero, ¿qué sucede jurídicamente después de una cirugía en la que el médico incurre en negligencia médica?  Es decir, ¿cuál es el procedimiento legal establecido para este tipo de situaciones?

Por desgracia, las víctimas no tienen muchas opciones. La primera limitante es el dolor físico y sicológico que sufren, y estos padecimientos por lo general impiden que el paciente pueda dar un debido seguimiento al proceso legal, que forzosamente tendrá que emprender.

Uno de los factores que llevan a este tipo de situaciones al ámbito jurídico es la negación rotunda por parte del cirujano para admitir que cometió un error. Esto provoca que el paciente no obtenga toda la información sobre su caso, y por lo tanto le sea imposible conseguir la asistencia médica necesaria en ese momento. Otro factor es que al paciente suele negársele el acceso a su expediente clínico.

Las “opciones” son limitadas. Se puede intentar iniciar un proceso penal en contra del cirujano. Sin embargo, consideremos primero, que esto implica acudir ante el Ministerio Público del Fuero Común, y es poco probable que esta dependencia decida ejercer acción penal en estos casos.

Se puede interponer una demanda civil, pero en todo Sonora no existe un solo despacho jurídico que se especialice en casos de negligencia médica. Además, por esta vía es necesario presentar peritajes médicos, y difícilmente se puede encontrar a un médico que esté dispuesto a señalar los errores de algún colega suyo. Lo primero que preguntan los doctores al atender un caso de negligencia médica es: ¿Quién hizo la cirugía? Si se comete el error de proporcionarles el nombre, seguramente no se obtendrá un diagnóstico adecuado, lo que impedirá conseguir la atención médica necesaria para minimizar el daño causado por la negligencia.

También se puede acudir ante la Comisión de Arbitraje Médico del Estado de Sonora (CAM), pero los convenios que se firman ante esta instancia impiden al paciente estar en posibilidad de demandar posteriormente. Esta dependencia estatal generalmente no cumple con su función de árbitro, pues tiende a favorecer a los médicos. Hace más bien una labor de convencimiento con las víctimas para que acepten una cifra de dinero que ni siquiera alcanzará para cubrir los gastos médicos posteriores que se deriven del daño causado por la negligencia. Desde un principio les dicen que sean realistas y no pidan mucho, porque no lo van a conseguir ahí.

Dada la situación económica precaria y la necesidad urgente de un tratamiento médico adecuado, la mayoría de las víctimas acuden ante la CAM y aceptan un mal arreglo, que totalmente libera al médico de responsabilidad. Esto implica que este pésimo “doctor” seguirá realizando más malas cirugías y dañando a cuanto paciente se le ponga enfrente. Entonces se hace evidente la falta de escrúpulos por parte de algunos cirujanos que son cobijados por sus colegas médicos, por los abogados y por el sistema corrupto que desgraciadamente tenemos.

No se lo deseo a nadie, pero le puede suceder a cualquiera. Exhorto a la comunidad médica a tomar conciencia del juramento hipocrático que hicieron, a recuperar los valores éticos y a humanizarse para que dejen de encubrirse entre compañeros.

Invito al gremio de abogados sonorenses a no ponerle signo de pesos al sufrimiento de los pacientes y a incursionar en esta rama del derecho que está demasiado olvidada. Al gobierno del estado le recuerdo sus funciones de velar por el bienestar de los sonorenses y de impartir justicia.

*Maestro en Ciencias Sociales por El Colegio de Sonora.