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FOTO DE LA SEMANA: “Paseo en el desierto”

La imagen fue capturada por Nicolás Pineda.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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De la cuatro carriles y otros asuntos

Alvaro Bracamonte Sierra*

Invitado por los profesores de Economía y Finanzas del Itson, estuve recientemente en Ciudad Obregón a donde no iba desde mayo de 2014. Tenía la opción de tomar el camión o viajar en automóvil; opté por lo segundo persuadido de que ello me facilitaría indagar el estado que guarda nuestra principal vía de comunicación terrestre. Tal y como lo publicó ayer El Imparcial, el trayecto está atestado de desviaciones, baches y grietas, lo que resulta lamentable considerando los años y años de reparación que la Cuatro Carriles acumula desde su construcción hace ya casi tres décadas. Con frecuencia las autoridades enlistan  a la carretera federal 15 como una de las ventajas competitivas de la entidad, lo que a simple vista resulta temerario dada la desastrosa situación que presenta: más que una ventaja no es descabellado decir que es una desventaja.

Vale señalar, en descargo, que en los trabajos de reconstrucción que actualmente se realizan se está utilizando cemento hidráulico. Destaco esto porque en una colaboración anterior, publicada en vísperas de la visita del presidente Peña Nieto, recordaba que el mandatario había comprometido más de 13 mil millones de pesos para modernizarla, con las más altas especificaciones. En esa ocasión insinué que la promesa había quedado sólo en eso, puesto que no se sabía nada en torno a la cuantiosa inversión. Al circular por el tramo Hermosillo-Ciudad Obregón es posible constatar avances importantes, particularmente de Guaymas hacia el Sur. En varios puntos se aprecian cuadrillas de trabajadores que con maquinaria pesada tienden una carpeta de puro cemento, lo cual obliga a los viajantes a tomar las molestas desviaciones. Por los menos en cinco o seis ocasiones hay que hacer esa maniobra, lo que vuelve tensa la conducción especialmente en el tránsito nocturno. A la mitad del trayecto se abre un pequeño trecho encementado; son unos cuantos kilómetros, probablemente solo un par, suficientes para visualizar cómo será la Cuatro Carriles cuando la reconstrucción quede totalmente concluida.

Será un placer recorrer lo que ahora produce temor y estrés extremo. Sin embargo, falta mucho para que la obra quede terminada, tomando en cuenta la lentitud con que trabajan las constructoras mexicanas, entre ellas por supuesto las que operan en Sonora. La remodelación de la Cuatro Carriles se anunció hace año y medio y por lo que se puede apreciar, el avance es, si acaso, del 15 o 20 por ciento. Este porcentaje corresponde al cuerpo occidental de la carretera, pues el oriental es mucho menor, por no decir que nulo. A ese ritmo pueden pasar muchos años para que se concluya el tramo Hermosillo-Obregón y muchísimos más para el Hermosillo-Nogales y poder decir entonces que se dio cumplimento parcial al compromiso de EPN. Parcial, porque esa distancia no considera el trayecto Navojoa-Estación Don, que según el reportaje de Ángel Lozano es de los más defectuosos. Las desviaciones y mal estado de la carretera exigen del conductor concentración absoluta; no obstante, de reojo y furtivamente, es posible admirar las montañas y las ricas planicies del Valle del Yaqui.

En eso estaba cuando súbitamente descubro la monumental efigie indígena levantada al sur de Vícam. Se trata de una estatua de más de 30 metros; imposible que pase desapercibida. Está ubicada en medio de una plaza que al parecer será un área de descanso que, de resultar bien organizada y mejor administrada, tiene el potencial de convertirse en un lugar de encuentro para los sonorenses y los turistas que buscan alternativas iconográficas. Ya en Ciudad Obregón hubo tiempo de recorrer, en carro y a pie, algunas de las amplias avenidas de la ciudad. Como en casi todas las localidades de Sonora, en las calles abundan los baches, hoyos y cuarteaduras. Mi anfitrión y otros colegas del Itson coincidieron en que las dificultades económicas del municipio y el deterioro urbano tienen su origen en la mala leche del ex gobernador Padrés; intenté matizar esa observación pero no tuve eco. No hay manera, pues es una convicción tan fuerte como el cemento hidráulico. De esto hablaremos en otra colaboración.

*Doctor en Economía. Profesor-Investigador de El Colegio de Sonora.