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FOTO DE LA SEMANA: “Desfile de colores”

La imagen fue capturada por Cindy Martínez.

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almada-598

Conferencia del Ignacio Almada sobre los alzamientos anticallistas en 1935

Parte I

Ignacio Almada Bay*

De la década de los años treintas, el año telúrico es 1935. El nuevo año arrastra la polarización que ha provocado la depuración desfanatizadora para reemplazar las lealtades de los lugareños. Así se tiene que dos de los líderes de las manifestaciones en Hermosillo continuaban arraigados en Nogales, lejos de su madre viuda e inconforme.[1]

Todo anuncia que será un año movido. Desde 1934, a nivel nacional hay reacomodos que se derivan del cambio de Presidente de la República; en Sonora se asiste al destape más temprano del que se tenga memoria en la lid por la gobernatura: agosto.[2]

El gobernador Rodolfo Elías Calles se separó del cargo por licencia en noviembre de 1934 y el 1o. de diciembre tomó posesión como Secretario de Agricultura. Rodolfo hereda la gobernatura a quién había preparado para ello, al Ing. Ramón Ramos Almada —su Secretario de Gobierno (sept. 1931-mayo 1933), ex-senador (periodo 1930-1934) y ex-diputado federal por dos periodos consecutivos.

Ramos Almada emprende la campaña electoral más exaltada registrada en la historia de la entidad: parecía que no había electorado que convencer, sino agravios que repartir. Será un invierno de agravios. Las burlas a las creencias de la población parecen más bien enderezadas a amedrentar a los sindicalistas y a los agraristas que no han pasado por el aro del callismo. El mensaje era: no se acerque nadie a Cárdenas sin permiso de Elías Calles y Ramos. Pero los agravios religiosos calan hondo, por innecesarios, por excesivos, sobre todo, entre el mujerío sonorense.[3]

De esta manera, bajo los gobiernos callistas, tiempos de disimulo y clandestinidad corren en Sonora: la campaña desfanatizadora invita a los creyentes a recurrir a escondidas a procurar sacramentos y actos de culto ante la vista gorda de algunas autoridades locales; la campaña antichina llevó a que algunos chinos se ocultaran con la complicidad de lugareños; la campaña antialcohólica orilló a disfrazar la inclinación o el gusto por la bebida, cuanto más el consumo; el combate al contrabando hizo que los “fayuqueros” se escurrieran más hábilmente; y la ofensiva contra el abigeato puso en prisión, entre otros, a veteranos de la revolución. Hay indicios también para pensar que la expulsión de la entidad fue un recurso socorrido.[4]

La primavera de 1935 es caliente, pero las elecciones internas del PNR en abril son frías. Todavía, a principios de este mes, se “incineran fetiches” en Banámichi, el pueblo natal del gobernador interino Corella. Con un documento elaborado en mayo se puede apreciar la resistencia difusa a la imposición de las nuevas lealtades en la región sur de la entidad.

La Unión de Maestros Federales de la Octava Zona (Huatabampo) se dirige al Secretario de Gobierno para quejarse de que el Presidente del Consejo Municipal el compañero Martín Espinoza incurre en “falta de colaboración” con las escuelas federales; informan los maestros que “se vende mezcal por todas partes del Municipio de Etchojoa, en la cuestión obrera muchos obreros no se les paga el salario mínimo, ocupan muchos niños de edad escolar y existen muchas tiendas de raya que deberían de estar clausuradas”, mientras que por otra parte “se nos niega ayuda para llevar a cabo bailes para reunir fondos para arreglar nuestras escuelas ya que los vecinos de origen indígena la mayoría coopera muy poco para los trabajos de la escuela“; en San Pedro, se registran “atropellos e imputaciones falsas” para predisponer a las escuelas federales con las del Estado; y en Huítchaca, la maestra “por la labor socialista que practica” ha recibido injurias.

El gobernador interino Corella informa al Secretario de Gobernación que se practicó una investigación y los cargos resultaron falsos: los trabajadores ganan más que el salario mínimo, sobre todo en época de cosecha, y la autoridad municipal ha luchado contra el alcoholismo.[5]

En junio de 1935 ocurre la primera crisis Calles-Cárdenas: los callistas salen del gabinete. En Sonora la gente se coloca a la expectativa, en los hogares se escucha hasta el zumbido de una mosca; hay relámpagos: el día siete amaneció quemada la bandera rojinegra izada en el ex-templo católico de Cócorit y fracturada su puerta. La averiguación se hace con alarde: a los sospechosos los llevan presos en carro a Ciudad Obregón; luego los sueltan para que paguen $200 cada uno o pasen 60 días de prisión. Los inculpados son Artemisa Esquer, Elena Rosales y la profesora Carmen Sánchez de Álvarez que alegan inocencia y omisión de las averiguaciones debidas; todo ocurrido “sin dejarnos sincerar”.

La maestra Carmen Sánchez asegura que estaba sentada en la banqueta de su casa, tomando un cocimiento, “en el mismo acto en que se me complicaba de la quema de la bandera rojinegra de esta población…sin haber tomado parte en esto en ningún sentido, ni siquiera en pensamiento”, que tiene quince años y medio en el magisterio y que sufre dilatación de la glándula tiroides por lo que han tenido que ponerle hielo sobre el corazón varias veces.

Mientras que el gobernador Corella y su secretario Ramón Avilés señalan a la Secretaría de Gobernación que ha quedado comprobado que doña Carmen es la autora material del hecho y se le ha impuesto una multa de $200, que ya pagó: “…dicha señora en unión de otras personas, desde hace algún tiempo han venido desarrollando en la región del Yaqui una labor sistemática de oposición a las autoridades constituidas”.[6]

El 21 de junio, Espiridión Ahumada, presidente del Comité Pro Cárdenas de Villa de Seris, por dar opinión favorable del gobierno cardenista recibe amenazas del Presidente del Comité Agrario local. Al día siguiente, en Pitiquito, Benjamín Bustamante -yerno de María Acosta vda. de Lemas, amiga del gral. Cárdenas- es muerto por Arnulfo Félix, tío carnal del diputado local Ignacio J. Pesqueira, quien a su vez protege, junto con el alcalde de Altar Ramón Pesqueira, al supuesto asesino que se exhibe orondo y armado frente a la viuda, según protesta de ésta. El día 29, en el serrano pueblo de Nuri, por la madrugada bajaron y quemaron la bandera rojinegra que ondeaba en el templo.[7]

En julio hay nubarrones. Las quejas de los que se dicen agraviados por el callismo tiñen la correspondencia que recibe el Presidente. El día seis, los jefes de familia Crisóforo Durazo y Rafael Fimbres son internados en la cárcel de Moctezuma por orden del alcalde, acusados de no mandar los hijos a la escuela, siendo amagados con no ser puestos en libertad, mientras no paguen la multa en efectivo o realicen trabajos personales. Lo que no admiten los presos.

Manuel Fragoso, veterano de la revolución y vecino de Hermosillo, afirma: “no tengo segunda camisa que ponerse”(sic). Relata al Presidente el once de julio desde Hermosillo, que desde hace tres años no pueden vivir en paz ni él ni sus familiares, no obstante haber sido soldado desde 1910, “por intrigas de los revolucionarios de última hora” y por

 

“haber militado con Ud. en este estado, por los años de 1914 y 1915 y porque Ud. me conoce perfectamente… Ya sabe Ud. que hace tres años, en este estado desgraciadamente no hay libertad de ninguna especie ni de pensamiento ni de conciencia y menos política y por haber estado en contra de la imposición, se me tiene señalado como enemigo de la revolución…Si Ud. no toma un gran empeño por el Estado de Sonora, seguiremos gimiendo bajo este yugo opresor y seguiremos siendo manejados como cosas…Hace cuatro días tuve que huir para escapar a una detención injusta…por haber desfilado al frente de una manifestación popular contra la opresión del gobierno local…”[8]

 

En julio, Ramón Salazar Félix ofrece pruebas de que su sobrino José es molestado en Navojoa por el temible jefe de la policía rural Juan Pacheco y pide garantías, ya que ese muchacho y su hermano Abraham, en enero de 1934, habían sido capturados por la policía para darles tormento y los soltaron luego de que su padre Pedro Salazar Félix fuera liquidado en el monte, acusado de haber intentado asesinar al gobernador Rodolfo Elías en “La Perla del Mayo”.

El mes cierra con la solicitud de garantías del Comité Pro Dignificación de Sonora para sus miembros Medardo Tellechea y Carlos Valenzuela Samaniego en Navojoa, donde el comité asegura que las autoridades han fraguado un complot, simulando un ataque para esa noche, con objeto de asesinar a los mencionados.[9]

Agosto se encapota. El ocho, Manuel Escobar, de La Gaceta de Guaymas, reclama que la autoridad municipal, “callista recalcitrante”, tras de obligar a los comerciantes a retirar los anuncios del periódico, pretende consignarlo por supuesta difamación. El día veinte, Francisco Trejo desde Navojoa reporta al Presidente que un grupo de individuos vecinos de Etchojoa, instigados por las gentes opositoras de Navojoa presentaron actitud rebelde “pretextando inconformidad por la campaña irreligiosa” y que las agrupaciones obreras y campesinas se hallan amagadas.[10]

 



[1] AAGES, 235/, 31 enero 1935, Hermosillo, Angela Vda. de Figueroa al Gobernador: “Que hace cuatro meses, por una mala información e interpretación, sin orden escrita, fueron sacados de este lugar por el Comandante de Policía y llevados a Nogales, Sonora, mis hijos Francisco Figueroa y Srita. Prof. Antonia Figueroa…”.

[2] AAGES, 235/117, Banámichi, octubre 21 1934, papel membretado del “Comité Pro-Ramos”, con foto impresa del Ing. Ramón Ramos Almada. En el apartado anterior se señala que desde agosto se registran trabajos abiertos a favor del Ing. Ramos.

[3] Manuel S. Corbalá, cetemista alamense, escribe acerca de la gira de Ramos “más que un medio de propaganda a favor de su candidatura…constituyó, quizá a pesar de sus deseos, la fase más virulenta de la campaña antirreligiosa, por obra y gracia del servilismo burocrático, calamidades que afloraban con la presencia de Ramos y las cuales no podía evitar.

No por esto careció en lo absoluto de apoyo popular, pues tuvo de su parte a los ejidatarios y a los obreros sindicalizados, tanto por él mismo cuanto por Rodolfo (Elías Calles)…”. Idem, 1968: 192.

[4] Entre los líderes expulsados de la entidad, se halla J. Jesús Quiñones, Delegado de la Confederación Campesina Mexicana -Graciano Sánchez es de sus líderes nacionales entonces- en la región del Yaqui, quien fue expulsado en mayo de 1935 a Sinaloa, “recogiéndole documentos, credencial y salvoconducto presidencial”.

Había sido aprehendido por la policía rural por estar acusado de difamación por una maestra en mayo de 1934, al mes siguiente había salido en libertad bajo fianza. Quiñones señala que “…en el periodo de ese gobierno se llevaron a cabo varias expulsiones como medio de precaución”. Luego la emprende contra Emiliano Corella por estar identificado con Ramón Ramos y con el Comité Estatal del PNR. AGN, DGG, 2/012.8 (22), exp. 45.

Hay otros agraviados como Antonio Cinco, de origen chino, quien se queja de que se le han dado tres días de término para que abandone el estado, pide garantías mientras se esconde en Magdalena. Idem, exp. 46, 2 agosto 1934, Atil.

Luis D. Verduzco, desde Nogales, Arizona, asegura que fue expulsado por orden del gobernador Rodolfo Elías Calles por “asuntos económicos y industriales” (sic) y haber sido “despojado de valiosas propiedades”. Idem, exp. 47, julio de 1935.

Para el caso de una fayuquera detenida, idem, caja 153, exp. 3. Para un veterano preso acusado de abigeato, idem, exp. 16, 7 septiembre 1935, Nogales, Francisco Castro: “…como soldado viejo… levanté en 1910″ vinculado al sargento Jesús Estrada y había permanecido con grado de teniente hasta 1933. Perteneció al 15o. Batallón de “Voluntarios de Sonora”, al lado de los luego generales Benito Bernal y Francisco Durazo. Para otros presos por abigeato en 1935, idem, exp. 54 y 55.

En cuanto a la simulación durante la campaña antirreligiosa, está el caso de los hijos del Gral. Jesús Gutiérrez Cázares y Elena Elías -ésta “muy católica, aunque pariente de don Plutarco”-, Roberto, Rubén y Rafael quienes tomaban clases particulares en Cananea -no concurrían a la escuela oficial- y una de las maestras los preparaba para la primera comunión hacia 1932-1933, recuerda una de sus condiscípulas entonces. Entrevista a Isabel Russo Voguel, México, D.F., 12 agosto 1993.

[5] AGN, DGG, 2/012.8 (22), exp. 40. Para el ambiente de las elecciones, véase el manifiesto “Contra un nuevo brote del callismo” del Comité Pro-Dignificación de Sonora que encabezan José María Acuña y Agustín Gutiérrez, México, D.F., 28 agosto 1936, en “Papeles de Agustín Gutiérrez” (PAG).

En cuanto al templo de Banámichi, Rodolfo Elías Calles solicitó a la Secretaría de Gobernación se retirara del culto el templo para que organizaciones obreras y campesinas usaran el edificio para oficinas y centro de propaganda cultural, en agosto de 1934. Las señoras del rumbo habían solicitado la apertura por ser devotas de Nuestra Señora de Loreto, patrona del pueblo (16 agosto 1934), negándoseles la petición y dando pie a la disposición anterior. El 10 de septiembre el gobernador Elías Calles ordena al alcalde entregar el templo a las organizaciones mentadas, sometiera al orden a los oponentes y poner en prisión a los responsables de cualquier desorden.

El 5 de abril de 1935, el presidente municipal Jesús Aguirre informa al gobernador, su paisano, que fueron incinerados en su totalidad los fetiches del templo católico el día 3. Las vecinas se quejaron al día siguiente y el Secretario de Gobierno les respondió que no debían sentirse lastimadas por ser “bienes nacionales”, no particulares. AAGES, Templos, 1932, 312.6, legajo A-B.

[6] Para el incidente de Cócorit, AGN, DGG, 2/012.8 (22), exp. 48, 14 agosto 1935, Corella y Avilés al Secretario de Gobernación.

[7] Para la disputa en Villa de Seris, AGN, DGG, 2/012.2 (22), caja 153, exp. 12. Sobre la queja de impunidad en Pitiquito, idem, exp. 15. La Procuraduría del Estado revisó el caso y determinó que se trataba de un “homicidio en riña”.

Para el incidente en Nuri, AAGES, Templos, 1934, 312.6, legajo N. Manuel Monge, Secretario General del Sindicato, informa del hecho y ofrece nombres de sospechosos.

[8] AGN, DGG, 2.012.8 (22), exp. 49, 11 julio 1935, Manuel Fragoso al Presidente Cárdenas. E. Corella respondió al  secretario de Gobernación: Fragoso “…está reconocido como desafecto al Gobierno del Estado desde hace algún tiempo”.

Para los recluidos en la cárcel de Moctezuma por no enviar los hijos a la escuela, exp. 44.

[9] AGN, DGG, 2/012.2 (22), exp. 13, Mazatlán, Ing. Ramón Salazar Félix, 3 de julio de 1935, al Presidente Cárdenas. Ahí se ofrecen pormenores de los hechos de 1934: “El día 4 de enero mi hermano Pedro Salazar Félix pensaba sacar una Manifestación, para ver si se les concedía quitar la coqueta (sic) que se le estaba imoniendo al ganado vacuno”. Pero no faltó intrigante que informara que lo que pensaba Pedro era asesinar al Gobernador de Sonora; esta versión “son falsos” y “la policía sin averiguar esto se puso a tirotearlos”; Pedro al correr peligro, huyó.

La policía soltó a los hijos luego de que mataron a Pedro; después los molestaban a pesar de ser menores de edad por lo que se habían ido a Mazatlán, refiere Ramón Salazar Félix.

Exp. 51, 31 julio 1935, para la queja del “Comité Pro Dignificación de Sonora”. El 2 de septiembre, el “Centro Directivo de Unificación Popular” en Hermosillo trasmite su queja a Cárdenas por la aprehensión de Medardo Tellechea y Juan G. Cano por el comandante de la policía de Cd. Obregón.

[10] Para la queja del periodista Escobar, AGN, DGG, 2/012.2 (22), caja 153, exp. 14. Para Trejo de Navojoa, AGN, DGG, 2.012.8 (22), exp. 53. Esto ocurre en vísperas del tumulto ocurrido en la comisaría de Bacobampo el 1o. de septiembre.