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Pobreza, rezago y marginación en Sonora. Actualidad y perspectiva

Rosana Méndez Barrón[1]

 

Introducción

La pobreza y marginación son fenómenos socioeconómicos que se manifiestan a nivel regional y que provocan la exclusión de grupos sociales del proceso de desarrollo y del disfrute de sus beneficios.[2] De acuerdo a las estadísticas oficiales, Sonora es una de las entidades con menor pobreza en México. La población que vive por debajo de la línea de bienestar es menor a la nacional e incluso el número de carencias que experimentan también es menor.[3] Este record se mantiene desde hace años; incluso, las mediciones realizadas entre 2000 y 2005 señalaban reducciones respecto a la pobreza extrema o alimentaria, y para 2012 la incidencia bajó aún más.[4] No obstante, la lectura de estos indicadores en un espectro regional, o bien desde el tipo de incidencia/carencia, cambia el espectro. Quizá la entidad no sea en sentido general pobre, pero sí hay muchos “pendientes” que atender en materia de bienestar y seguridad social.

En ese sentido, el objetivo del artículo, además de presentar los datos más recientes en materia de pobreza y marginación para la entidad y a nivel regional-municipal, es documentar la condición de precariedad que experimenta buena parte de los sonorenses, tanto en materia de ingreso como de satisfactores básicos. En esa idea se reflexionará sobre lo que hay detrás de los datos, esto es, personas con necesidades y con urgencia de acciones.  Además de los indicadores básicos de pobreza, se presentan datos sobre marginación, distribución del ingreso y poder adquisitivo. Finalmente, se ofrece una serie de recomendaciones y/o puntos a atender a futuro para tratar de solucionar esta problemática.

  1. 1.    Pobreza y marginación: indicadores básicos

Sonora ocupa en 2012 el lugar 29 en porcentaje de población en pobreza y el 22 en pobreza extrema a nivel nacional. Para ese mismo año, del total de la población en la entidad, 29.1 por ciento (aproximadamente 821,000 personas) era considerada en pobreza, esto es, con un promedio de carencias por persona de 2.2.

Dando seguimiento a otros indicadores, como el poder adquisitivo y la concentración de ingreso, se observa que Sonora fue una de las nueve entidades en las que se redujo la proporción de personas que no pueden adquirir la canasta alimentaria con el ingreso de su trabajo, al disminuir 2.5 por ciento entre 2010 y 2013.[6] Esto mismo, pero a escala nacional, mostró un crecimiento de 5.97 por ciento.[7] Por su parte, la distribución del ingreso para Sonora, medida por el Coeficiente de Gini para el periodo comprendido entre 2008 y 2012, aumentó de 0.471 a 0.477, lo que resultó en mayor desigualdad. En 2012, Sonora se colocó en el lugar 19 en cuanto a nivel de desigualdad respecto a las 32 entidades del país.[8]

Otro indicador que aporta otra visión sobre los efectos y consecuencias de la pobreza es el Índice de Rezago Social (IRS). El IRS es una medida ponderada que resume cuatro indicadores de carencias sociales (educación, salud, servicios básicos y espacios en la vivienda) en un solo índice que tiene como finalidad ordenar a las unidades de observación según sus carencias sociales (CONEVAL 2010). En el caso de Sonora, aunque en términos generales son pocos los municipios y localidades en condición de RS, los resultados para 2005 y 2010 muestran algunos retrocesos. Aunque el grueso de los municipios se úbicó en estos años en niveles de RS muy bajos, esta condición se ha reducido a nivel tanto municipal como por localidad (véase cuadro 2). Incluso, pese a que en 2005 no se presentaban municipios con niveles de alto rezago, para 2010 un municipio ya se ubica en este rango.

Más preocupante es el escenario en las localidades donde se incrementa el nivel de RS, y peor aún donde los niveles bajos se reducen y el grado de rezago aumenta considerablemente. Este resultado muestra, por un lado, que no basta conformarse con los indicadores a nivel estatal y municipal, las condiciones de la población varían a nivel regional y se recrudecen en las zonas más alejadas de los centros urbanos (medio rural y localidades pequeñas).

Haciendo un análisis de la incidencia de la pobreza a nivel municipal, puede verse que los municipios con mayor incidencia tienen relativamente poca población en esta situación, mientras que aquéllos de mayor tamaño poseen relativamente menor porcentaje de pobreza, pero, por su población, es mayor la cantidad de personas pobres. Independientemente de ello, ambas situaciones —pobreza rural y urbana— constituyen problemáticas de primer nivel, tienen diferentes causas y repercusiones y, por lo tanto, muy diferentes soluciones. En ese sentido, el reto es doble: reducir la pobreza rural de municipios pequeños y dispersos, así como disminuir la pobreza urbana, que cuenta con mayor peso en volumen poblacional.

Así como hay diferencias entre los municipios grandes y chicos, también es posible detectar variaciones considerables cuando se analizan los distintos “espectros” de la pobreza. Por ejemplo, evaluando la posición de los diez municipios con mayor incidencia en los  diferentes esquemas/rangos de pobreza —pobreza en general, extrema y moderada— se observa que municipios como Yécora y Rosario se ubican en los tres rangos, además de que más de la mitad de la población es pobre. A estos se suman otros municipios como Álamos, San Miguel de Horcasitas y Etchojoa, que aunque no presentan población en pobreza moderada, alrededor de la cuarta parte de sus pobladores experimenta pobreza extrema, esto quiere decir que no cuentan con las condiciones mínimas de sobrevivencia. Es preocupante notar que en estos municipios (10 de mayor incidencia), más de la mitad de su población es considerada en pobreza, incluso algunos superan 70 por ciento de la misma.

Por su parte, entre los municipios “más vulnerables”, esto es, aquéllos que tienen mayor población con carencias básicas —sean educativas, de salud, seguridad social, servicios básicos y alimentación—, es posible ubicar a buena parte de los municipios pobres, aunque también verificamos la presencia de otros municipios (véase cuadro 5). En general, entre los diez municipios con mayor incidencia para cada tipo de carencia/necesidad, encontramos presencia en al menos dos carencias, así como el registro de municipios “únicos”, es decir, unidades poblacionales que aparecen una sola vez, o bien que experimentan al menos un tipo de carencia social. Llama la atención la vulnerabilidad respecto a la seguridad social, esto es, el acceso a una pensión o jubilación, la cual alcanza porcentajes cercanos al 100 por ciento de la población municipal. Le sigue en orden de importancia el acceso a servicios de salud y a servicios básicos de calidad, donde esta vulnerabilidad alcanza a más de la mitad de la población de estos municipios, o al menos a una tercera de ella.

Finalmente, el rango municipal respecto a la línea de bienestar y bienestar mínimo[9] es coincidente con los otros dos rangos: los municipios cuya población posee ingresos por debajo de la línea de bienestar —general y mínimo— son aquéllos que experimentan algún tipo de pobreza —moderada, extrema— y/o carencia social: Yécora, San Miguel de Horcasitas, Rosario, Alamos, Etchojoa.

Por su parte, la relación de los diez municipios con mayor concentración de ingreso —Coeficiente de Gini (CG) difiere un poco de los anteriormente revisados. En general, los municipios con mayor población en pobreza y/o carencias sociales no se ubican en las posiciones más altas, sin embargo, llama la atención que en al menos seis de estos municipios los valores del CG superan a los registrados a nivel estatal y nacional, esto es, 0.479 y 0.509. Ello evidencia que existe en los municipios sonorenses una muy desigual distribución del ingreso.

Al igual que los indicadores de pobreza, el índice de marginación (IMG) es una medida que permite diferenciar los estados, municipios y localidades del país de acuerdo al impacto global de las privaciones que padece la población como resultado de la falta de acceso a educación, de la residencia en viviendas inadecuadas y de la carencia de bienes.[10] Su cálculo incorpora diferentes dimensiones que varían en función del alcance nacional, estatal, municipal y por localidad, aunque en general se incluyen variables de salud, educación y condiciones de vivienda.[11]

Fuente: CONAPO (2005).

De acuerdo a los últimos cálculos (2005), Sonora es uno de los 14 estados de menor marginación (baja y muy baja).  La mayoría de los municipios —61 de 72, esto es, 85 por ciento—, se ubican entre los rangos de baja y muy baja marginación (34 y 27 municipios, respectivamente). Los principales centros poblacionales y casi todos los costeros[12] y fronterizos (con Estados Unidos) se ubican dentro de estos rangos (Figura 1).

El resto de los municipios (15 por ciento) poseen niveles medios y altos de marginación (8 y 3, respectivamente), que se concentran al sur y sureste de la entidad.[13] Los municipios con alta marginación (Quiriego y Álamos) parecen localizarse al sureste de la entidad colindando con el estado de Chihuahua. No obstante, igual que en el caso de la pobreza, el escenario se modifica considerablemente cuando se analiza la incidencia a nivel de localidades.[14]

 

  1. 2.    La otra cara de la pobreza en Sonora: el medio rural

El desarrollo rural y agrícola de años registrado en el pasado permitió de alguna forma reducir los altos niveles de pobreza de gran parte de la población. No obstante, el avance agrícola se ha estancado y modificado en muchas regiones rurales, dejándolas al margen del progreso.[15] Este abandono al medio rural parece ser una de las causas de la alta presencia de pobreza y marginación.[16] Los altos niveles de marginación son otra característica de las localidades rurales modernas y, al igual que la pobreza, varían a nivel regional y se agravan entre más pequeña es la localidad.

Pese a que se ha avanzado en las metodologías y estrategias para el cálculo de la pobreza en México, aún existe un rezago en los indicadores, en especial en su alcance geográfico. Los existentes se quedan a nivel municipal e impiden evaluar el peso de su incidencia a nivel regional, y  menos diferenciar entre localidades urbanas y rurales. Algunos intentos por bajar los indicadores de pobreza a nivel de localidades han demostrado que el panorama de pobreza cambia drásticamente, incluso es posible contradecir a los indicadores municipales.[17]

Independientemente de la ausencia de indicadores de pobreza a nivel localidad, es posible evaluar las condiciones de pobreza de las unidades poblacionales menores a 2 500 habitantes en la entidad, ello a partir de los cálculos municipales para 2008. Este análisis permitió detectar que de los 72 municipios que integran al estado de Sonora, 33 tienen una población menor a los 2 500 habitantes, esto era 45.8 por ciento. De esos, 17 registran mayor proporción de población en pobreza moderada o patrimonial que la registrada en la entidad y en 27 la pobreza alimentaria es mayor. Aunque respecto al total de municipios éstos constituyen 23 y 37 por ciento, con relación a los municipios “rurales” significan 52 y 82 por ciento, respectivamente.[18]

Entre 2000 y 2005 en las áreas rurales, cerca de la mitad de los municipios rurales (42 por ciento) registró incrementos en su incidencia de pobreza (número de personas en pobreza patrimonial). En varios de estos municipios más de la mitad de la población se encuentra en pobreza, incluso en algunos la pobreza alimentaria afecta a más de la quinta parte de su población.[19]

 

  1. 3.    Perspectivas a mediano y largo plazo: áreas de atención

El problema de la pobreza es recurrente y esto se debe principalmente a que solamente se busca dar solución a corto plazo: el otorgamiento de apoyos directos que subsanen las necesidades más apremiantes de la población. Sin embargo, ello no corrige el problema, sino que lo mantiene como un círculo vicioso. El desagregar el análisis de pobreza a nivel de comunidades permite reconocer las áreas críticas y dirigir acciones específicas para cada una de éstas (Méndez y Bracamonte 2007).

Independientemente de que en comparación con otras entidades Sonora no aparece entre las de mayor pobreza, sí es una de las que experimentaron incrementos significativos en los niveles de pobreza entre 2008 y 2010,[20] años en los cuales 40 por ciento de la población vivía con menos de 1 800 pesos mensuales (op. cit. 9). Los datos para 2012 muestran una reducción de la población en pobreza, no obstante es posible evidenciar que las carencias y/o necesidades de la población si aumentan, o al menos se mantiene la mismas condiciones de precariedad. Un aspecto que evidentemente permanece es la pobreza rural de la población que radica en localidades rurales, la cual, aunque proporcionalmente es decreciente, se mantiene casi sin movimiento en términos absolutos, esto es, “los pobres del campo de hace años, siguen siendo pobres” y peor aún, heredan esta condición a sus descendientes (Méndez, 2011).

Algunas acciones pendientes en la materia podrían apuntar a proyectos de desarrollo económico regional, de fortalecimiento a las vocaciones productivas a nivel municipal y localidad, pero también a la canalización de apoyos para atender las necesidades básicas de la población, en especial las vinculadas a la salud y la seguridad social, que se observan con mayor rezago.

De igual forma, aunque no aplique como una medida eficiente en términos de capacidad multiplicadora, algunas estrategias vinculadas con sociedades de apoyo filantrópico y/o social podrían colaborar para subsanar al menos en parte la precariedad que experimenta buena parte de la población sonorense.

Bibliografía

Consejo Nacional de Población (CONAPO). 2009. Índice de marginación urbana 2005. México.

__________. 2007. Índice de marginación a nivel localidad 2005. México

__________. 2005. Índices de marginación 2005. México.

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL). 2013. Informe de pobreza y evaluación. Sonora, 2012-2013. México, DF: CONEVAL.

__________. 2012. Informe de pobreza y evaluación en el estado de Sonora 2012. México, D.F. CONEVAL.

Bracamonte, Alvaro y Rosana Méndez. 2014. Política de Fomento Pesquero. Heterogeneidad Acuícola y Pesquera en Sonora. INP-El Colegio de Sonora.

Méndez Barrón, Rosana. 2011. Luces y sombras del desarrollo rural. Estructura económica e implicaciones de política en cinco localidades rurales de Sonora. Tesis de doctorado en Ciencias Sociales. El Colegio de Sonora. Diciembre.

Méndez Barrón, Rosana y Alvaro Bracamonte Sierra. 2007. Análisis de la pobreza en Sonora con matrices de contabilidad social. El caso de Sirebampo, Sonora. Imaginales, Revista de Investigación Social. Número 5, enero-junio 2007. Hermosillo.

 

 



[1] Dra. en Ciencias Sociales por El Colegio de Sonora. Especialista en desarrollo económico regional. rosanamb00@hotmail.com

[2] La condición de marginación refleja una precaria estructura de oportunidades sociales para los ciudadanos, sus familias y comunidades, quienes se ven expuestos a privaciones, riesgos y vulnerabilidades que a menudo escapan de su control y cuya reversión requiere el concurso activo de los agentes públicos, privados y sociales (CONAPO 2005).

[3] La línea de bienestar considerada en los cálculos oscila entre los 800 y 2000 pesos, dependiendo del ámbito geográfico del cual se trate (rural/urbano). En lo que respecta a las carencias, estas constituyen variables de medición de acceso/alcance de “derechos básicos”, en este caso, educación, salud, seguridad social, vivienda y servicios básicos. Este esquema se integra a partir de 2010 a los cálculos de pobreza en México (CONEVAL 2012).

[4] De acuerdo a los informes oficiales sobre la evolución de la pobreza por ingreso, la incidencia general de pobreza se redujo entre 2000 y 2008. Por umbrales, la población en pobreza de patrimonio pasó de 39.5 a 31.8 por ciento en ese periodo; la pobreza de capacidades y alimentaria también disminuyeron, aunque en menor grado: de 18.9 a 13.7 por ciento y de 12.9 a 9.3 por ciento, respectivamente (Méndez 2011).

[5] Desde 2010 Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), entidad del gobierno federal responsable de la medición de la pobreza en México, instituyó una metodología para el cálculo de la pobreza multidimensional. Este esquema metodológico integra dos niveles, el de “bienestar” y el de “derechos”, al incorporar a la medición tradicional de ingresos las “carencias sociales”, con lo que se consideran las dimensiones de corte cualitativo -salud, educación o vivienda, originalmente no consideradas en la medición (CONEVAL 2012).

[6] Estos valores se obtienen del Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza que recupera los ingresos por intervalos de salario (ITLP-IS). Este muestra los cambios en la proporción de personas que no pueden adquirir la canasta alimentaria con su ingreso laboral trimestralmente. Si el valor del índice aumenta, significa que el porcentaje de estas personas se incrementa. A diferencia de la medición de pobreza oficial, el ingreso analizado en el ITLP-IS corresponde sólo al recibido por el trabajo de las personas y no incluye otras fuentes, como las rentas o transferencias (CONEVAL 2013).

[7] El ITLP-IS no constituye una medición de pobreza puesto que no comprende todas las fuentes de ingreso ni todas las dimensiones para la medición multidimensional de la pobreza. Dado que su importancia radica en considerar el impacto del ingreso laboral en los hogares mexicanos la fuente de información es la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Este indicador trimestral toma el valor de 1 en el primer trimestre de 2010, y a partir de éste se registra la tendencia del índice en los trimestres posteriores (CONEVAL 2013).

[8] Este coeficiente mide la desigualdad en la distribución del ingreso de la población. Toma valores que van de 0 a 1 y mientras más cercano sea el valor del coeficiente a 1, mayor desigualdad existe (CONEVAL 2013).

[9] La medición de la pobreza en México utiliza dos umbrales de ingreso: la línea de bienestar, la suma del costo de la canasta alimentaria y la no alimentaria, y la línea de bienestar mínimo, la cual es igual al costo de la canasta alimentaria. En agosto de 2010 la línea de bienestar se fijó en 2,114 pesos mensuales por persona en las áreas urbanas y de 1,329 pesos en las rurales. Los montos de bienestar mínimo fueron 978 pesos y 684 pesos, respectivamente (CONEVAL 2011).

[10] El IMG aporta valiosos elementos para la elaboración de diagnósticos exhaustivos, identificando las inequidades socioespaciales que persisten en las localidades del país, por lo que es un instrumento utilizado para la asignación de recursos presupuestales y de operación de programas y/o acciones (Bracamonte y Méndez 2014).

[11] Existen diferentes escalas de medición de marginación: nacional, estatal, municipal y por localidad; incluso hay un índice para zonas urbanas. El IMG nacional, estatal y municipal parte de cuatro dimensiones estructurales: 1) educación, 2) vivienda, 3) ingresos monetarios y 4) distribución de la población (CONAPO 2005). Para el cálculo a nivel de localidades se mantienen las primeras dos dimensiones (educación y vivienda) y se añade una tercera (disponibilidad de bienes) (CONAPO 2005). Por su parte, el IMG urbana es una medida resumen que permite diferenciar las Áreas Geoestadísticas Básicas (AGEB) urbanas según el impacto global de las carencias que posee la población residente en las mismas; es una herramienta útil para evaluar las carencias sociales en distintas colonias, barrios o zonas de la ciudad; considera cinco dimensiones: 1) salud, 2) educación 3) vivienda, 4) ingresos y 5) género (CONAPO 2009).

[12] De los ocho municipios de marginación media dos son municipios costeros, Etchojoa y San Ignacio Río Muerto.

[13] Hay tres municipios de media y alta marginación en la zona central (centro-este): dos con marginación media (Cucurpe y Bacerac) y otro más con alta marginación (San Miguel de Horcasitas).

[14] Las condiciones de marginación aumentan considerablemente en las comunidades de menor población (pueblos rurales) y en aquéllas que están lejos de las cabeceras municipales, especialmente las costeras. Estas localidades tienden a ocuparse en actividades primarias, como agricultura, ganadería o pesca (Bracamonte y Méndez, 2014).

[15] Entre 1983 y 1994 se eliminaron esquemas generalizados de apoyos a precios y subsidios indirectos al consumo y la producción, se llevó a cabo la reforma ejidal y se puso en marcha el TLCAN. Pese a que se sabía que los esquemas generalizados de apoyo, tendían a beneficiar a los sectores no pobres, su desaparición también afectó a los pequeños productores, los cuales resultaron afectados tanto por la eliminación de los precios de garantía, así como por los subsidios al crédito agrícola, semillas y fertilizantes. Además, hubo un muy limitado reemplazo de subsidios focalizados y dos crisis macroeconómicas (1982 y 1994), por lo que la pobreza aumentó durante este periodo para una buena parte de la población, incluida la rural (Chiapa, 2009).

[16] El Índice de Marginación es un indicador del impacto global de las privaciones que padece la población como resultado de la falta de acceso a la educación, la residencia en viviendas inadecuadas y la carencia de bienes. El cálculo del índice incorpora diferentes dimensiones: nacional, estatal, municipal y por localidad; incluso hay un índice para zonas urbanas. Para las dimensiones nacional, estatal y municipal se consideran cuatro variables: 1) educación, 2) vivienda, 3) ingresos monetarios y 4) distribución de la población (CONAPO, 2005). Para el cálculo a nivel de localidades se mantienen las primeras dos (educación y vivienda) y se añade una tercera, disponibilidad de bienes (CONAPO, 2007).  Por su parte, el índice de marginación urbana diferencia las AGEB (Áreas Geo-estadísticas Básicas) urbanas del país. Este último índice permite evaluar las carencias sociales en distintas colonias, barrios, o zonas de la ciudad; considera cinco variables: 1) salud, 2) educación 3) vivienda, 4) ingresos y 5) género (CONAPO, 2009).

[17] Bracamonte y Méndez (2007) analizan la pertinencia de los índices de pobreza para Sonora divulgados por la Secretaría de Desarrollo Social federal (SEDESOL) como un referente confiable para inducir la situación que prevalece en ámbitos poblacionales pequeños como son las comunidades rurales. Se parte de la idea de que dichos parámetros, al elaborarse a partir de promedios, subestiman y sobrestiman la pobreza de las localidades rurales (menores a dos mil quinientos habitantes). Para comprobarlo se calculan los ingresos percibidos por la población de Sirebampo, asentamiento ubicado en el municipio de Huatabampo, Sonora, mediante la aplicación de matrices de contabilidad social (MCS). La conclusión es que la pobreza en esa localidad es más grave de la que se desprende de los indicadores municipales y estatales.

[18] Ello comprueba la relación entre la pobreza y las unidades poblacionales pequeñas. Esto coincide también con que sólo 20 de los municipios con mayor pobreza (patrimonial y/o alimentaria) son localidades con más de 2 mil 500 habitantes.

[19] Este es el caso de municipios como Quiriego, Divisaderos, Bacerac y Arivechi.

[20] En 2010 las entidades federativas con mayor porcentaje de población por debajo de la línea de bienestar eran: Coahuila (10.4 por ciento), Morelos (5.5 por ciento) y Puebla (2.7 por ciento). Por su parte, los mayores aumentos en la incidencia fueron en Baja California Sur (35.9 por ciento), Chihuahua (31.6 por ciento), Colima (28.1 por ciento), Sonora (28.1 por ciento) y Sinaloa (23.1 por ciento) (CONEVAL 2011).