» Convocatorias

  • seminarionog-598 Seminario sobre Desarrollo Humano en la Región Transfronteriza Sonora-Arizona »

    Para enriquecer aún más la discusión sobre los objetivos del Seminario sobre Desarrollo Humano en la Región Transfronteriza Sonora-Arizona 2015-2016, el SDHT continuará su cuarta [...]

» Novedades Editoriales

  • industria-599 La industria automotriz en México frente al nuevo siglo. Países, tecnologías, movilidades y actores emergentes »

    La industria automotriz en México frente al nuevo siglo. Países, tecnologías, movilidades y actores emergentes Coordinadores, Alex Covarrubias V. y Arnulfo Arteaga-García.

  • sonora-599 Sonora violenta. Género, mujeres y feminicidio »

    Sonora violenta. Género, mujeres y feminicidio Coordinadora, Mercedes Zúñiga Elizalde

  • redes-599 Redes regionales de conocimiento e innovación. El caso del sector primario en el estado de Sonora »

    Redes regionales de conocimiento e innovación. El caso del sector primario en el estado de Sonora Coordinadores, Alvaro Bracamonte Sierra, Jorge Inés León Balderrama

FOTO DE LA SEMANA: “Chicas y selfies”

La imagen fue capturada por Nicolás Pineda.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

observatorios-605

Socializando las drogas en México

Francisco Piña Osuna*

Varios han sido los esfuerzos por defender una cultura de las drogas en México. José Agustín invirtió copiosa tinta ligando sustancias como la marihuana y los hongos alucinógenos a expresiones prehispánicas, pasando por la época hippie y hasta más acá en el tiempo. Esta idea se replica hasta nuestros años como una forma de despojar a las drogas de los estigmas que sobre ellas se ciernen. Una perspectiva que busca ser más lúdica, recreativa y constructiva pone por delante las consecuencias positivas de su uso, confrontando la visión punitiva que el paradigma antinarcóticos ha establecido.

Desde hace años, algunos grupos interesados por la socialización de la cultura de las drogas, buscan tomar parte activa en la discusión sobre su legalización, sobre todo de la marihuana. Consideran que un consumo recreativo, experimental, responsable e informado de la sustancia acarrea más beneficios que la poca efectividad de las estrategias antinarcóticos difundidas histórica y geográficamente en todo el mundo. Tales organizaciones como el Colectivo por una política integral hacia las drogas A. C. (CUPIHD, por sus siglas en inglés) o el más publicitado en últimos meses SMART (Sociedad mexicana de autoconsumo responsable y tolerante A. C.) entre otros, buscan que se instrumente una política integral sobre su regulación.

Sin abandonar la visión lúdica, recreativa y no punitiva del uso de la marihuana (la cual, no hay duda, es preciso adoptar), una verdadera política integral sobre la liberación de las drogas debe trascender el argumento anterior. Es importante que se extienda, se informe y se invite a reflexionar sobre las consecuencias negativas del consumo de la marihuana —aspecto que dentro de los documentos generados por estas organizaciones se expone, pero no se discute equitativamente—. Parece no haber contrapeso a los inminentes beneficios de la legalización de la marihuana. Esto puede confundir una visión recreativa acerca de las drogas con una mera apología para su uso. Cuidar lo anterior es un punto clave en la discusión, ya que ni todos los usuarios tienen acercamientos lúdicos o recreativos con la marihuana, ni todos los usos acarrean beneficios para el usuario y su entorno.

En la premura por encontrar una solución pacífica al tema de las drogas, se corre el riesgo de omitir que sí hay consecuencias negativas del uso de la marihuana. Cerca de 10 por ciento de sus usuarios (27 millones aproximadamente en el mundo) sufren de trastornos físicos y/o mentales, o cometen actos ilegales por su consumo, es decir, tienen un uso no saludable, no lúdico y mucho menos recreativo de la sustancia.

Una política integral sobre las drogas debe considerar las consecuencias de la liberación de una sustancia sobre la que una serie de grupos delictivos tiene  control; por ello es preciso cuestionarse: ¿Qué reacción se puede esperar de los grupos que controlan la sustancia?, ¿será pacífica?, ¿estarán las organizaciones delictivas dispuestas a entregar el control de la sustancia y las ganancias que ésta implica?, ¿llegará el momento en que estos grupos se queden de brazos cruzados, mientras los órganos reguladores de una posible legalización les “quitan” un recurso que sostiene en menor o mayor medida sus actividades? Sin duda, la sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS) a realizarse en abril de este año plantea un reto: una política integral sobre las drogas, que requiere primero de una discusión integral.

Hay que recordar que una de las críticas hacia las estrategias antinarcóticos es que se polarizaron hacia la criminalización del uso de drogas, desarrollando una profunda ceguera sobre los impactos culturales, económicos y sociales de su prohibición. Una política hacia la legalización de las drogas que solo considere las consecuencias positivas, lúdicas y recreativas de su consumo, amenaza con ser tan parcial y unilateral como la misma criminalización. Obviar una discusión verdaderamente integral sobre las drogas es un lujo que no nos podemos tomar dos veces.

*Doctorante  de El Colegio de Sonora fpina@posgrado.colson.edu.mx