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FOTO DE LA SEMANA: “Represo y altiplanicie de la sierra de Mazatán”

La imagen fue capturada por Francisco Piña.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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De crisis en crisis

Zulema Trejo Contreras*

El 28 de enero se celebró en El Colegio de Sonora el treinta y cuatro aniversario de su fundación con la conferencia magistral “Los retos que enfrenta Europa”, impartida por el Dr. Jean Meyer quien disertó acerca de las sucesivas crisis que ha enfrentado el viejo continente a lo largo del tiempo, con énfasis especial en las crisis de refugiados que ha enfrentado el territorio europeo a lo largo de los siglos XX y XXI. El análisis realizado por el Dr. Meyer en torno a este tema sin duda sembró semillas de reflexión y dudas, pues las preguntas y comentarios al finalizar la disertación lo demostraron.

En lo personal considero que la parte fundamental de la conferencia estuvo en la forma multidimensional en que el conferencista abordó el tema de los refugiados, mostrando con hechos y cifras la relevancia de la temática, pero también mostró cómo los factores emocionales –inherentes a toda situación humana– están influyendo en la actuación política de los gobiernos europeos ante esta problemática. Cuando hablo de factores emocionales me refiero a cuestiones como el miedo a que los refugiados acaparen los recursos (dinero, trabajo, servicios educativos o de salud) que los gobiernos proporcionan a sus ciudadanos. En terrenos menos tangibles se encuentran las cuestiones que llevan al rechazo cultural, como el origen de los refugiados –provienen de países asociados con el terrorismo–, que orilla a la sociedad occidental a caracterizarlos en forma general como peligrosos, o las diferencias de religión, que ya en Europa han causado muchos conflictos armados, desde la persecución de los cátaros en la edad media al conflicto de Bosnia y Serbia en los años noventa del siglo pasado.

Sí, podemos conmovernos y llorar ante las fotografías que dan la vuelta al mundo, donde aparecen niños ahogados o padres cargando a sus hijos mientras caminan por las vías del ferrocarril. Podemos indignarnos ante las alambradas erigidas en la frontera húngara para detener a los refugiados, criticar a los gobiernos que no aceptan recibir a estas personas; sin embargo, también debemos preguntarnos ¿qué estamos dispuestos a hacer como individuos ante esta y otras problemáticas? Ciertamente esperar que esfuerzos individuales solucionen un problema que los gobiernos europeos no pueden o quieren solucionar es risible, sin embargo, la carencia de los recursos que tienen las grandes organizaciones públicas, privadas o gubernamentales no nos exime de hacer algo y ese algo es por lo menos mantener vigente la atención sobre esta problemática.

Una contribución que no nos cuesta nada es recordar. No dejar que quienes tienen los recursos para hacerlo olviden que hay miles de refugiados que requieren atención. Necesitan comida, un lugar donde dormir, atención médica. Pensemos un momento en lo que significa caminar, caminar sin tener un sitio de destino, sin saber cuándo y a dónde se va a llegar. Sin tener la certeza de cuándo se va a comer o qué se va a comer. Estos pensamientos deberían bastarnos para no olvidar. Realmente no es necesario que imágenes impactantes, como la de los pequeños que mueren ahogados, vuelvan a aparecer en los medios de comunicación y las redes sociales para que exijamos que los gobiernos hagan algo por los refugiados que llegan a Europa.

Tal vez, como dijo el Dr. Meyer, pensemos que esa problemática no nos incumbe, que no tiene un impacto directo sobre nuestro país. Sí, es cierto, pero los migrantes que pasan por Sonora camino a Estados Unidos sí nos impactan directamente, y tampoco hacemos gran cosa aparte de darles de vez en cuando una limosna, o quejarnos porque invaden las esquinas, las construcciones abandonadas o los espacios públicos. Ciertamente no todas las personas sin casa son migrantes, pero muchos sí lo son. ¿Necesitamos las fotografías de niños muertos en el desierto para que la indignación se despierte? Esperemos que no.

*Profesora-investigadora en El Colegio de Sonora.