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FOTO DE LA SEMANA: “León”

La imagen fue capturada por Carlos Corrales.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Poema inspirado en el libro “Sonora violenta. Género, mujeres y feminicidio”

El siguiente texto  fue escrito por la estudiante Estefanía Velázquez Bay de la licenciatura en Letras Hispánica de la Universidad de Sonora luego de conocer la temática del libro presentado el pasado mes de noviembre Sonora violenta. Género, mujeres y feminicidio coordinado por la doctora Mercedes Zúñiga Elizalde. Los ocho capítulos que conforman el libro, desde diversos abordajes teóricos y metodológicos, tratan precisamente de situar la gravedad de estas violencias mostrando no solo cómo se da el fenómeno en la esfera particular  de estudio y las formas como se experimenta y resiste, sino también abriendo caminos de estudio para conocer cómo se articulan con otras formas de violencia.

Mi poema.

Oda a las víctimas del feminicidio por Estefanía Velázquez Bay.

Y mientras sangran mis huellas de dolor, tus hijos despertarán a salvo
y los míos vivirán horrorizados y
soñarán con los lugares que debí pisar con ellos.

Mis gritos, porque nadie los escucha, no son reales. No tengo identidad en estas vías. Y donde antes había un intestino, ahora hay amapolas esperando florecer.

Podrán trapear con mis míseras verdades que cayeron muertas por tus balas, y mientras tus patadas disimulan el llorar de mis rodillas, tus hijas cenarán tranquilas en la silla de la estrella encarcelada.

El basurero en el que me tirarás convertirá en abono la tierra, y mi caparazón servirá como capullo para que nazcan mariposas nativas de mi piel. Y ellas tendrán veneno defensor, y cuando quiera atacarlas un depredador podrán llevárselo a la tumba con ellas, si es que no escapan volando a visitar el asilo de mis padres.

Del contenedor en el que me quemarás, nacerán reacciones en el aire, y la química y la combustión harán su trabajo; ese humo irá al cielo y mis partículas flotarán inmunes lejos del campo de concentración que me mató.

Del río en el que quedaré cautiva, nacerá una corriente que me llevará al mar. Y nadie sabrá qué me pasó, pero el seseo de los trípticos atlánticos esparcirá mi esencia en la boca de los vertebrados e invertebrados que deambulan por el mar.

Y de cada hematoma, de cada mordida, de cada severa pantomima en la que me encuentren sin encontrarme, de cada centímetro de pátina en mi piel de oro, de cada hueso histérico, enviaré una solicitud de aviso perentorio anunciando el vencimiento de tus fechorías y todas las almas dentro de mí tendrán justicia.

Y las amapolas… las mariposas… y las partículas…. dejarán los rezos. Y descansaré en el vacío que nunca advirtió mi existencia.