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documentos-608

Sonora: sector agropecuario y desarrollo rural

Rosana Méndez Barrón[1]

Iris Valenzuela Gastélum[2]

Introducción

El sector agropecuario en Sonora es un pilar de la economía estatal. Su importancia dentro de la estructura productiva del estado se ha reducido, no obstante, sigue siendo un importante generador de divisas y empleo, además de ser un reconocido proveedor de diversos productos a nivel nacional e internacional.[3]

El objetivo de este documento es hacer una caracterización sobre el estado actual del agro en Sonora. Se destacan los principales indicadores en materia de producción para las principales actividades –volumen, valor– tanto para los principales productos como para las zonas y municipios con mayor presencia en el sector. De igual forma, se enfatiza la realidad actual de la otra cara del campo en la entidad: las localidades rurales. Se señalan algunas características de estos espacios en términos demográficos y económicos y sus vínculos con el sector primario, así como su trascendencia para éste y para la economía del estado. Finalmente, se puntualizan algunos aspectos pendientes en la agenda rural y primaria de Sonora, con los cuales se podría fortalecer al sector y mejorar la perspectiva para todas aquellas zonas y personas que directamente dependen de él.

 

  1. 1.    Sector agropecuario en Sonora: características y actualidad

En términos macroeconómicos en los últimos años se reporta una reducción de la importancia del sector primario en la estructura productiva estatal. Esta dinámica, más que una pérdida de dinamismo al interior del sector, obedece a procesos globales de ajuste económico. En términos de producción, en 2012 la participación del sector agropecuario y agroindustrial en el Producto Interno Bruto Estatal (PIBE) entre 2011 y 2012 fue cercana a 9 y 6 por ciento respectivamente. No obstante, el sector contribuye a nivel nacional en los mismos sectores con 6 y 3 por ciento respectivamente, aportaciones que permiten ubicar a Sonora dentro de los primeros cinco y diez estados productores de México (Cuadro 1). Para ese mismo año, la población ocupada (PO) en el sector primario fue de 156,318 personas, esto es, 13 por ciento del total de la PO en la entidad (INEGI-ENOE).

Uno de las fortalezas de la actividad agropecuaria sonorense radica en su capacidad de exportación. Para 2010 las exportaciones de este sector constituyeron 14.3 por ciento del total nacional, generándose más de 6,700 millones de pesos en divisas. En ese mismo año, la balanza comercial agropecuaria estatal reportó un superávit de 68.6 por ciento, siendo el saldo a favor de poco más de diez mil millones de pesos.[4]

En lo que respecta a la actividad agrícola, la entidad destaca como productora nacional de trigo grano, papa, uva, espárrago, calabaza, entre otros. En el 2013 Sonora fue el quinto estado a nivel nacional con mayor aportación al valor de la producción agrícola nacional con 6.9 por ciento, superado solamente por Michoacán, Sinaloa, Jalisco y Veracruz. El total de la producción agrícola alcanzó las 7,188,022 toneladas, siendo los principales productos: trigo grano, alfalfa verde, papa, sorgo forrajero verde, uva, rye grass verde, sandía, avena forrajera, naranja, calabaza, maíz grano, cebada forrajera en verde, melón, tomate rojo y espárrago. En conjunto, estos productos representaron el 90 y el 82 por ciento del volumen y del valor de la producción agrícola estatal, respectivamente (Cuadro 2).

Cuadro 2. Sonora. Principales productos agrícolas, 2013

Principales productos agrícolas, 2013

Producción (Ton)

Part. total (%)

Producción-valor

(Miles de pesos)

Part. total  (%)

Lugar nacional

Total Sonora

7,188,022.55

27,125,280.29

Trigo grano

2,089,841.43

29.1

7,384,394.35

27.2

1º. de 24

Alfalfa verde

2,024,984.50

28.2

842,166.28

3.1

6° de 26

Papa

352,049.76

4.9

2,414,893.21

8.9

1° de 22

Sorgo forrajero (verde)

321,757.39

4.5

198,626.90

0.7

5° de 25

Uva

271,580.00

3.8

5,282,252.15

19.5

1° de 15

Rye grass (verde)

267,357.66

3.7

184,368.54

0.7

1° de 11

Sandía

238,314.40

3.3

539,321.16

2.0

1° de 27

Avena forrajera

161,481.84

2.3

111,969.58

0.4

11° de 24

Naranja

122,807.20

1.7

216,600.64

0.8

7° de 27

Calabaza

122,684.30

1.7

508,682.99

1.9

1° de 18

Maíz grano

113,533.73

1.6

396,528.93

1.5

22° de 32

Cebada forrajera (verde)

111,982.03

1.6

73,191.88

0.3

1° de 15

Melón

102,234.23

1.4

556,197.34

2.1

3° de 24

Tomate rojo (Jitomate)

91,856.30

1.3

512,711.68

1.9

9° de 32

Espárrago

84,022.70

1.2

3,114,336.24

11.5

1° de 6

Total (principales prod.)

6,476,487.47

90.1

22,336,241.90

82.3

Fuente: SIAP.

Las regiones más importantes en producción de trigo son el Valle del Yaqui, el Valle del Mayo, Costa de Hermosillo y San Luis R.C., que concentran 98 por ciento de la producción del grano en el estado. En cuanto a la producción de uva, sobresalen los municipios de Hermosillo y Caborca donde se produce el 82 por ciento. En la producción de papa destacan Navojoa y Cajeme con 26 y 23 por ciento de la producción respectivamente. En espárrago destacan Caborca y San Luis R.C. contribuyendo ambos municipios con 83.8 por ciento de la producción. Los municipios con mayor participación en la producción de rye grass verde y cebada forrajera verde son Hermosillo, Ures y Rayón, que aportan 50.8 y 31.5 por ciento del total respectivamente. Hermosillo, Guaymas y Empalme concentran 86.7 por ciento de la producción de sandía. Por su parte,Hermosillo sobresale en la entidad como el mayor productor de calabaza con 69 por ciento del total.

El subsector pecuario tuvo un buen desempeño durante 2013: ocupó el segundo lugar a nivel nacional en la producción de carne de puerco en pie y en canal; el tercero en producción de huevo, y el octavo en la producción de carne de bovino en pie y en canal. La producción porcina se ha convertido en la actividad pecuaria más importante en la entidad. Destaca por ser una industria densamente tecnificada y con alta productividad.[5] En 2013 la entidad contribuyó con el 18.4 y el 18.8 por ciento de la producción nacional respectivamente, superada solamente por el estado de Jalisco (SIAP). Esta actividad se dirige al mercado de exportación.[6]

Hermosillo, Navojoa y Cajeme son los principales municipios en producción porcina, pues concentran 80 del total de la producción estatal. Por su parte, Hermosillo, Cajeme, Caborca y Navojoa destacan en carne de bovino con una participación cercana a 40 por ciento; Cajeme, Navojoa y Hermosillo en huevo, aportando 77 por ciento de la producción estatal.

Sonora es líder en producción pesquera y acuícola, con una aportación de 38.7 por ciento del total del volumen de producción pesquera nacional en 2013 (SIAP; SAGARPA-CONAPESCA). Se exportan a Estados Unidos grandes volúmenes de camarón y otras especies. La entidad se sitúa en primer lugar en producción nacional de sardina y segundo en camarón (cifras 2013, SAGARPA-CONAPESCA). Los principales municipios en producción de sardina son Guaymas y Huatabampo con 80.66 y  19.34 por ciento de la producción respectivamente; asimismo, Huatabampo y Guaymas, junto con Hermosillo (Bahía Kino) y Cd. Obregón, sobresalen en la producción de camarón al aportar 86 por ciento del peso vivo en el estado.

Agrupando los principales productos del sector, esto es lo que más peso tiene en el valor total de la producción agropecuaria sonorense. Puede verse que el sector agrícola tiene una participación de 50.4 por ciento en el valor total del sector (trigo 13.7; uva 9.8; espárrago 5.8; papa 4.5, y otros 16.6), mientras que el sector pecuario y pesquero representan 44.7 y 4.8 por ciento respectivamente.

Dadas las características del sector primario es difícil hacer una regionalización. Las realizadas a la fecha responden a las particularidades de cada una de las actividades e incluso al tipo de productos que en estas se obtienen. Existen algunos trabajos donde se destacan algunas de estas zonas productoras.[7] Puede verse que buena parte de los municipios costeros destacan como productores agropecuarios; de estos sobresalen Hermosillo y Cajeme, cuya producción abarca tanto los rubros agrícola y pecuario, como pesquero. Los municipios sureños mantienen su presencia en los básicos (trigo), mientras que los serranos (Ures/Rayón), hacen lo suyo en materia de forrajes. De igual forma, la zona norte, con Caborca y San Luis R.C., deja su huella en materia de productos de exportación, como el espárrago.

 

  1. 2.    Comunidades rurales: la otra cara del campo en Sonora

El estudio del agro para cualquier país o región obliga a la reflexión sobre la situación del medio rural.[8] Hace décadas, hablar de ruralidad implicaba hacer referencia a la producción agropecuaria, pero en la actualidad eso ha cambiado: agropecuario y rural ya no necesariamente significan lo mismo, coinciden en algunos aspectos y espacios, pero el vínculo se modifica constantemente. En ese sentido, al hablar del sector agropecuario es importante enfatizar en la relevancia del medio y en especial de las localidades rurales. En estas localidades se concentra la mayor parte de la producción y el empleo agropecuario. En el caso de Sonora, aunque la proporción de población rural ha disminuido, estas localidades siguen predominando dentro de la estructura territorial, incluso buena parte de los municipios pueden considerarse rurales –alrededor de 40–. Además, en las localidades rurales se desarrollan actividades económicas que aparte de servir para el sustento propio, crean redes a nivel regional y estatal. De ahí su trascendencia.

Hay varios criterios para definir “lo rural”, siendo el de población uno de los más utilizados.[9] Este señala que un conjunto poblacional de hasta 2,500 habitantes se define como localidad rural. En el caso de Sonora, se tenía registrado en el año 2000 que alrededor de 17 por ciento de la población de la entidad se encontraba asentada en localidades de menos de 2,500 habitantes. Para 2010, aunque estas siguen siendo predominantes, la población rural se reduce, representando el 14 por ciento de la misma. Considerando las localidades de hasta 15 mil habitantes, la proporción aumenta a casi 25 por ciento, esto es una cuarta parte de la población estatal.

De los 72 municipios en la entidad, 37 comparten esta característica, entre los que destacan: Arizpe, Opodepe, Aconchi, Trincheras, La Colorada, San Pedro de la Cueva, Rayón, Bacerac, Bavispe, Huachinera, Mazatán, Soyopa, Villa Pesqueira, Arivechi, Bacadéhuachi, entre otros. Además del criterio poblacional, un aspecto que los cataloga aún más como “rurales” es que buena parte de estos mantiene en la actualidad fuertes vínculos con el sector agropecuario; no obstante otros experimentan procesos de reconversión.[10] Incluso, las estadísticas censales del año 2000 señalaban que del total de la población rural de Sonora, 55.5 por ciento se ocupaba en las actividades primarias (agricultura, ganadería, pesca).[11] Pese a que los últimos registros poblacionales no hacen el seguimiento ocupacional de la población rural, investigaciones en la temática han corroborado que ello se mantiene en buena parte de la entidad.

Estudios recientes señalan que hay un fenómeno de “terciarización” de la economía rural”. Esto es, que se observa una reducción del papel de las actividades agropecuarias, tanto en la generación de la producción local como desde la generación de ingresos y empleo para los hogares rurales. Incluso más que una reducción, hay una recomposición de la estructura productiva rural, donde las actividades comerciales y de servicios se fortalecen, ante un decaimiento en importancia de las primarias.

Desafortunadamente este proceso no se ha traducido en beneficios económicos. Por el contrario, se evidencia una economía con oportunidades reducidas, en la cual cada vez más agentes productivos tienden a integrarse a los mercados laborales más que a los mercados de productos. Asimismo, dado que la mayor parte de las opciones de ingreso asalariado se ubican fuera de las localidades rurales, la población tiene que migrar constantemente, imposibilitando que se generen mecanismos de desarrollo al interior de estas localidades. Una posible explicación a la modificación de la estructura económica rural podría ser que cada vez más las actividades agropecuarias, en especial la agricultura, se realizan fuera de las localidades rurales, bajo esquemas “industriales”, mientras que las actividades de este tipo que se mantienen dentro de las localidades rurales son básicamente de autoconsumo (Méndez 2011).

 

  1. 3.    Agenda de política: propuestas y estrategia de acción

En materia de producción agropecuaria, parecería que no hay mucho qué hacer, pues Sonora es un destacado productor. Los indicadores dan muestra de ello. No obstante, pueden perfilarse algunas áreas de atención. Por ejemplo, se requiere atender las problemáticas vinculadas con la dotación y uso de recursos, como el agua. Aunque hay algunos cultivos y zonas en los cuales ya se atienden, ello debe extrapolarse a todo el sector; es prioritario garantizar este abasto, pero sobre todo garantizar el buen uso del recurso. En materia de producción de básicos, como por ejemplo el trigo, debe hacerse énfasis en la producción de variedades con demanda nacional–panificable– y no fomentar la producción de variedades que se dirigen al mercado exterior. En lo que respecta a las actividades pecuarias y pesqueras, deben canalizarse esfuerzos para impulsar la transformación y no quedarse en la producción de materias primas.

Por su parte, en materia de desarrollo rural quedan algunos aspectos pendientes. Primeramente existe una desvinculación entre la estrategia de fomento y la economía rural: mientras la política económica rural se concentra en el fomento a las actividades agropecuarias, en especial las del giro comercial, en las localidades rurales adquieren mayor presencia las fuentes de ingreso no agropecuario. Incluso para aquellos que aún mantienen vínculos con el sector agropecuario, como los agricultores y ganaderos en pequeño, no alcanzan a beneficiarse de las opciones de apoyo productivo; en dado caso se benefician de los programas sociales, lo cual sólo reafirma su condición de aislamiento y de dependencia.[12] Ello plantea la necesidad de políticas que promuevan la transformación agrícola y que estimulen la generación de negocios agroindustriales con uso de fuerza de trabajo familiar, así como de alternativas laborales y de ingresos que contrarresten la reducción de los ingresos agropecuarios. En este punto es clave no sólo generar apoyos y direccionarlos, sino que deben canalizarse a rubros y/o actividades que poseen mayor capacidad reproductiva, esto es, actividades o nichos con mayor oportunidad de multiplicarse o expandirse. Ello implicaría mantener un proceso de evaluación constante sobre las distintas actividades y zonas.

Una situación preocupante en el medio rural de Sonora es la dependencia de los ingresos al trabajo asalariado y más al trabajo asalariado no agropecuario. Esto indica la ausencia de alicientes para el desarrollo de actividades productivas, en especial las agropecuarias. En los últimos años se observa una mayor presencia de actividades industriales en el medio rural (p.e. minería), no obstante, debe procurarse que este tipo de estrategias no reemplacen la estructura nativa, sino que se conviertan en complemento y alternativa a las actividades existentes.[13]

Muchas otras alternativas son interesantes. Destacan los procesos de innovación y la  aplicación de tecnologías en los procesos productivos y de comercialización, el desarrollo de nuevos giros como la agroecología y la agricultura orgánica, así como el fortalecimiento de la agroindustria para la generación de productos con mayor valor agregado. Para ello se requiere que los productores, las asociaciones de empresarios, el sector público y las instituciones de educación superior y centros de investigación converjan, se organicen y tejan las coordenadas del que sería la nueva agricultura de Sonora, aquella por la cual se le nombró a entidad “el granero de México”.

Bibliografía

Bracamonte Sierra, Alvaro y Rosana Méndez Barrón. 2014. Política de Fomento Pesquero. Heterogeneidad Acuícola y Pesquera en Sonora. INEPESCA-COLSON.

_____. 2011. Subvenciones, reconversión e innovación productiva en la agricultura. El caso del trigo en Sonora. Hermosillo: El Colegio de Sonora. ISBN: 978-607-7775-17-1, 204 págs.

_____, Norma Valle Dessens y Rosana Méndez Barrón. 2007. La nueva agricultura sonorense: historia reciente de un viejo negocio, en región y sociedad. Número Especial. El Colegio de Sonora.

_____. 2001. Análisis de los efectos de políticas económicas en localidades rurales mediante modelos multisectoriales: El caso de El Júpare, Sonora. Tesis Doctoral, Universidad Autónoma Metropolitana, México. Septiembre.

Méndez Barrón, Rosana. 2011. Luces y sombras del desarrollo rural. Estructura económica e implicaciones de política en cinco localidades rurales de Sonora. Tesis de Doctorado en Ciencias Sociales. El Colegio de Sonora.

Morales Mendívil, Julio Alfonso y Alvaro Bracamonte Sierra. 2014. Capacidad de absorción y transferencia tecnológica en la industria porcícola sonorense (en prensa).

Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación- Comisión Nacional de Acuacultura y pesca (a). Reportes mensuales de producción por especie. Seguimiento mensual de la producción de sardina y camarón, enero-diciembre (2013/p).

<http://www.conapesca.sagarpa.gob.mx/wb/cona/estadisticas_de_produccion_pesquera > (consultado el 20 de octubre de 2014)

____________________________________________ (b). Consulta específica por especie.

<http://www.conapesca.sagarpa.gob.mx/wb/cona/consulta_especifica_por_produccion>  (consultado el 20 de octubre de 2014)

____________________________________________ (‘c). Monitor agropecuario. http://www.sagarpa.gob.mx/agronegocios/Paginas/estudioseconomicos.aspx (consultado el 21 de octubre de 2014).

Servicio de Información agroalimentaria y pesquera. Producción agropecuaria y pesquera. <http://www.siap.gob.mx/produccion-agropecuaria/> (consultado el 20 de octubre de 2014).

Secretaría de Agricultura, Ganadería, Recursos Hidráulicos, Pesca y Acuacultura. 2011. Sonora. Panorama agroalimentario y pesquero 2011. Gobierno del estado de Sonora.

 



[1] Dra. en Ciencias Sociales, especialista en desarrollo rural y regional. rosanamb00@hotmail.com

[2] Mtra. en Ciencias Sociales, especialista en innovación y trayectorias tecnológicas. igastelum@colson.edu.mx

[3] Entre los principales mercados de destinos de los productos agropecuarios sonorenses pueden mencionarse: Japón, Estados Unidos, Corea del Sur, Rusia, Hong Kong y China (SAGARHPA, 2011).

[4] El producto más exportado fue la carne, con cerca de una quinta parte del total; en segundo lugar aparecen las uvas y en tercero los crustáceos, con una aportación conjunta de 28 por ciento (SAGARHPA, 2011).

[5] La característica principal de la producción de carne de cerdo en Sonora es que se desarrolla en un contexto de sistemas tecnificados donde las empresas siguen estrictos estándares zoosanitarios, así como certificaciones en procesos de higiene, calidad y manejo de alimentos (Morales y Bracamonte, 2014).

[6] Las exportaciones sonorenses que se han venido incrementado a partir de 1995 han consolidado al estado como el principal exportador nacional cuyos principales mercados son Japón, Estados Unidos y Corea del Sur (Morales y Bracamonte, 2014).

[7] Para mayor información ver Bracamonte (2001); Bracamonte, et al. (2007); Bracamonte y Méndez (2011); Bracamonte y Méndez (2014). Entre otros.

[8] El término rural no es únicamente una delimitación geográfica, sino que involucra diferentes significados. Por un lado se relaciona con aspectos territoriales y poblacionales, con determinadas características socioeconómicas; por otra, alude a comportamientos y conductas sociales específicas (Méndez 2011).

[9] Existen tres criterios que tradicionalmente se usan para definir la “ruralidad”, los cuales no necesariamente son excluyentes: 1) Demográfico o poblacional, que señala como territorios rurales aquellos con baja densidad de población (unidades menores a 5 mil o 2,500 habitantes);  2) Sectorial, en el cual destaca la alta presencia de actividades agropecuarias (agricultura, ganadería, pesca, por ejemplo), así como actividades industriales o de procesamiento limitadas, y 3) Infraestructura, esto es, definidos en función de la disponibilidad y características de vías de acceso y servicios básicos (energía eléctrica, agua y drenaje) (Méndez 2011).

[10] Algunos municipios serranos, los cuales mantienen bajos niveles poblacionales, son los que se mantienen mayormente vinculados a la producción agropecuaria, en especial a la actividad ganadera no extensiva. Estas actividades se complementan con la siembra de forrajes y con la elaboración de productos derivados (como leche y queso). Estas actividades constituyen la fuente de ingreso básico de gran número de familias, no obstante, estos ingresos no son suficientes, ni tampoco es clara su perspectiva a largo plazo, pues hay una tendencia a la disminución. Esta situación genera incertidumbre sobre el futuro de la actividad agropecuaria y sobre la seguridad económica de sus pobladores.

[11] Coincidentemente, cuando se observa a la población ocupada en estas actividades, 55.3 por ciento se concentra en localidades menores a 2,500 habitantes (INEGI, 2000).

[12] Este el caso de los de Alianza para el campo, infraestructura productiva e incentivos de mercado (Méndez 2011).

[13] En este sentido hay varios estudios que documentan los efectos de los cambios en la estructura rural, señalando que las actividades no agrícolas tienen menor “capacidad multiplicadora” a nivel de ingresos y productividad, comparados con las actividades agrícolas y/o agropecuarias (Méndez 2011).