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FOTO DE LA SEMANA: “En el malecón”

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De conferencia en conferencia…

Zulema Trejo Contreras*

El año de 1975 fue declarado año internacional de la mujer y como parte de las actividades planeadas para esos doce meses se realizó la Conferencia Mundial del Año de la Mujer, que tuvo lugar en la Ciudad de México del 19 de junio al 2 de julio. De este acontecimiento, que la ONU considera un punto de inflexión en la situación de las mujeres, quedan varios testimonios que van desde el corrido “Liberación femenina” compuesto e interpretado por Óscar Chávez, hasta el voluminoso informe de los resultados del Congreso, que puede consultarse completo en varios sitios de internet. Confieso que resulta sorprendente leer las declaraciones emitidas en aquel momento, porque cuarenta años después de que se emitieron, la lucha de las mujeres sigue teniendo las mismas consignas. Por ejemplo, la primera declaración señala que “Igualdad entre hombres y mujeres significa igualdad en su dignidad y valor, así como igualdad en sus derechos, oportunidades y responsabilidades.” La quinta declaración también resulta asombrosamente actual, pues se refiere a la mayor participación de los hombres en la vida familiar compartiendo las responsabilidades que habitualmente recaen sólo en las mujeres.

En 2016 todavía continuamos exigiendo igualdad de oportunidades, trato digno en los diferentes ámbitos donde nos desenvolvemos, responsabilidad compartida en el hogar… ¿quiere esto decir que cuatro décadas después de emitidas las declaraciones de la Conferencia Mundial del Año de la Mujer no se ha avanzado nada? La respuesta de este cuestionamiento no debe ser un sí o no, puesto que sí hay avances, aunque no tantos como debiera, y también se están presentado e incrementando problemáticas que no se contemplaron en 1975. En aquellos años la participación de la mujer en el escenario político era excepcional, de hecho existían únicamente tres mujeres jefas de gobierno, Indira Ghandi, Golda Meir, Margaret Thatcher, en tanto que las últimas décadas del siglo XX y primeras del XXI han visto el incremento de mujeres ocupando altos puestos en el gobierno de sus respectivos países, tal es el caso de quienes han ocupado la jefatura de Estado en Chile, Argentina, Alemania, Inglaterra, Brasil o han dirigido la política internacional de sus naciones como Condoleezza Rice y Hillary Clinton de Estados Unidos, Noemí Sanís, María E. Mejía, María Consuelo Araujo, Carolina Barco y María Angela Holguín (actualmente en funciones) de Colombia; aquí también debe contarse a senadoras, diputadas, líderes de partidos políticos, etcétera.

En términos de formación académica y empleos desempeñados, también ha habido avances. Ahora contamos con médicas, abogadas, mujeres pilotos de vuelos comerciales, ingenieras, arquitectas, veterinarias… el problema entonces no está en la cantidad de mujeres que estudian, trabajan u ocupan puestos políticos sino en la forma como viven día a día en estas funciones, y en eso no se ha avanzado mucho porque existe el acoso sexual en el ámbito de trabajo, la inequidad en el empleo y la sobrecarga de trabajo que implica ser empleada y madre de familia, puesto que la responsabilidad compartida en el hogar dista mucho de ser una realidad.

En el terreno político, la mujer debe enfrentarse a ser juzgada y criticada por su apariencia (es fea, bonita, gorda, delgada, viste bien o mal), no por su desempeño; menudean también las señalizaciones al apasionamiento femenil que “empaña el buen juicio”, e incluso no han faltado las referencias a los cambios hormonales femeninos como causas legítimas para que una mujer no asuma responsabilidades gubernamentales. Si tomamos en cuenta todo lo anterior, es obvio que en términos cualitativos los cambios operados de 1975 a la fecha no han sido muchos.

Aclaro que no minimizo los logros que la lucha de las mujeres en pro de la equidad y la no violencia ha conseguido, por el contrario, con este escrito mi intención es  destacar que sin esa lucha constante no tendríamos actualmente en la vida de la mujer mejoras de ningún tipo.

*Profesora-investigadora en El Colegio de Sonora.