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FOTO DE LA SEMANA: “Dos poderes”

La imagen fue capturada por Keyvan Sebastián Arias.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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La estatua de la ignominia

José Eduardo Calvario Parra*

Los homenajes representan el reconocimiento en vida o póstumo de las contribuciones de una personas hacia una causa, la cual puede ser artística, política, comunitaria u otra. Lo anterior viene a cuento pues el pasado miércoles 16 de marzo se erigió una escultura en la plaza pública del Poblado Miguel Alemán del finado líder sindical Trinidad Sánchez Leyva. Sin desestimar las contribuciones comunitarias  –según su hija la diputada loca Iris Sánchez Chiu– como la gestión de la construcción del CBETA y el primer fraccionamiento de INFONAVIT, tal monumento es un despropósito descomunal, incluso ignominioso.

Hay muchos motivos para decir lo anterior: el primero es que fue el artífice, promotor y continuador del sindicato Salvador Alvarado, organización que desde su nacimiento formó parte del régimen y que se trata de un sindicato charro,  oficial, blanco, con tendencias patronales. Ciertamente, año con año han “negociado”  el contrato colectivo de trabajo gracias al cual ellos aducen haber logrado alto nivel salarial, reconocimiento de derechos laborales como aguinaldo, vacaciones, jubilación, etcétera. La verdad es otra. Se ha documentado en distintas investigaciones desde las ciencias sociales, principalmente de El Colegio de Sonora, una terrible e inhumana realidad. La calidad de vida de lo/as jornaleros/as agrícolas de Sonora está por los suelos. Además, no se necesitan “datos duros” para mostrar lo anterior, basta con echarse una vuelta por alguno de los campos agrícolas o del mismo Poblado Miguel Alemán.

¿Es lo anterior responsabilidad del sindicato y de su entonces eterno líder? En cierta manera sí, las organizaciones sindicales son poderosos instrumentos que pueden fungir como verdaderos contrapesos ante el desinterés gubernamental y el egoísmo empresarial (junto a la lógica capitalista de sobreexplotación de la fuerza de trabajo).

La corresponsabilidad respecto a la situación de los/as jornaleros/as, e incluso de la Comisaría Miguel Alemán, pasa por el sindicato Salvador Alvarado. No basta con entregar balones para un torneo deportivo, no basta con rifar obsequios el día de las madres, no basta con “atender” urgencias de traslado, o situaciones menores. Es necesario que el sindicato trasparente el destino de las cuotas obligatorias que cada semana les son retenidas de sus salarios a muchos/as, sino es que a todos/as, los/as trabajadores/as agrícolas de las distintas zonas del estado.

En cálculos conservadores para la región de la Costa de Hermosillo se considera una cantidad de alrededor de 30 mil trabajadores/as agrícolas (comisaría Miguel Alemán, 2008); supongamos reservadamente que la cuota sindical de 13 pesos semanales se aplique solo a 25 mil de ellos/as, esto da como resultado 325 mil pesos, los cuales se convierten al mes en 1 millón 300 mil, y al año en más de 15 millones de pesos. Hay que preguntar si de ahí sale el dinero para comprar balones, regalos del día de las madres.

¿El monumento proviene de estas aportaciones? Suponiendo sin conceder que efectivamente el citado y finado líder haya hecho muchas gestiones en pro de la comisaría Miguel Alemán, en esa lógica se tendría que hacer lo mismo con muchos/as líderes comunitarios que han promovido, o promovieron, la regularización de terrenos, servicios públicos, en fin, distintas demandas sociales.

Pero la realidad de la comisaría sugiere otra cosa, no se está en tiempos de bonanza para erigir estatuas sino de satisfacer las muchas carencias tanto de servicios públicos como de infraestructura urbana, ni qué decir respecto al rubro de desarrollo social. La cosa sería muy distinta si el sindicato en cuestión y sus dirigentes hubieran honrado la memoria del citado líder con un programa de ayuda tipo becas que se llamase “Trinidad Sánchez Leyva”, por ejemplo. La rancia clase política regional enquistada en las formas priístas aún está muy lejos de tener una sensibilidad social y democrática, nos toca desde la sociedad civil levantar la voz para señalar sus excesos, inercias autoritarias y miopía política.

*Profesor-investigador en El Colegio de Sonora.