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La primera escaramuza de Abelardo L. Rodríguez. La precampaña por la gubernatura de Sonora 1943-1949. Parte 2

La primera escaramuza de Abelardo L. Rodríguez. La precampaña por la gubernatura de Sonora 1943-1949. Parte 2

 Jorge Mario Álvarez*

El 11 de enero de 1943 se llevó a cabo el V Congreso de la Federación de Trabajadores del Estado de Sonora, desde un día antes ya se notaban los bandos: ahumadistas y rodriguistas. Los ahumadistas se quejaron de que no les dieron las acreditaciones suficientes para poder entrar al congreso. Como era de esperarse, la mayoría de los cetemistas designó a Rodríguez como su candidato oficial. En esa ocasión el expresidente Rodríguez pronunció un discurso en el cual invitaba a todos los trabajadores a unir esfuerzos para salvar las dificultades en que se encontraba el país “la democracia, en lucha contra la tiranía del eje, no necesita en estos momentos de contingentes armados que vayan a las líneas de fuego, pero si piden y es necesario, [tendrán] la cooperación más eficiente que nosotros podemos brindarles, que es la producción” (Rodríguez 2006, 25). Así se pedía olvidar rencores pasados para que el trabajador se enfocara en producción.

A unos días de este evento, el expresidente salió de gira al sur de Sonora, ahí mostró su preocupación por lo pasado días antes y durante el V Congreso de la CTM. En su discurso pronunciado en Ciudad Obregón manifestó que:  “han habido individuos que me han calificado de reaccionario. Esos individuos han hecho esto de mala fe y a sabiendas de que mienten villanamente. Me han calificado de reaccionario porque yo no creo en teorías importadas de países que se han esclavizado con ellas (…) Un pueblo basado en la demagogia es un pueblo que seguramente se retardará en su evolución social” (Rodríguez 1949, 28-29).

Aunque no dice quienes fueron esos individuos, a nadie escapa el hecho de que cuando Abelardo L. Rodríguez hablaba de demagogia, hacía referencia directa a los líderes de la CTM y cuadros izquierdistas del PRM.

Apenas había logrado vencer un obstáculo, cuando se le vino otro. Todavía no se apagaba el murmullo de fraude en la designación del candidato de la CTM, cuando surgió un incidente que abonaba más a su falta de legitimidad: Herminio Ahumada anunciaba su renuncia a la precandidatura.

Los argumentos que dio, así como el tiempo que transcurrió en presentar su renuncia, pues la había firmado el 18 de enero y la dio a conocer semanas más tarde, son evidencias claras de que fue presionado a renunciar. Ahumada se había perfilado como un candidato serio que podría competirle a Rodríguez, pues había logrado atraer no solo las fuerzas de la izquierda oficial, sino la simpatía de un buen grupo de la sociedad civil, además de haber obtenido una diputación ese mismo año.

El congreso de la CTM en Sonora había sido un termómetro para medir las posibilidades de Ahumada. En la decisión de éste a renunciar a la precandidatura se deja ver, sin duda, una maniobra política por parte del gobierno federal y del PRM.  Con ello se intentaba impedir la división de la sociedad a costa de la legitimidad del candidato oficial. La soberbia de Rodríguez no le permitió entender esta maniobra pragmática del gobierno federal y del PRM.

El 6 de febrero de 1943 se oficializó la renuncia. Ese día se publicó la versión de Herminio Ahumada donde argumentaba que el país se encontraba en guerra contra las potencias del Eje. Justificaba el hecho de no haber dado a conocer su renuncia antes, pues consideraba que haberlo hecho después del congreso de la CTM habría aumentado las increpaciones, por eso, decía:  “ni ustedes ni yo podríamos ir a una lucha electoral larga y apasionada, que al final seria estéril para todos; en ella, mucho tiempo precioso y bueno para el trabajo, habría sido mal empleado en dirimir contiendas”.

Ahumada también ponderaba la labor del presidente y a la vez se mostraba disciplinado: “nuestra Nación, guiada así por este Presidente excepcional, tiene delante abierto un gran futuro que sin duda ha de vivir cuando sea estimada como un país unido… mi lealtad hacia el presidente Manuel Ávila Camacho me obliga a renunciar a mi candidatura”.

El discurso de Ahumada estaba lleno de referencia a la no división, a la unión de los trabajadores, el apego hacia el presidente; sin embargo, la preocupación era tanta sobre la posible violencia que pudiera surgir por motivos de su renuncia, que aconsejaba a no entrar en una etapa de enfrentamientos: “lo batallador, lo enérgico, lo valiente que es el pueblo que ahora me respalda daría lugar a una lucha enconada y violenta que determinaría una profunda división entre los sonorenses… por lo tanto aconsejo a mis amigos que se abstengan de toda agitación y eviten sacrificios estériles”.[1]

Por otro lado, el comité de campaña de Ahumada, en un escueto pronunciamiento, responsabilizaba al PRM de la renuncia: “El Lic. Herminio Ahumada jr., que fuera candidato independiente a gobernador del Estado, publicó unas declaraciones que envió de México, retirándose de la lucha. No estamos absolutamente de acuerdo con ellas… Habiéndose retirado, hemos quedado sin candidato y nos colocamos al margen de la lucha, pues no hemos de intervenir en lo que queda de ella, fuera de nuestras convicciones democrática y de las aspiraciones del pueblo sonorense no ‘perremenizado’… Hemos de confesar que en esta ocasión, no hay a quién hacerle el cargo de entorpecer su ejercicio, fuera del partido oficial”.[2]

Los dos primeros meses de la contienda por la candidatura del PRM fueron complicados; fuera de todo lo previsto por el grupo de Rodríguez que lo había invitado a ser gobernador. El ánimo anti Rodríguez que había surgido en la población sonorense, así como el resurgimiento del sindicalismo combativo que se había apaciguado desde los tiempos de Román Yocupicio preocuparon al expresidente.

Tras estos meses traumáticos para la soberbia con la que se presentaba Rodríguez ante la población sonorense, el 23 de mayo, durante la asamblea para nominarlo candidato oficial del PRM, aprovechó la plataforma para lanzarse contra el partido oficial. Su discurso lo realizó frente a Antonio Villalobos, quien había viajado de la Ciudad de México para tomarle protesta. Abelardo L. Rodríguez dijo que: “En Sonora ya no existen reaccionarios, los que hay, se pueden contar con los dedos de la mano y pasan inadvertidos. No existe, pues, ni el menor asomo de peligro de que la reacción se inmiscuya nuevamente en la cosa pública del Estado. Fue precisamente el temor de que la reacción volviera a infiltrarse y apoderarse del poder, lo que provocó que la familia revolucionaria creara como órgano de defensa el partido político oficial; pero en Sonora, ese peligro ha desaparecido” (Rodríguez 1949, 41).

Este discurso fue interpretado como el deseo de formar un nuevo partido, algunos pensaron en la creación del Gran Partido Democrático Sonorense (Moncada 1997, 23), otros han señalado que se estaba adelantando a la sustitución del PRM por el del PRI, sin embargo, el discurso era acorde con la política de “unidad nacional”, de limitar al partido oficial a organizar las elecciones únicamente. Lo paradójico fue que el futuro gobernador acusó de poco democrático al PRM y el se constituyó como candidato único a la gubernatura.

La primera escaramuza de Abelardo L. Rodríguez terminó con la participación de Lázaro Cárdenas en la ceremonia de toma de posesión como gobernador de Sonora. La presencia de Cárdenas fue interpretada como acto de conciliación entre el nuevo gobernador y las fuerzas izquierdistas oficiales.

 

Bibliografía

Garrido, L. (1982). El partido de la revolución institucionalizada. La formación del nuevo estado en México (1928-1945). México: Siglo Veintiuno Editores.

Mendívil, José (1972). Publicación Mendívil, 3ª. Edición, Hermosillo.

Moncada, C. (1997). Aquel hombre: Abelardo L. Rodríguez. Hermosillo: Instituto Sonorense de la Cultura, Fundación Esposos Rodríguez.

Rodríguez, A. (1949). Ideario. Hermosillo.

Rodríguez, A. (2006). Autobiografía. Hermosillo.

 

Hemeroteca

El Imparcial

El Pueblo

 



[1] El Pueblo 6 de Febrero de 1943.

[2] El Pueblo 6 de febrero de 1943.

*Egresado de la maestría en Ciencias Sociales por El Colegio de Sonora.