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    Travesías azarosas. Relato demográfico del siglo XX sonorense, coordinado por la doctora Ana Lucía Castro Luque.

FOTO DE LA SEMANA: “Del teléfono”

La imagen fue capturada por Jesús Morales.

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¿La inevitabilidad de Hillary?

Zulema Trejo Contreras*

Al leer la biografía de Hillary Clinton es inevitable pensar que esta mujer tiene en su trayectoria un considerable número de “la primera en…” que va desde haber sido la primera en sus clases de educación básica, la primera dama de los Estados Unidos, primera socia de una firma de abogados, primera primera dama –valga la redundancia–, elegida senadora y un largo etcétera. Una se pregunta si ese encadenamiento de primeras veces tendrá su punto culminante con el “primera presidenta de Estados Unidos de Norteamérica”. La trayectoria de vida, no solamente política, de Hillary da todos los indicios necesarios para que se pueda considerar que desde siempre ha buscado, y conseguido la mayor parte de las veces, ser la líder de…, y aspirar a la presidencia estadounidense este año es un objetivo que Hillary se plantea por segunda vez en su vida.

Hillary Clinton aspiró a la presidencia de Estados Unidos por primera vez hace ocho años, cuando compitió con Barak Obama por la nominación del partido Demócrata como candidata a la presidencia; en aquella ocasión Hillary perdió la nominación de su partido, pero una vez que Obama ganó las elecciones,  la designaron para ocupar la Secretaría de Estado, desde donde dirigió la política exterior estadounidense de 2009 a 2013, es decir, durante el primer mandato del presidente Obama. La estructura del gobierno norteamericano no es desconocida para la ex primera dama, la conoce desde diversos ángulos, lo cual nos hace inferir, con buenas bases para hacerlo, que de llegar a la presidencia de Estados Unidos no se encontraría en terreno desconocido.

Ahora, ¿qué posibilidades existen de que esta mujer sea elegida como presidenta de los Estados Unidos de Norteamérica?, quizá lo más sensato a la hora de pensar en una respuesta sería considerar que el primer paso para que llegue a la presidencia es que gane la nominación del partido Demócrata como candidata. A partir de ese momento habrá que ponerle atención a las encuestas, al análisis de periodistas especializados y de politólogos que estarán dándole especial seguimiento a estas elecciones presidenciales, sobre todo si la experimentada Hillary Clinton se enfrenta a Donald Trump, neófito en terrenos de la política norteamericana. En estos momentos tratar de dar una respuesta al cuestionamiento expresado en la primera línea no tendría mucho sentido, el proceso electoral está prácticamente iniciando, no hay ni siquiera candidatos a la presidencia, y a pesar de que tanto Hillary como Donald están ya en pre-campaña es todavía mucho lo que puede suceder de aquí al momento en que se realicen las convenciones de demócratas y republicanos.

Sin embargo, no se puede dejar de pensar en el hecho de que Estados Unidos, el país que se ha ostentado siempre como el ejemplo de progreso y modernidad, todavía no ha elegido una mujer para que rija sus destinos, en tanto que países considerados en un nivel inferior al que ocupa el llamado coloso del norte, hace ya tres décadas que eligieron una mujer para gobernarlos. Caso concreto es la India con su primera ministra Indira Gandhi. Países europeos y latinoamericanos han tenido ya a mujeres como primeras mandatarias, mientras que en EEUU apenas está en el tapete de las posibilidades la candidatura de una mujer para la presidencia. Dado lo anterior, cabría preguntarnos a qué se debe esta situación, tal vez sea este el cuestionamiento correcto, y no aquel que enunciamos en el párrafo anterior respecto a si Hillary Clinton podía o no ganar las elecciones presidenciales, porque encontrando los motivos que los norteamericanos pudieran haber tenido no solo para no elegir, sino ni siquiera postular, a una mujer a la presidencia nos dé una respuesta a qué tantas probabilidades tiene una mujer, no Hillary Clinton en particular, de ganar unas elecciones presidenciales en Estados Unidos.

*Profesora-investigadora en El Colegio de Sonora.