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FOTO DE LA SEMANA: “Franjas”

La imagen fue capturada por Rosa Ocaño.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Cambio Climático (PARTE 2 de 3)

América N. Lutz Ley[i]

En la primera parte decíamos que tratar el cambio climático es difícil por tres razones: requiere conocimiento, tiene implicaciones económicas y necesita voluntad política para enfrentarlo. Abordemos los dos primeros asuntos.

No confundamos el calentamiento global con el cambio climático, ni con la variabilidad natural climática. En todas partes existe una variabilidad natural del clima. Nosotros lo sabemos bien porque vivimos en la región del desierto de Sonora, que en un año puede tener variaciones desde temperaturas congelantes hasta aquellas mayores a 45ºC. También tenemos largas sequías que terminan con un aguacero que en poco tiempo puede arrojar la lluvia de todo un año. Es tan “natural” que para muchos sonorenses es difícil creer que el cambio climático esté pasando.

Sin embargo, el IPCC, una de las más prestigiosas organizaciones en el ámbito, reconoce sin duda que la tierra se está calentando. De acuerdo con su reporte de 2014, cada una de las tres últimas décadas ha sido progresivamente más caliente que cualquier década desde 1850 y hay un aumento promedio de alrededor de 0.85ºC en comparación con el promedio histórico de temperaturas entre 1850 y 1985. Esto va más allá de la variabilidad natural y es lo que propiamente podemos llamar calentamiento global. El calentamiento es el corazón del cambio climático, pero este último es más que un aumento de temperatura. Se refiere a las alteraciones que incluyen el agua, la vegetación, el viento y la interacción con el suelo (deforestación, cambio de uso del suelo, etc.). Aunque no podemos decir con certeza si en un lugar ya se observan los efectos del cambio climático, esto no niega que el calentamiento ocurre. El aumento de menos de un grado parece poco, pero sus impactos son notorios en la salud, los ecosistemas, la disponibilidad de agua para agricultura, ciudades, el sector energético y más.

¿A qué se debe el calentamiento? Esto nos lleva al comportamiento de consumo y sus implicaciones económicas. La extracción y uso de recursos naturales se ha intensificado desde la Revolución Industrial en el siglo 19, y se nota más al final del siglo 20, en 1950-2000. El uso intensivo de combustibles fósiles (mayormente petróleos y derivados), junto con el crecimiento poblacional y más altos niveles socioeconómicos (más automóviles, energía eléctrica continua y dietas altas en carne), están motivando un significativo impacto humano en el funcionamiento de la tierra a través de nuestras emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), sobre todo las de CO2.

La actual concentración de 402 ppm de CO2  atmosférico, se refiere a que si tuviéramos un millón de unidades de aire, 402 unidades serían de bióxido de carbono. El IPCC señala que las concentraciones de CO2 y otros GEI son las más altas en los últimos 800 mil años. ¿Cómo lo saben? Utilizan mediciones de los troncos de árboles, capas de hielo, e incluso rocas y corales, para reconstruir las concentraciones pasadas. Los GEI atrapan la energía solar que entra a la atmósfera y no la dejan escapar al espacio, similar al efecto de los invernaderos al mantener el calor para las plantas. Esto altera el balance de la energía que ingresa y sale de la tierra y hace que se caliente más de lo “normal”.

Emitimos CO2 cada vez que encendemos el carro, usamos internet, o vemos la televisión (debido a que más de 2/3 de la electricidad en México se produce con combustibles fósiles). Por donde la vea, casi todo podemos medirlo a través de emisiones, o nuestra “huella de carbono”. Aunque esto no significa que debamos o podamos detener todos nuestros impactos sobre el planeta, sí es urgente reevaluar la forma en que usamos los recursos. ¿Qué más puede hacerse ante este problema? Eso lo veremos en la tercera y última parte.



[i] América N. Lutz Ley es Egresada de la XII Generación de la Maestría en Ciencias Sociales de El Colegio de Sonora. Actualmente es Candidata a Doctora en Ciencias y Recursos de Tierras Áridas por la Universidad de Arizona y Asociada de Investigación del Centro Udall para Estudios de Política Pública, en la misma universidad.