» Convocatorias

  • seminarionog-598 Seminario sobre Desarrollo Humano en la Región Transfronteriza Sonora-Arizona »

    Para enriquecer aún más la discusión sobre los objetivos del Seminario sobre Desarrollo Humano en la Región Transfronteriza Sonora-Arizona 2015-2016, el SDHT continuará su cuarta [...]

» Novedades Editoriales

  • violenciainter-612 Violencia interétnica en la frontera norte novohispana y mexicana. Siglo XVII-XIX »

    Violencia interétnica en la frontera norte novohispana y mexicana. Siglo XVII-XIX. Editorial: El Colegio de Sonora, El Colegio de Michoacán, A.C. UABC

  • travezias-607 Travesías azarosas. Relato demográfico del siglo XX sonorense. »

    Travesías azarosas. Relato demográfico del siglo XX sonorense, coordinado por la doctora Ana Lucía Castro Luque.

FOTO DE LA SEMANA: “Día mundial del libro”

La imagen fue capturada por Jesús Morales.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

documentos-618

Los atisbos de la dominación en México I –primera parte-

José Eduardo Calvario Parra*

 Si alguien repara en entender cómo es que un partido político ha sido el que mayor tiempo ha ostentado el poder formal en México, sin duda daría topes de pared. Una pregunta inquietante flota en el aire ¿cómo es que el Partido Revolucionario Institucional ha tenido tanto éxito en acceder al poder público-formal? En estas líneas recupero al sociólogo alemán Max Weber para dar uno respuesta tentativa a la interrogante planteada. Es de sobra conocido que el Estado contemporáneo mexicano fue el artífice de lo que es hoy el PRI, de tal suerte que la conjunción de ambos es perfectamente entendible. La simbiosis entre el aparato de Estado y el partido político resulta por demás curiosa. Hay en México un tipo de dominación burocrática legal (o legal racional), es decir, un sistema de puestos jerarquizados y especializados en los cuales se emplea una planificación racional por medio de reglas jurídicas, empleando medios que son racionalizados para cumplir determinados objetivos. Aplicado al aparato del Estado, el objetivo principal resulta en términos de la propia dominación, es decir, la meta es la perpetuación, entro otras cosas, por medio del partido.

Pero si el éxito del partido se debe a su yuxtaposición con el aparato del Estado ¿dónde quedan sus dirigentes, sus liderazgos, sus políticos? La dominación carismática, es la ejercida por un líder que, en términos modernos, contaría con dotes personales que atrae a multitudes, tiene un capital simbólico llamado prestigio. Si la dominación, a decir de Weber, es la posibilidad de encontrar obediencia en un grupo de personas por una creencia en su validez, por medio del Estado mexicano facilita que el partido oficial obtenga el éxito. Los liderazgos carismáticos priístas han sido pocos, no es la dominación carismática la que explica el éxito del PRI, más bien es por medio de la cooptación y estrategias ilegales como la compra del voto por parte del Estado mexicano (dominación racional-legal). Ciertamente se ha documentado por mucho tiempo fraudes electorales, no obstante, me parece que lo anterior no explica del todo el éxito del PRI más allá de que efectivamente se hayan llevado a cabo distintos fraudes.

Creo que aunado a la dominación burocrática-legal, que en este caso doy como ejemplo la eficacia para obtener cargos públicos por  parte del PRI, en México ha coexistido otra que Weber llama tradicional (en términos modernos también se le puede llamar cultural). La legitimidad del estado mexicano a pesar de la poca popularidad del Presidente Peña Nieto, en parte está sustentada por el peso del pasado, el peso de la costumbre, la marca del partido-Estado en las distintas instituciones que son soporte del actual Estado mexicano. En nuestro país, a pesar de las actuales tecnologías de la información y por ende del potencial efecto democrático que puedan tener, de los distintos esfuerzos por abrir espacios de opinión y trabajo periodístico plural, pues a pesar de todo, en el imaginario colectivo, y en los espacios que son extensión del Estado mexicano, permanece como herencia del pasado la marca PRI. Una ama de casa medianamente politizada puede contestar en una encuesta que opina muy mal del presidente de la república, y de igual manera del PRI, pero a la hora de las elecciones cuando no es seducida por la venta del voto, o es víctima de una coacción directa, hace su efecto la dominación tradicional. Ésta tiene su fuerza en la rutina, en la repetición, en la “vuelta a lo mismo”, en la frase: ¡todo el tiempo ha ganado el PRI! O simplemente se asocia con la marca PRI, en el inconsciente colectivo, las instituciones gubernamentales que otorgan alguna clase de subsidio, apoyo, servicio, etc…  La construcción sociohistórica de este proceso se dio en la revolución mexicana por la lucha entre formas de autoridad legal (constitucionalistas) y carismática (villistas y zapatista), pero al triunfar la primera -la creación del PRI es reflejo de este proceso- desplazó a los liderazgos carismáticos. Lo curioso es que paralelamente a este proceso, y por la eficacia de la dominación legal-racional, con el correr del tiempo surge la dominación tradicional en el sentido de que se construyó en el imaginario social una autoridad legítima que descansa en la creencia del inexorable hecho del triunfo del PRI y/o el efecto de las políticas paternalistas de antaño y su simultanea asociación con el partido oficial. Claro está que distintos grupos de interés, como el empresariado, refuerzan la anterior creencia vía los medios de comunicación.

Hoy se está frente a una posible fisura importante, a nivel político, de la dominación burocrático-legal de extracción priísta; la figura del líder carismático Andrés Manuel López Obrador puede propinarle un golpe demoledor en los próximos años. No es casual que ante las próximas elecciones locales (5 de junio) en distintos estados del país, la figura que a compaña a los/as candidatos/as del partido Movimiento de Regeneración Regional (MORENA) es ni más ni menos que la de su líder carismático. Un reto del citado líder es compactar las alianzas, negociar los intereses en juego y superar la contradicción del partido-movimiento al cual representa (Movimiento de Regenaración Nacional) y la misma lógica de la dominación carismática. Así mismo la permanencia de la dominación tradicional (o cultural) del actual Estado México, será otra barrera a vencer por las fuerzas progresistas del país.  La moneda está en el aire, mientras tanto, como ciudadanos/as hay que estar alerta ante los embates, como diría Max Weber, de cualquier forma de dominación.

*Profesor-investigador en El Colegio de Sonora.