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FOTO DE LA SEMANA: “De frente”

La imagen fue capturada por Janeth Morales.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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La crisis de los refugiados en Europa, una visita a Piraeus

Ramiro Antonio López*

La crisis humanitaria que vive Europa originada por el gran número de refugiados que ha llegado a esa región, es, tal vez, la crisis más seria que se ha producido en estos momentos a nivel internacional. Tan solo durante el 2015, más de un millón de personas entraron en Europa como consecuencia de la migración forzada debido a la violencia, la guerra civil, la pobreza y el cambio climático. Esta cifra no incluye el número total de sirios que se han desplazado a países vecinos, la cual, de acuerdo con un informe del alto comisionado para los refugiados de Naciones Unidas, asciende a más de 4 millones.  Más de tres mil personas perdieron la vida en su intento por llegar al viejo continente en 2015.  De acuerdo con la OIM, hasta mayo de este año 196 mil refugiados han entrado a Europa y 1359 han muerto o han desaparecido en el mar Mediterráneo. Los tres principales países de donde provienen los refugiados son Siria, Afganistán e Irak. Los principales países de entrada son Grecia e Italia.

Debido a mi interés por el tema, a finales de abril viajé a Grecia con el fin de participar como voluntario en uno de los campos de refugiados. Si bien la gran mayoría de refugiados en Grecia se encuentran en diferentes campos en Lesbos y otras islas y comunidades griegas como Idomeni, para lograr el acceso a la mayoría de los campos de refugiados se requiere contar con el respaldo de una organización formal, las cuales solicitan un mínimo de cuatro semanas de voluntariado. Debido a lo limitado del tiempo del que disponía, viajé a Atenas y colaboré durante una semana con un grupo de voluntarios independientes en el puerto de Piraeus, donde no hay un mínimo de tiempo requerido para colaborar. Por esas fechas había 2500 refugiados viviendo en casas de campaña, pero debido a que la temporada turística empezaba, las autoridades estaban tratando de reubicarlos. No obstante, de acuerdo con la OIM, hasta el 19 de mayo 1400 refugiados aún permanecían en el puerto.

Gracias a las noticias y reportajes que había leído en referencia a los refugiados, tenía una idea acerca de la situación en los campos; sin embargo, ser testigo ocular, convivir con ellos y conversar sobre su situación,  sobre las razones que los obligaron a abandonar su países y sus familia por escasez de  recursos  han dejado atrás viviendo los peligros de la guerra, produce emociones para las que uno no se prepara. Además, resulta perturbador a cualquier lugar al que se mire, se ven las pequeñas casas de campaña distribuidas en todos los espacios disponibles, para albergar ancianos, mujeres y niños,  a temperatura que aumentan cada día.

Durante una semana pude participar con un grupo de voluntarios organizando donaciones de alimentos, ropa, juguetes y otros bienes básicos que resultaban siempre insuficientes. También apoyé con el servicio de alimentos a la hora del almuerzo y la comida. Todos los días a las nueve de la mañana ya una de la tarde llega un camión cargado con alimentos empaquetados individualmente para ser repartidos entre los miles de refugiados.  Algunas veces la comida es buena y de calidad, en otras, solo es comida para calmar el hambre. No obstante, es encomiable la ardua labor que realizan muchos voluntarios griegos, así como de  otros países y el mismo gobierno, quien es el que al final paga los alimentos que se proporcionan a los refugiados. Aun cuando la Unión Europea se comprometió a reembolsar el costo de estos alimentos, según la información proporcionada por una empleada de la compañía que los prepara, hasta el momento el gobierno no ha recibido pago alguno y continúa erogando para dicho gasto, a pesar  de la difícil situación económica que Grecia atraviesa.

La distribución de alimentos es uno de los momentos más caóticos que se viven en el campo, no es nada fácil organizar a más de dos mil personas cuando todas quieren asegurar que obtendrán su ración, y menos cuando saben que en ocasiones los alimentos no son suficientes y deben echar mano de sus reservas de comida. En esos  momentos se desatan peleas por incorporarse a las filas  y aumenta la tensión. Sin embargo, a pesar de todo eso, el esfuerzo de los voluntarios que participan en apoyo de los refugiados no se detiene.

En mis conversaciones con algunos de los refugiados aprendí que a pesar de la vulnerable condición en la que se encuentran, la mayoría de ellos pertenece a la clase media del país de donde proviene, los más pobres son los que se han tenido que quedar ya que sus carencias no les permiten cubrir el costo del viaje, el cual, en el caso de uno de los entrevistados alcanzó la cifra de 7 mil euros para una familia de cuatro personas. Muchos de los habitantes del puerto son jóvenes menores de edad, de 14 a 17 años, que tuvieron que emprender el viaje solos y no han visto a sus familias en meses. Al preguntarle a un joven afgano de 14 años si se comunica con su familia me respondió: “Sí, nos comunicamos por teléfono, ayer hablé con mi madre y me dijo que estaban asustados porque durante la noche habían bombardeado la ciudad”. Ante estas situaciones resulta fácil entender que muchos estén dispuestos a abandonarlo todo y emprender un viaje en el que pueden perder la vida o permanecer meses en atrapados en un campo de refugiados en espera de recibir asilo.

A pesar de que Grecia e Italia constituyen para muchos la puerta de acceso a la Unión Europea, ninguna de las personas con las que conversé tenía intenciones de establecerse de manera permanente ahí; todos buscan ir principalmente a Alemania, Gran Bretaña y a otros países europeos prósperos. Sin embargo, cada día son más los países que cierran sus fronteras y se niegan a recibir refugiados, de tal manera que no se visualiza una fecha en la que estas personas puedan abandonar los campos de refugiados y recibir asilo en Europa. Más bien, gracias al acuerdo firmado entre la UE y Turquía en marzo, los planes son regresar a algunos de los solicitantes de asilo, aun cuando de manera constante se ha señalado que dicho acuerdo viola La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951.

De acuerdo con datos de la OIT, hasta el 17 de mayo de este año más de 54 mil refugiados se encuentran varados en diversos campos en Grecia. Así que mientras esta situación continúe, los recursos económicos y donaciones, así como el trabajo de voluntarios independientes y las ONG, son indispensables a fin de que se pueda ofrecer a estas personas condiciones mínimamente aceptables de vida en medio de esta extraordinaria crisis humanitaria.

*Doctorante en El Colegio de Sonora.