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FOTO DE LA SEMANA: “Templo Bahá’i”

La imagen fue capturada por Ramiro Antonio López.

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tiempos-628

Bombardeos líquidos

Zulema Trejo Contreras.*

Las características principales con las que se identifica a Hermosillo tanto dentro como fuera de Sonora son sus altísimas temperaturas en verano y la escasez de lluvias. El verano pasado y éste las temperaturas por encima de los 40 grados han seguido invariables, pero las lluvias han caído constantemente en la ciudad. Para no ir más lejos, se puede citar el ejemplo de la semana anterior, en la cual llovió todos los días. Los que vivimos en Hermosillo solemos pensar que siempre que llueve el estado en el que queda la ciudad va de malo a pésimo en muchos sentidos.

La falta de electricidad en el verano hermosillense es apenas tolerable, lo mismo sucede con la suspensión del servicio de agua. Ambas cosas se padecieron por espacios que fueron de tres a doce horas a consecuencia de la tormenta que cayó en la ciudad en semanas anteriores. Si bien mencionar la cantidad de horas que los servicios de electricidad y agua potable estuvieron suspendidos puede parecer poco tiempo, vivirlos resultó agobiante. Ciertamente tanto la compañía de luz como la de agua potable trabajaron intensamente para que los servicios se restablecieran a la brevedad, pero el hecho es que debiera trabajarse más en la prevención de circunstancias como las descritas en este párrafo, que en las soluciones cuando los problemas ya están presentes.

Sin embargo, la consecuencia más visible y permanente de las lluvias son las calles hermosillenses. Prácticamente no hay una arteria de la ciudad en que los baches estén ausentes. Los carros tienen que sortearlos de la misma forma que los que participan en los rallies extremos. El gran problema con los baches hermosillenses es que son permanentes; a pesar de los arreglos que se hacen, la lluvia vuelve a ponerlos en primer plano, haciendo que nos cuestionemos acerca de cómo los tapan.

Hablar de la inundación de las calles y el peligro que ello implica para los automovilistas, las viviendas e incluso los edificios públicos en los que “entra el agua”, casi no tiene sentido en una ciudad sin drenaje pluvial. Aun así no podemos dejar de preguntarnos si existe solución para este problema que aqueja a la ciudad de forma invariable cada vez que cae una lluvia medianamente fuerte.

Hermosillo no es una ciudad preparada para enfrentar las lluvias, pero vale la pena preguntarse si seguiremos conformándonos con las medidas a corto plazo que se toman para solucionar los problemas ocasionados por las lluvias.

*Profesora-investigadora en El Colegio de Sonora.