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FOTO DE LA SEMANA: “Templo Bahá’i”

La imagen fue capturada por Ramiro Antonio López.

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Clinton vs Trump

Álvaro Bracamonte Sierra.*

Durante la última semana de julio tuve oportunidad de recorrer el estado de Colorado, ubicado al Norte de Nuevo México. De este estado, sólo el sur formó parte del México poscolonial; la diferencia con el resto de la entidad puede advertirse al subir por el freeway 25 desde Santa Fe a Denver: el sur guarda la herencia hispana que se percibe en los nombres de las localidades asentadas en esa franja del estado. Destaca, por ejemplo, un pequeño poblado llamado Trinidad cuya belleza puede admirarse desde lo alto de la carretera. Nos propusimos visitarlo de regreso, lo hicimos y no nos decepcionó. A medida que subíamos, las poblaciones con apelativos españoles empezaban a escasear y el entorno se tornaba más y más anglosajón. Era obvio que lo fronterizo había quedado atrás.

Al margen de las anécdotas, vacacionar en Colorado nos dio tiempo para estar atentos a los pormenores de la Convención Nacional Demócrata que tuvo lugar una semana después de la republicana. Como se esperaba, al concluir el cónclave del viejo partido el controvertido magnate inmobiliario había rebasado a la demócrata en los sondeos. Siempre ha sido así, es decir, luego de la intensa cobertura que los medios otorgan a esas asambleas, el candidato de la convención en turno incrementa significativamente sus preferencias. Con ese telón de fondo la convención demócrata estaba obligada a ser una buena puesta en escena, capaz de neutralizar el avance del nominado republicano. Así fue: luego de magistrales intervenciones de los pesos pesados como Michelle Obama, Bernie Sanders, el ex presidente Clinton y el propio mandatario actual, la balanza empezó a decantarse por el lado de Hillary. En los días posteriores las pifias de Trump han sido tan continuas y absurdas que la distancia que le llevaba Clinton se amplió a tal extremo que muchos politólogos consideran que este arroz ya se coció.

En efecto, si se promedian los resultados de varias encuestas nacionales la ventaja de Clinton es de aproximadamente siete puntos; es una diferencia superior a la que tenía Obama en la misma fecha el 2008 cuando compitió contra McCain y en el 2012 cuando lo hizo contra Mitt Romney. Llama la atención que dicha tendencia se reproduzca a nivel estatal que es, dado el sistema de votación norteamericano, donde en realidad cuenta el sentido de las preferencias: estados tradicionalmente rojos ahora se están pintando de azul. Son los casos de Florida, Virginia, Ohio y también de Arizona, que casi nunca ha votado por los demócratas y donde ahora las encuestas insinúan una tímida ventaja para el partido de Obama. De mantenerse este escenario hasta el 8 de noviembre, día de la votación, Clinton podría convertirse en la primera mujer presidenta de Estados Unidos.

Sin embargo, aún faltan tres meses, tiempo suficiente para que la dirección del viento cambie. Se sabe que el equipo republicano prepara una contraofensiva en 17 entidades que, según sus estrategas, permitirían recuperar el terreno perdido. ¿Tendrán éxito? Todo cabe en el mundo de las probabilidades. Está ampliamente acreditado el poco carisma personal de Hillary y resulta además obvio que conforme avance el calendario tendrá mayor impacto el supuesto mal uso del correo electrónico que la señora hizo en asuntos que corresponden al manejo estratégico de la política exterior estadounidense. Este dislate pudiera dar suficientes municiones a los republicanos para dinamitar la delantera que ahora goza. El problema para el millonario candidato es que su fama no es mejor, al contrario, cada vez que abre la boca exhibe profundas limitaciones personales que revelan su falta de preparación para el cargo. Esta circunstancia al parecer está convenciendo al votante sin partido de sufragar contra Trump. En Colorado, los lugareños que compartían las mesas en los restaurantes no parecían interesados en la política nacional, esa sensación se respiraba pese a que se trata de un estado republicano y a que Donald Trump hacía campaña en Denver y Colorado Springs por esos días. Se ve que el empresario no concita muchas simpatías en una entidad supuestamente favorable a su partido. Hay que seguir atentos.

*Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.