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La autolesión no suicida en adolescentes

Viridiana Chávez.*

La adolescencia es una etapa en la vida que se caracteriza por múltiples y acelerados cambios. El crecimiento físico resulta evidente, mientras que los cambios psicológicos y sociales solemos notarlos a partir del conflicto con la autoridad, la búsqueda de autonomía, los cambios repentinos en el estado de ánimo o la mayor influencia de los amigos en sus conductas y creencias. Es precisamente en esta etapa de crecimiento y afirmación de su identidad personal, cuando los adolescentes presentan mayor vulnerabilidad y deben enfrentar numerosos riesgos que ponen en peligro su bienestar físico, mental y social. Uno de estos riesgos es la conducta de autolesión no suicida, la cual es definida por la Asociación Americana de Psiquiatría (2000) como el daño intencional que realiza una persona a su propia piel o cuerpo sin la intención de morir. Existen dos criterios notables en su identificación y diagnóstico: a pesar de las lesiones autoinfligidas, la persona no tiene la motivación de causarse la muerte y no es resultado de otro trastorno físico o mental.

A nivel mundial la prevalencia en adolescentes varía. En Francia, 38.7 por ciento de los adolescentes han presentado alguna conducta de autolesión no suicida (Bruner et al., 2014), mientras que en Estados Unidos se reportó un 7.3 por ciento  (Taliaferro et al., 2012). En México son escasos los estudios sobre autolesión no suicida, por lo cual se desconoce aún la prevalencia a nivel nacional, aunque algunos estudios realizados en Ciudad de México señalan que varía entre el 5 y el 17 por ciento según los criterios diagnósticos utilizados. Además, se encontró que es más frecuente en mujeres y que se puede presentar desde los once años de edad.

La autolesión no suicida se conoce coloquialmente como “cutting”, sin embargo no es el término más adecuado, ya que hace referencia únicamente al acto de cortarse la piel y no considera la variedad de conductas que se pueden presentar, tales como arañarse, golpearse, incrustarse objetos en la piel, morderse o quemarse, entre otras.

Las personas que se autolesionan sin intención suicida, refieren que su principal motivación es causarse dolor o disminuir sus niveles de estrés, por lo tanto, llevan a cabo la autolesión con mayor frecuencia y mediante diversas conductas no mortales, lo cual difiere en las personas con comportamiento suicida, que tienen la intención de causarse la muerte con el menor dolor posible y suelen utilizar un solo método lesivo pero de mayor letalidad.

A pesar de que la autolesión no suicida fue identificada como trastorno desde 1938 y que ya ha sido reconocida como trastorno en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), existen varios mitos que son reproducidos socialmente. Por ejemplo, que el adolescente que se autolesiona solamente quiere llamar la atención o manipular a sus padres; que la autolesión al no tener intención suicida no representa serios riesgos para la  salud o la vida, o que la severidad del problema está relacionada directamente con la severidad de las heridas.

Es importante señalar que además del dolor físico y emocional, la autolesión no suicida genera en los adolescentes tres veces mayor riesgo de ideación o intento suicida, lo cual significa que la gravedad de las lesiones físicas no es necesariamente el indicador más preciso del daño que acarrea este trastorno. Más aún, la conducta de autolesión se suele mantener en secreto y las heridas son escondidas bajo la ropa, por lo tanto puede pasar mucho tiempo antes de que los familiares, amigos o personal escolar se percaten de la conducta autolesiva en el adolescente. Por lo tanto, es fundamental que en el contexto familiar se generen vínculos donde los integrantes puedan expresar sus necesidades con la seguridad de ser escuchados y respetados y que el contexto escolar sea un espacio en el cual se promueva no solamente la salud física, sino también la salud mental y el bienestar emocional.

*Egresada del programa de maestría en Ciencias Sociales de El Colegio de Sonora.