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FOTO DE LA SEMANA: “Una rasurada”

La imagen fue capturada por Jesús Morales.

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Sísifo en Sonora

 

Alvaro Bracamonte Sierra.*

Cito a Wikipedia: “Sísifo es un personaje de la mitología griega que enfadó a los dioses por su extraordinaria astucia. Como castigo, fue condenado a perder la vista y a empujar perpetuamente un peñasco gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que volviese a caer rodando hasta el valle, desde donde debía recogerlo y empujarlo nuevamente hasta la cumbre y así sucesivamente”. La triste historia de Sísifo ha sido utilizada amplia y libremente para todo asunto cuya conclusión se torna elusiva, escurridiza, inalcanzable o repetitiva; una especie de deja vú. Creo que muchos de los pendientes que tenemos en Sonora en materia de carreteras y vialidades urbanas entran en esa condición. Es inocultable que la cuatro carriles tiene años, si no es que décadas, en mantenimiento y total rehabilitación. Todavía no concluye uno de los enésimos planes de reconstrucción cuando ya se anuncia con bombo y platillo otro más ambicioso que promete, ahora sí, una vía de comunicación de primer mundo. Recuerdo que apenas el año pasado, cuando por estas fechas recorrí la Federal 15 de norte a sur, el tramo entre Santa Ana y el entronque a Carbó estaba en perfectas condiciones. Esta realidad era otra en julio de este año: resurgieron las ondulaciones, grietas y malformaciones. Es urgente que se tomen medidas, pues en las actuales condiciones representa un riesgo latente. Lo mismo ocurre con el asunto de la pavimentación de las calles y avenidas de Hermosillo y seguramente de todas las ciudades de la entidad. El alcalde acaba de anunciar un importante programa de bacheo por un monto de 300 millones de pesos.

De acuerdo con la información disponible, el recurso se aplicará en las vías que registran alrededor del 80 por ciento del flujo vehicular. Hasta ahí muy bien, sobre todo porque las recientes precipitaciones terminaron por colapsar las ya de por sí maltrechas calles de la capital sonorense. Sin embargo, hay el temor de que la cuantiosa cifra no sirva de nada considerando que eventualmente la siguiente tormenta se llevaría la mezcla de chapopote y grava depositada en los miles de hoyos que inundan las avenidas de la localidad. Así ha ocurrido en otras ocasiones y no hay elementos para suponer que ahora será diferente. Es el mismo camino recorrido en anteriores administraciones.

Para no ir muy lejos sólo hay que recordar que al término del trienio de López Caballero el casco urbano parecía zona recién bombardeada. Al inicio de su gestión el nuevo munícipe pudo contar con el recurso para aplicar un programa extraordinario de rehabilitación. Para diciembre, gracias a que la temporada de lluvias había concluido, la normalidad había sido parcialmente recuperada; parcialmente, porque una calle bacheada nunca queda bien: es habitual que la reparación sea de mala manufactura y se noten las resquebrajaduras y ondulaciones. Muchas, pero muchas calles de Hermosillo lucen un rostro plagado de heridas. Que bacheen sí, porque no hay otra cosa qué hacer en el corto plazo, pero por favor que se planee a futuro buscando soluciones que descarten un escenario en el que una ligera o copiosa precipitación termine por destruir de nuevo la funcionalidad de las calles y avenidas de Hermosillo.

Vale la pena pensar de nuevo en el drenaje pluvial que hoy parece un sueño guajiro; revisar si los materiales usados para reparar baches cumplen con los estándares mínimos de calidad; también se tendría que repensar muy bien en la red de distribución de agua cuya antigüedad explica muchas de las fugas que destruyen las vialidades de la ciudad.

Tengo la costumbre de recorrer a pie varias calles de Hermosillo y no hay día en que no cuente tres o cuatro fugas. El número no ha cambiado en los últimos vente años, estas fugas y las tardías reparaciones, de calidad dudosa, son probablemente el factor más importante para entender la precaria situación de las calles de Hermosillo. Ojalá me equivoque pero temo que el nuevo programa de bacheo se convierta en un episodio más, tipo Sísifo, en la historia local.

*Doctor en Economía. Profesor-Investigador de El Colegio de Sonora.