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FOTO DE LA SEMANA: “Una rasurada”

La imagen fue capturada por Jesús Morales.

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¿Talento o belleza?

Zulema Trejo Contreras.*

Los Juegos Olímpicos son, se supone, una conmemoración no sólo de las diferentes competiciones que ahí se celebran, sino también de  la convivencia pacífica de diferentes culturas en un mismo lugar; sin embargo este objetivo se ve ensombrecido por los comentaristas que narran para televisión los diferentes juegos. Resulta frustrante escuchar que para ellos el talento de las deportistas está por debajo de su apariencia física, la cual es ponderada por encima de su desempeño deportivo. Naturalmente la mayor o menor intensidad de estos comentarios está relacionada con el tipo de deporte, así como con el comentarista designado para hacer la narración.

Las deportistas que participan en deportes como levantamiento de pesas, natación, clavados e incluso gimnasia, no suelen ser alabadas por su belleza. Esto no necesariamente se debe a que los comentaristas no estén conscientes de que el talento y buen desempeño en las disciplinas deportivas son prioritarios sobre la apariencias física, sino por el hecho de que estos deportes son generalmente comentados por mujeres. Muy diferente sucede con competiciones como el voleibol, voleibol playero, basquetbol y atletismo, deportes donde los comentaristas son hombres.

Por si lo anterior fuera poco, los que vemos estos deportes debemos escuchar no sólo los comentarios hasta cierto punto degradantes de los locutores, puesto que a veces de forma no tan sutil, dejan en segundo plano las habilidades deportivas de las competidoras, sino que alientan por medio de las redes sociales “apuestas” acerca de cuál equipo es el preferido, esta preferencia naturalmente es entendida y expresada, porque así es insinuada, por quién es más bella. Obviamente los comentaristas no dicen que por twitter o Facebook reciben este tipo de comentarios, pero sí comentan con tono alegre cosas similares a “hemos recibido equis cantidad de tuits diciendo que la competidora de tal país es la que tiene más corazoncitos”, ¿poner un corazón en un tuit expresa que “X” o “Y” competidora tiene mejor desempeño que otra?

Otra cuestión que molesta es la alusión constante al asombro –ese es el tono con el que se comenta– la participación de mujeres que profesan la religión islamista. No se alaba el logro que significa que estén participando en los Juegos Olímpicos, por el contrario, se hace énfasis en su vestimenta. Comentarios como  ¿por qué se cubre la cabeza? y algunos otras preguntas denotan ignorancia por parte de quién las formula, o un cierto desprecio hacia las costumbres de estas mujeres.

Es lamentable que cosas como las narradas en párrafos anteriores sigan presentándose en la segunda década del siglo XXI.

*Profesora-investigadora en El Colegio de Sonora.