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FOTO DE LA SEMANA: “En el centro…”

La imagen fue capturada por Jesús Morales.

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Juegos Olímpicos y violencia

Zulema Trejo Contreras.*

En los Juegos Olímpicos de Brasil se ha proyectado una imagen excesivamente inmaculada no solo de este evento en concreto, sino de justas olímpicas anteriores, pues si bien se mencionan constantemente otras ediciones para traer a la memoria pasados campeones, récords, instalaciones, ceremonias de inauguración o clausura, rara vez se mencionan los actos de violencia que caracterizaron a distintas olimpiadas. Sin embargo los Juegos Olímpicos están lejos de ser un evento totalmente libre de violencia, ya sea porque los juegos, como tales, han sufrido ataques, o porque han estado enmarcados en un contexto violento.

Los Juegos Olímpicos de 1936 se realizaron en la Alemania nazi apenas tres años antes de la invasión a Polonia, acontecimiento que marcó el inicio de la Segunda Guerra mundial. Estos juegos se planearon para que quedara demostrada la supremacía de la raza aria; sin embargo, el objetivo no se cumplió en gran parte porque el afroamericano Jessi Owen obtuvo medallas de oro en las carreras de cien, doscientos metros, 4×400 y salto de longitud. Las filmaciones de aquellos juegos que aún subsisten muestran la imagen de un molesto Adolfo Hitler, que se niega a dar la mano al atleta norteamericano al momento de la premiación. Por cierto, vale la pena señalar que, conforme han pasado los años, el nombre de Jessi Owen, el hombre que echó abajo la afirmación de la supremacía aria, ha dejado de ser mencionado en la narración de los Juegos Olímpicos, un ejemplo de esto son los Juegos Olímpicos de Río.

Las Olimpiadas de 1968 realizadas en México se celebraron apenas diez días después de la masacre de Tlatelolco. En los actuales Juegos de Río, los comentaristas mexicanos solo se refirieron en una que otra ocasión a la justa olímpica celebrada en México, omitiendo naturalmente, cualquier mención sobre Tlatelolco. Ni por error mencionaron el clima de violencia que se vivió en México en aquella época.

Los primeros Juegos Olímpicos de la década de 1970, celebrados en la ciudad de Múnich, también estuvieron marcados por la violencia. En aquella ocasión murieron once atletas israelís a manos de terroristas palestinos. Quizá el motivo por el cual este hecho de violencia es el que más menciones tiene, o tenía, se debe a que en él estuvieron involucrados terroristas.

La cuenta sigue en los ochenta, con los boicots sucesivos del bloque capitalista a los juegos de Moscú en 1980 y la respuesta del bloque socialista boicoteando las Olimpiadas celebradas en la ciudad de Los Ángeles cuatro años después. En los juegos olímpicos subsiguientes no hubo hechos de violencia que lamentar, hasta los realizados en Atlanta cuando la comunidad internacional se sorprendió por la explosión de una bomba que dejó un saldo de dos muertos y cientos de heridos.

Los Juegos Olímpicos no han sido la reunión fraternal que se dibuja en cada edición. El recuerdo de los hechos violentos que mencioné, la muerte de cientos de personas inocentes, se va desvaneciendo de la memoria en la medida en que su lugar es ocupado por comentarios tan disparatados como aquel que contabilizó las medallas de oro ganadas por “X” país durante los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia. De más está decir que los países, tal y como los conocemos ahora, tienen no más de dos siglos de existencia y la Grecia antigua refiere a una época previa al nacimiento de Cristo.

*Profesora-investigadora en El Colegio de Sonora.