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FOTO DE LA SEMANA: “En el centro…”

La imagen fue capturada por Jesús Morales.

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Río: Balance mínimo

Álvaro Bracamonte Sierra.*

Concluyó ayer la fiesta deportiva mundial. Una de las mayores novedades de la Olimpiada de Río de Janeiro fue la transmisión de las justas en plataformas propias de la era digital, esta opción neutralizó el monopolio sostenido por los medios tradicionales durante décadas, como el conformado por Televisa y TV Azteca en el caso de México. Aparte de esa novedad hay otros aspectos que merecen destacarse:

1. Si el deporte, sobre todo el de alto rendimiento, revela las condiciones socioeconómicas de un país, entonces los liderazgos mundiales no muestran mayores cambios. Estados Unidos sigue siendo la primera potencia deportiva, seguida muy atrás por Reino Unido y China. Sorprende el estancamiento del gigante asiático, cuyos triunfos no corresponden con su potencial demográfico y económico. Se hubiera esperado que siendo el retador principal de Norteamérica, tal condición se reflejara en Río.

El comentario resulta pertinente a propósito del proceso electoral que vive el vecino país. El lema de campaña del magnate Donald Trump es “Hacer a América grande otra vez”. Si la grandeza se midiera por las hazañas deportivas, parecería sin sentido lo que el controvertido empresario está diciendo, pues ya ocupan el sitio de honor. Parece un contrasentido recuperar lo que no se ha perdido. Sólo en el 2008, cuando las Olimpiadas se celebraron en Beijing, los chinos le quitaron a Estados Unidos ese primer lugar.

2. China, lejos de avanzar en el medallero, se aleja. En Río no pudo convalidar el segundo lugar conseguido en anteriores Olimpiadas. En esta ocasión ese sitio le corresponderá al Reino Unido, que superó las previsiones e incluso alcanzó una cosecha de medallas superior a la del 2012 cuando fue sede de los Juegos. Algo deben estar haciendo bien los británicos que explica su llamativo éxito.

3. Cuba sigue siendo una importante fábrica de deportistas de alto rendimiento. Aunque no consiguieron igualar los resultados de otras ocasiones, los cubanos siguen siendo líderes en algunas especialidades. En Sydney obtuvieron 29 medallas que les sirvieron para colocarse en el noveno lugar en el standing. De ahí en adelante el retroceso ha sido evidente, el descenso se explica en parte por los apuros económicos que padece la isla y también por la incontenible fuga de talentos deportivos.

A botepronto, recuerdo a dos cubanos, compitiendo por otros países, que lograron colgarse la medalla de plata en la prueba de 110 metros con vallas. Igualmente en el box que, dicho sea de paso, es la especialidad que mayores dividendos les ha generado.

3. De México, ¿qué puede decirse que no haya sido dicho ya? Estuvimos sufriendo prácticamente dos semanas sin nada de nada. Los resultados, hasta hace unos días, perfilaban el mayor fracaso olímpico de la historia. Nuestros representantes parecían desanimados, sin garra ni energía para luchar por el podio. Me atrevo a decir que encarnaban el desánimo y la desesperanza imperantes en el país. Por momentos la frustración fue tal que amenazaba con afectar aún más la alicaída imagen del Gobierno federal. Aficionados, políticos, comentaristas profesionales y los mexicanos en general, ubicábamos al culpable de la vergüenza deportiva en Alfredo Castillo, titular de la Conade. En esas estábamos cuando, repentinamente, en dos días, la jornada 15 y 16, se consiguió lo que no se había logrado en dos semanas de competencia: cinco medallas, tres de plata y dos de bronce. Con ellas, la sensación de fracaso histórico se desvaneció si se toma en cuenta que en otras Olimpiadas los resultados habían sido menores.

En Munich, por ejemplo, se obtuvo sólo una medalla de plata; en Atenas y Beijing se obtuvieron tres. Sin embargo, dado que en Brasil no hubo presea de oro, México queda en el lugar 61 del medallero, el más bajo en lo que va del siglo. Ojalá que la cosecha de última hora no disipe la señal de lo urgente y necesario que resulta la transformación del deporte nacional y con ello evitar las penas que por tantos momentos nos ruborizaron en los Juegos de Río.

*Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.