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Debilidad económica

Alvaro Bracamonte Sierra.*

A más tardar el próximo jueves, Videgaray deberá entregar el Programa económico 2017 que incluye la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos. El propio secretario anticipó que el proyecto no considera nuevos impuestos, pero sí una reducción del gasto. Mal momento para una política de austeridad. Me explico: La SHCP y varias consultorías redujeron la meta de crecimiento del año en curso, el ajuste tiene que ver con la información divulgada por el INEGI acerca de que la tasa de crecimiento del PIB del segundo trimestre de 2016 fue negativa. Es la primera vez que esto ocurre desde el 2012. La teoría económica sugiere, en coyunturas como la que ahora registra la economía mexicana, flexibilizar la política monetaria y fiscal a fin de asegurar un dinamismo aceptable. Resulta que se procederá en sentido inverso: el gasto se reducirá y la tasa de interés se elevará a consecuencia de una política económica restrictiva. Existe suficiente evidencia que señala que el resultado de esta estrategia será mayor desaceleración y eventualmente más desempleo. ¿Cómo se llegó a esta riesgosa decisión? ¿Por qué no se aplica la estrategia del déficit estructural que a principio del sexenio se manejaba como alternativa responsable de política económica?

Son múltiples los factores que explican la improcedencia de un presupuesto anticíclico. En primer lugar, el entorno internacional adverso, el precio del petróleo y la extracción del hidrocarburo han caído abruptamente y con ello los ingresos del fisco; en lo que va del sexenio no ha habido liquidez suficiente para financiar el gasto inercial que conlleva el funcionamiento del aparato burocrático. Para compensarlo se incrementó significativamente el endeudamiento público: en el 2012 la deuda representaba alrededor del 40 por ciento respecto al PIB, al concluir el 2016 ese indicador será muy cercano al 50 por ciento. Son proporciones que recuerdan los parámetros de la década perdida y el error de diciembre que, como se recuerda, causaron una inmensa devastación económica. Pese a que no está claro qué se hizo con el dinero prestado, asunto que comentaremos en otra columna, lo cierto es que el sobreendeudamiento impide al Gobierno federal contratar mayor deuda e incrementar por esa vía el gasto y atenuar la desaceleración que inevitablemente experimentará el crecimiento económico. No lo puede hacer porque en primer lugar está obligado a concluir el sexenio con un déficit fiscal menor al 1 por ciento y actualmente oscila en torno a 3.5 por ciento.

El segundo elemento está relacionado con la percepción de que el endeudamiento es la fuente de todos los males económicos. Esta creencia nace a propósito de los descalabros sufridos en los ochenta y noventa del siglo pasado y que estuvieron asociados a los pasivos acumulados por el Gobierno. Reducir ese riesgo es fundamental, so pena de que en el inminente proceso electoral el candidato oficial y el PRI queden desacreditados como opción confiable. En suma, lo que tenemos enfrente es un panorama desfavorable en materia económica: austeridad, menor inversión y tremendas dificultades para crear empleos oscurecen el horizonte. Ante tal escenario, inevitablemente se verán afectadas las finanzas de los estados y municipios cuya solvencia depende, en buena medida, de las contribuciones asignadas por la Federación. El Gobierno de Sonora está preparando el presupuesto para el próximo año. Como en todas las entidades, los aprietos referidos deberán tomarse en cuenta a la hora de ponerle números al gasto y a los ingresos considerados en el programa económico. Será, como ha dicho el secretario de Hacienda local, un presupuesto conservador aunque ha agregado que no pierde la esperanza de que una habilidosa gestión de la gobernadora pueda mejorar el fatídico escenario que se avecina. La tarea se advierte ahora más complicada debido a las turbulencias y restricciones financieras que experimentan las finanzas nacionales. Estaremos pendientes y seguiremos comentando sobre los riesgos financieros que se avecinan.

*Doctor en Economía. Profesor-Investigador de El Colegio de Sonora.