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La difícil coyuntura económica

 

Álvaro Bracamonte Sierra.*

El dólar casi a 20 pesos dibuja dramáticamente nuestra difícil coyuntura económica. La evolución de la paridad de la moneda nacional ha sido caprichosa en los últimos meses, por no decir años; hace unas cuantas semanas la cotización rondaba los 18 pesos y hoy pellizca los 20. La pregunta es por qué, siendo que algunas de las variables fundamentales de la economía mexicana parecen a simple vista bajo control, con excepción del sobreendeudamiento.

Si la causa no es interna, hay que buscarla en otra parte. Son cuatro los factores que impactan directamente la estabilidad cambiaria: el primero está relacionado con la política monetaria estadounidense; cuando la Fed insinúa que se pospone el ajuste en la tasa de interés, inmediatamente los inversionistas institucionales deciden mantener liquidez en los países emergentes, México entre ellos. En ese marco el peso se aprecia sensiblemente.

La semana pasada la señora Yellen, flamante presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos (el Banco Central), filtró la especie de que pronto la tasa subiría, como se ha esperado desde hace varios meses. Esa tímida referencia alteró el tráfico de inversiones financieras y trastornó la paridad cambiaria de muchos países, entre ellos Brasil y México, que son los que registraron mayor afectación.

El segundo factor tiene que ver con el precio internacional del petróleo. Cuando éste sube el peso se fortalece y viceversa. Resulta que en las últimas semanas el mercado petrolero ha mostrado nuevamente signos de inestabilidad derivados del aumento de las reservas petroleras de las potencias mundiales. Esto significa que existe un sobre abasto del crudo, lo que conduce inevitablemente a la caída de los precios marcadores. De hecho, el barril de la mezcla mexicana que hace unas cuantas semanas se comercializaba en 40 dólares hoy roza los 30. Este descenso estresa las finanzas nacionales e ineludiblemente castiga la convertibilidad del peso respecto al dólar.

El tercer factor es una externalidad extraña. Se trata del inesperado repunte de la candidatura del republicano Donald Trump. A finales de agosto los momios marcaban una fácil victoria de la aspirante demócrata quien aventajaba a su contrincante en los estados “switcher”, es decir aquellos que cambian sus preferencias con cierta frecuencia.

Este escenario se modificó radicalmente en el mes en curso, ahora el controvertido empresario de bienes raíces ha empatado en los sondeos nacionales y va adelante en las entidades que cambian con facilidad de partido; son los casos de Florida, Ohio y Carolina del Norte ¿Por qué un proceso electoral que debería ser ajeno a nuestra economía afecta tanto? La respuesta tiene que ver con las posturas antimexicanas sostenidas por el republicano, especialmente su insistencia de que revisará el Tratado de Libre Comercio y su rechazo al Tratado Transpacífico, que muchos consideran una especie de TLC plus. Si cerca del 90 por ciento del comercio exterior del país se realiza con Estados Unidos y si el TLC, como los especialistas sostienen, aceleró las exportaciones de México exponencialmente, es fácil entonces deducir que las consecuencias para México, de arribar Trump a la Casa Blanca, serían negativas. De ahí el nerviosismo de los mercados financieros que reaccionan defensivamente ante el incremento de las posibilidades de triunfo del magnate en las elecciones del 8 de noviembre. La cuarta variable sería: la debilidad de la economía mexicana, expresada en el recorte del presupuesto para 2017. La contracción del gasto implica posponer el fortalecimiento del mercado interno que representaría una buena alternativa frente a las continuas turbulencias experimentadas por la economía internacional. Esta vía parece imposible por ahora y ello afecta indirectamente la paridad cambiarla. La estabilidad volvería si el crecimiento de Trump en las encuestas se detiene, la Fed tranquiliza los mercados con un anuncio prudente respecto a la alza de la tasa de interés y el mercado petrolero se estabiliza. Nada más y nada menos.

*Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.