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La permanencia de la compañía constructora Richardson en el Valle del Yaqui

Ana Isabel Grijalva Díaz.*

En 1904 se constituyó la Compañía Constructora Richardson (CCR) para comprar los bienes de la Sonora & Sinaloa Irrigation Company y continuar con la explotación del Valle del Yaqui. El proyecto de la Richardson era ambicioso y proponía ir más allá de lo que la Sonora & Sinaloa Irrigation Company tenía proyectado. En el primer contrato que celebró con el gobierno de Porfirio Díaz, pretendía construir un sistema de irrigación para proporcionar agua constante a 300 mil hectáreas, una presa de almacenamiento, una presa de derivación, una boca-toma, seis mil kilómetros de canales con 22 mil compuertas y la construcción de una línea férrea que atravesara el valle.[1]

En 1906 inició las operaciones con 1 500 hectáreas bajo riego y una estación agrícola experimental, y un campo de demostración de 800 hectáreas para mejorar la calidad del maíz y el arroz. Luego, en 1911, una vez que Francisco I. Madero tomó posesión como presidente de la república, fue necesario realizar un segundo contrato entre la constructora Richardson y el Despacho de Fomento, Colonización e Industria, que incluía el abastecimiento de agua constante a todos los dueños de terrenos dentro de la zona que comprendía la compañía así como el fraccionamiento y la venta, en un promedio de 15 años, de las 230 mil hectáreas que comprendían las propiedades de la CCR. Durante los primeros años de la revolución las actividades continuaron su curso; para 1913 ya se cultivaban 11 mil hectáreas de los principales productos, especialmente maíz y arroz de primera calidad.

No obstante, a partir de 1913 se detuvieron las obras de irrigación y cultivo, pues los levantamientos revolucionarios afectaron las áreas de siembra y las propiedades de la Richardson así como las vías férreas. Para 1917, la situación económica del estado se encontraba en mejores condiciones, por lo que la Richardson reanudó el fraccionamiento de terrenos. Para esa fecha, había vendido aproximadamente 12 mil hectáreas a trescientos agricultores, cuyos terrenos en promedio medían 40 hectáreas.[2] Con la idea de continuar con el aprovechamiento de las aguas del río Yaqui, en noviembre de 1922 (durante el gobierno de Álvaro Obregón) realizaron el tercer contrato entre la Secretaría de Agricultura y Fomento y la Richardson. Ramón P. Denegri, subsecretario de Agricultura y Fomento, derogó los artículos 13, 14, 15 y 19 del contrato de 1911. Esto significó que a partir del contrato de 1922, la compañía quedó obligada a proporcionar, de manera gratuita, las aguas necesarias para el uso doméstico a los habitantes de la región y a los ayuntamientos de las poblaciones.[3]

Cuatro años más tarde, al entrar en funciones, el Banco Nacional de Crédito Agrícola puso todo su interés en el Yaqui para fomentar el desarrollo agrícola y proporcionar créditos refaccionarios para equipar los campos con un sistema de irrigación a base de pozos profundos, ampliar la red de canales y dar seguimiento al proyecto de agricultura comercial. De esa manera y observando que los canales de irrigación construidos por la Richardson eran insuficientes para abastecer los riegos necesarios en el Yaqui, en 1926 se iniciaron los acuerdos de traspaso de la las propiedades de la compañía constructora Richardson hacia el Banco Nacional de Crédito Agrícola.

W. E. Richardson y H.A. Sibbet junto con Álvaro Obregón y Obregón y Compañía sometieron a la consideración del Banco Nacional de Crédito Agrícola las bases de un contrato cuyo objetivo era poner el BNCA en posesión de la compañía Richardson con los siguientes valores: 30 014 bonos de la Yaqui Delta Land and Water Company, 110 mil de la constructora Richardson, y los derechos que Richardson y Sibbet adquirieron de la firma Obregón y Compañía. En noviembre de 1927 el Banco Nacional de Crédito Agrícola obtuvo el control total de la constructora Richardson y estos, a su vez, se obligaron a rescindir sus contratos de prestadores de servicios como gerente general y gerente para la constructora Richardson.[4]

Para 1928, el Banco Nacional de Crédito Agrícola, en calidad de dueño de la constructora Richardson, propuso reformar los estatutos de la sociedad con el objetivo de derogar todos los estatutos anteriores y protocolizar nuevos estatutos para dirigir la compañía. Tal acto se llevó a cabo el día 4 de julio en las oficinas de la CCR ubicadas en Esperanza,[5] ante el ingeniero Antonio Astiazarán gerente general de la Compañía Constructora Richardson, S.A. y American Exchange Driving Trust Co., esta última en calidad de fideicomisaria de dicha Compañía. Así también, estuvieron presentes los socios: Gral. Álvaro Obregón con (99 994 acciones); el Banco Nacional de Crédito Agrícola y Gral. Álvaro Obregón propietarios (dueños de 110 mil acciones); M. V. Chaney (1 acción); W Sidney Smith (1 acción), W.S. Smith (1 acción) y, finalmente, Ernest Ramsburgh (1 acción), que hacían en total 209  997 acciones presentes en ese acto, de 210 mil que componían la sociedad de la CCR.

Posteriormente, en una asamblea de accionistas celebrada en mayo de 1932, observaron la conveniencia de disolver la sociedad y liquidarla. Finalmente, ese mismo año, y a sugerencia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se llegó al acuerdo de declarar disuelta la sociedad de la Compañía Constructora Richardson y nombrar a la Comisión Monetaria en Liquidación como comisión liquidadora. En lo conducente a las ventas de terrenos de la constructora, estos se ofertaron en el Valle del Yaqui bajo la representación de un delegado del Comité Liquidador en Ciudad Obregón. En los actos de compraventa a partir de 1932, la Richardson enajenó los terrenos bajo la denominación de Compañía Constructora Richardson en Liquidación. Los terrenos debían de ser vendidos en un lapso no mayor a quince años para finiquitar las propiedades de la Richardson. Es decir, para 1947 debían estar en manos de nuevos propietarios agrícolas 235 mil hectáreas.[6] A ello se debió la alta oferta de compraventas en el Valle del Yaqui entre 1933 y 1945. En este periodo la Compañía Constructora Richardson en Liquidación vendió más de 50 mil hectáreas según registros notariales en Ciudad Obregón.

*Profesora-investigadora en el Centro de Estudios Históricos de Región y Frontera de El Colegio de Sonora.


[1] Special Collection, Richardson Construction Company, University of Arizona; Padilla 2014.

[2] El comprador podía adquirir hasta dos mil hectáreas. En el contrato entre el gobierno de Madero y la Constructora Richardson se establecía esa condición. Special Collection, Richardson Construction Company, University of Arizona.

[3] La Constructora debía suministrar agua a los dueños de los terrenos a razón de un peso por cada mil metros cúbicos y a los pueblos yaquis a razón de 50 centavos por cada mil metros cúbicos. Ibíd.

[4] Special Collection, Richardson Construction Company, University of Arizona.

[5] AGES, FN, t.1, e. 2, 4 de julio de 1928. N.P. Ignacio Muñoz.  En esta acta el general Álvaro Obregón fungió como escrutador de las acciones y se representaron 209,997 de las 210 mil que forman el capital de la compañía.

[6] AGES, FN, t. 2, e. 69, NP. Alejando Tasabia, 20 días del mes de febrero de 1933.