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FOTO DE LA SEMANA: “El vuelo del fénix”

La imagen fue capturada por Jesús Morales.

 

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Lo que hoy es tradición un día fue novedad

Juan Carlos Holguín Balderrama*

En días pasados se celebró una marcha a favor de la “familia tradicional”, que también llaman “natural” organizada precisamente por el Frente Nacional por la Familia, el cual busca reforzar y perpetuar la idea de que la familia debe conformarse por padre, madre e hijos. Pongamos atención: el Frente quiere conservar la “tradicionalidad” de la familia, y si nos apegamos a lo argumentado por Eric Hobsbawm en su obra “La invención de la tradición”, tenemos que la humanidad en su devenir histórico ha inventado, moldeado, desaparecido, destruido y/o perpetuado cuantas tradiciones ha querido –y necesitado- a lo largo del tiempo.

Ejemplo de ello se puede leer en el artículo “El pecado nefando en la Sonora colonial” de Julio César Montané, donde toca las diversas modalidades de familia y prácticas sexuales entre los indígenas de la región, como la poligamia y la homosexualidad, ambas condenadas y perseguidas por los españoles. En dicho artículo el fallecido historiador cita documentos de la época que retratan sus prácticas homosexuales: “Los indios [de Culiacán] andaban desnudos y eran muy viciosos del pecado nefando, tanto que encima de los tejados de las casas ponían por adorno de ellas hombres pegados unos contra otros”;  otro documento informa que “mujeres hay amancebadas unas con otras, y así tratan poco con hombres, y de éstas suele haber mujer que tiene cinco o seis mujeres”, finalmente una cita respecto a los indígenas del bajo río Colorado dice: “el  [indígena] me mostró por cosa maravillosa un hijo suyo vestido con ropas de mujer ejercitando su oficio y yo le pregunté cuántos había de estos entre ellos y me dijo que eran cuatro [que] no pueden tener comercio carnal con ninguna mujer, sino solamente con […] todos los jóvenes del país que están por casarse”. No obstante que estas costumbres y prácticas homosexuales entre las diferentes etnias aborígenes del hoy noroeste mexicano eran aceptadas y bien vistas entre ellos,  los españoles con su concepción del mundo, del cuerpo y de familia llegaron y acabaron con ellas.

Con lo anterior nos damos cuenta que la “familia tradicional” como única modalidad aceptable  que defiende el Frente, es una imposición hispana que en su momento fue una novedad en el nuevo mundo, y por lo tanto es también potencialmente modificable, o digámoslo mejor, adaptable. Creo que esa es la palabra correcta: adaptación, hay que adaptar, adecuar, la concepción que tenemos del término familia a los tiempos que se están viviendo, no destruirla, como argumenta el Frente y sus miembros, sino aceptar sus diversas modalidades y hacerla compatible con la sociedad de hoy en día. Y es que las tradiciones, cuando se convierten en una carga, hay que modificarlas; Marx mismo dijo en alguna ocasión: “la tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos”.

Actualmente sería absurdo considerar siquiera el hecho de que la mujer no pudiera participar en política; veríamos –al menos la mayoría- con desconcierto y reprobación a cualquier persona que osara decir que la gente con ascendencia afroamericana, indígena o asiática no debiera tener los mismos derechos y obligaciones que el resto de la población, porque estamos conscientes de que la raza –aunque no me gusta usar este término- no distingue en cuestiones de capacidades, de intelecto, de humanidad. Lo mismo sucede con los hombres y mujeres homosexuales, cuyos reclamos, por cierto, no se encaminan contra los derechos de las personas heterosexuales, sino únicamente por el reconocimiento de los suyos, por el acceso a la seguridad social, a la no discriminación y a la posibilidad de conformar familias, no para la procreación desde luego, sino para la sana convivencia en la sociedad. Como vemos, en ningún momento se atenta contra la familia nuclear –padre, madre e hijos- sino que se promueve una actualización en materia legal, que brinde derechos, no solamente obligaciones, para todos.

*Maestro en Ciencias Sociales por El Colegio de Sonora en la línea de Estudios Históricos de Región y Frontera.