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FOTO DE LA SEMANA: “Ensenada”

La imagen fue capturada por Tadeo Vázquez.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Financiamiento de campañas: fuente de corrupción

Nicolás Pineda.*

Ya estamos entrados en el combate a la corrupción. Pero no se está atacando la fuente de la corrupción pública. Si no se combate la fuente, es muy probable que la corrupción y la impunidad se mantengan. Esa fuente es el desvío de fondos públicos para el financiamiento de campañas.

El financiamiento de campañas con dinero público

Es un secreto a voces. Es una percepción ampliamente compartida que los candidatos y los partidos se financian con dinero público. Mientras más gubernaturas o alcaldías con buenos presupuestos tiene un partido, más fuentes de financiamiento tiene.

El pasado 31 de agosto, el Tribunal Electoral validó las multas impuestas por el INE a los partidos políticos por no presentar en tiempo sus informes financieros en las pasadas campañas. Pero esto es solo la punta del iceberg. El hecho se repite con frecuencia. Aunque no se reconoce, la percepción es que la deuda en que incurrió Moreira en Coahuila era para financiar la campaña presidencial de 2012. Algo similar se supone que hizo el gobernador de Veracruz. Cuestión de acordarse de aquella avioneta veracruzana detenida en Toluca que llevaba millones de pesos que supuestamente eran para una fiesta de pueblo. En nuestro mismo estado de Sonora, es ampliamente compartida la especie de que Padrés no solo financió y apoyó las campañas del PAN en otros estados. Es una percepción generalizada, pero que aprentemente no se está combatiendo. Al contrario, se aprecia la impunidad. Ahí está la defensa de Moreira en España. En Sonora mismo, el desorden financiero del sexenio anterior se entiende mejor si incluyó desvío de fondos a campañas políticas. Pero eso parece que no se está persiguiendo ni castigando.

Es fuente de corrupción e impunidad

¿Y qué hacer ante esta situación? La ley electoral ya prohibe el desvío de fondos públicos a las campañas y existe incluso una fiscalía para delitos electorales. También se está multando a los partidos políticos por no presentar correctamente sus informes financieros. Pero estamos ante un doble discurso, nuestros gobernantes están combatiendo la corrupción con leyes y creación de nuevas oficinas burocráticas por un lado, pero por otra continúa el desvío de fondos a las campañas y candidatos a puestos de elección. Se vió claro en las elecciones del 2015 y se percibió en las elecciones estatales del pasado 5 de junio. Estamos ante una regla no escrita de la partidocracia mexicana de que los partidos pueden  echar mano de los recursos públicos para comprar votos, ganar elecciones y mantenerse en el poder. El fin justifica los medios y da impunidad.

La clase política conoce mejor que nadie este problema, pero son cómplices y se tapan con la misma cobija. El PRI y el PAN están coludidos en esto. Esta regla corrompe y hace cómplices de entrada a todos los que buscan puestos de elección. Es un rito de iniciación. Cuesta trabajo pensar en un candidato que se comprometa a utilizar solo los fondos autorizados y que pueda ganar una elección. La competencia los orilla a utilizar más y más fondos. Sin embargo, los estudios dicen que el financiamiento de campañas electorales tiene rendimientos marginales decrecientes. Esto quiere decir que mientras más le agregan, cada vez tienen menos impacto y puede llegar un nivel en el que sea contraproducente. La solución de fondo es, entonces, que los ciudadanos mantengamos el rechazo a estos desvíos; apoyar la austeridad en las campañas y rechazar el clientelismo y la compra de votos donde quiera que se dé.

*Profesor-investigador en El Colegio de Sonora.