» Convocatorias

  • simposiohist-635 XLII Simposio de Historia y Antropología Edición Internacional.Tema: MUJER, GÉNERO Y FAMILIA »

    La Universidad de Sonoraa través del Departamento de Historia y Antropología, en colaboración con El Colegio de Sonora, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, [...]

» Novedades Editoriales

  • maquilas-634 Las maquiladoras de exportación y sus actores. Una Visión de los empresarios. »
  • bancasonora-630 Banca, crédito y redes empresariales en Sonora, 1897-1976. »

    Banca, crédito y redes empresariales en Sonora, 1897-1976. Ana Isabel Grijalva Díaz. Editorial: El Colegio de Sonora ISBN: 978-607-8480-08-9 Año: 2016

  • caridad-630 Company town de la mina La Caridad. Procesos de constitución y desarrollo (1970-1985) »

    Company town de la mina La Caridad. Procesos de constitución y desarrollo (1970-1985). Carlos Alberto Chacón Flores Editorial: El Colegio de Sonora ISBN: 978-607-8480-01-2 Año: 2016

tiempos-638

Amor on line

Zulema Trejo Contreras*

Se dice que para conocer bien algo hay que vivirlo, así que en esta ocasión quiero compartirles un experimento que hice para conocer de cerca lo que son los fraudes románticos; el primer paso para entrar en esta red de estafa es abrir un perfil en alguno de los sitios de citas de internet y esperar a tener la mala suerte de toparte con un estafador.

A mí en dos días me contactó un hombre que dijo llamarse Gerald Anderson, viudo y huérfano, sin hermanos y padre de una hija de quince años, me envió fotografías de él con una chica que podría tener cualquier edad entre los 13 y 17 años. Las conversaciones vía whatsapp continuaron toda la tarde de ese primer día, cuando nos despedimos Gerald ya decía que yo era el amor de su vida, que teníamos mucho en común pese a que no le di ninguna información respecto a mí.

En los días siguientes sus mensajes pasaron el límite de lo ridículo, sin embargo seguí respondiéndole en el mismo tono con que él me escribía. De vez en cuando Gerald intercalaba entre sus mensajes de amor preguntas acerca de cuáles eran mis pasatiempos, qué hacía diariamente, en qué lugar vivía… mis respuestas eran ambiguas y de tanto en tanto claras, por ejemplo le dije cuál era mi trabajo. A su vez me dijo que él era un empresario dedicado al negocio de importación de madera, que temporalmente estaba en Ghana porque tenía contrato por un mes para talar algunos árboles que sólo existen ahí. Le pedí fotografías del lugar donde trabajaba, me las envió e inmediatamente las busqué en internet y ahí estaban.

Cuando Gerald me dijo que estaba en Ghana casi confirmo que estaba siendo “víctima” de un fraude romántico, sin embargo, lo dejé seguir hasta la etapa de la estafa propiamente dicha. Los mensajes de Gerald me llegaban todos los días, durante todo el día pero no había diálogo entre nosotros, todo era un largo monólogo de él diciendo todo lo que cualquier mujer desearía escuchar; era evidente que el hombre que supuestamente me amaba con locura no leía lo que le escribía.

La fase final de la estafa inició cuando me comentó que no podía dormir porque le congelaron sus cuentas bancarias debido a que alguien trató de sacar dinero, en este tema Gerald sí se explayó aunque yo no le presté atención, e imitando su estilo empecé a enviarle largos mensajes de amor que él respondía con frases como me too baby. Dos días después de decirme que sus cuentas estaban congeladas, me dijo que se sentía muy mal, que estaba muy enfermo de malaria… aquí sí vino la petición directa: send me money to hospital and medicine. I promisse you to pay. Como la petición fue directa, mi respuesta también lo fue: sorry I don’t have money. See you later. Comparto esta historia, real y ficticia a la vez, para dejar constancia de que a veces sin quererlo damos pie a que entren en nuestras vidas estafadores como “Gerald Anderson”.

*Profesora-investigadora en El Colegio de Sonora.