» Convocatorias

  • simposiohist-635 XLII Simposio de Historia y Antropología Edición Internacional.Tema: MUJER, GÉNERO Y FAMILIA »

    La Universidad de Sonoraa través del Departamento de Historia y Antropología, en colaboración con El Colegio de Sonora, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, [...]

» Novedades Editoriales

  • maquilas-634 Las maquiladoras de exportación y sus actores. Una Visión de los empresarios. »
  • bancasonora-630 Banca, crédito y redes empresariales en Sonora, 1897-1976. »

    Banca, crédito y redes empresariales en Sonora, 1897-1976. Ana Isabel Grijalva Díaz. Editorial: El Colegio de Sonora ISBN: 978-607-8480-08-9 Año: 2016

  • caridad-630 Company town de la mina La Caridad. Procesos de constitución y desarrollo (1970-1985) »

    Company town de la mina La Caridad. Procesos de constitución y desarrollo (1970-1985). Carlos Alberto Chacón Flores Editorial: El Colegio de Sonora ISBN: 978-607-8480-01-2 Año: 2016

vialibre-638

Ganadores y perdedores de la volatilidad

Álvaro Bracamonte Sierra.*

Más allá de las buenas cuentas contenidas en el primer Informe de Gobierno de CPA persisten focos de preocupación que vale la pena tener en mente. Me referiré a dos que afectan por igual a todos los ciudadanos: La volatilidad del tipo de cambio y la prolongada incertidumbre financiera internacional. No es muy complicado deducir que ambos asuntos escapan a la esfera de responsabilidades directas de la Gobernadora, pero indudablemente repercuten en el desempeño macro y microeconómico en la entidad.

En las últimas semanas, los medios de comunicación han publicado puntos de vista de “expertos” en torno al impacto de la depreciación del peso. Particularmente me han contactado varios reporteros y todos lanzan la pregunta de quiénes ganan y quiénes pierden, además de indagar en el pronóstico que podría adelantarse para el mediano plazo. La respuesta facilona es que los exportadores se están beneficiando y que, considerando que la economía estatal está orientada al mercado externo, entonces la depreciación es positiva para todo Sonora. Sin ser incorrecta esta afirmación es necesario matizarla dado que los beneficios ni son homogéneos ni están generalizados; si así fuera, el crecimiento del PIB registraría tasas de expansión mayores a propósito de que la devaluación es cercana al 40 por ciento.

De hecho el PIB del primer trimestre, que es hasta ahora el único dato disponible de ese indicador en 2016, se ubicó en 2.7 por ciento. Nada mal comparado con 2014 y 2015, pero lejos del potencial que se esperaría detone una depreciación tan importante como la observada recientemente. El reducido impacto probablemente se deba a que los exportadores son al mismo tiempo grandes importadores, lo que propiciaría que el arrastre quede diluido ante la precaria integración que caracteriza a la economía del Estado. El valor agregado generado por los exportadores que operan en la región se limita a sueldos y salarios que, como es sabido, son bajos al extremo: El valor agregado mostraría un incremento si las percepciones aumentaran, pero la autoridad en la materia es alérgica a esta posibilidad. Lo consideran un despropósito que, desde su visión, terminaría por arruinar la estabilidad macroeconómica y la competitividad micro. Nada más lejos de la verdad.

Cabe la posibilidad de que la devaluación no propicie un mayor dinamismo económico en virtud de que está coincidiendo con el desplome de los precios de algunos productos exportables (esto ocurrió con los metales preciosos particularmente con la plata); o bien que la producción de algunos bienes exportables se haya derrumbado como es el caso del camarón cuyos niveles de captura han sido bajos según la información publicada en los diarios regionales.

Sin embargo, hay productores orientados al mercado interno que, contrariamente a lo esperado, se han beneficiado. Es el caso de los trigueros del Sur de Sonora quienes deben estar felices por el buen ciclo agrícola 2015-2016 que tuvieron: Aumentó el rendimiento por hectárea y también el precio por tonelada se incrementó sustancialmente debido a que se fija tomando como precio de referencia la cotización registrada en las bolsas agropecuarias internacionales que precisamente se tasan en dólares.

Así las cosas, no es correcto generalizar la idea de que la depreciación beneficia a los exportadores; es probable que algunos de ellos no alcancen a ver efecto positivo alguno. En cambio, se pueden ubicar empresas y empresarios especializados en el mercado interno con beneficios tangibles. Entre los comerciantes y los consumidores se observan ambientes parecidos. El dólar caro debería inhibir la tradicional estampida de compradores a los malls estadounidenses lo cual beneficiaría al comerciante local. La magnitud de este comportamiento se determinará durante la próxima temporada del Buen Fin: Si las ventas aumentan querrá decir que la depreciación hizo posible lo imposible, que los sonorenses compren aquí. También se advierte que la calidad de vida del ciudadano promedio se verá disminuida dado que muchos siguen ganando en pesos, pero continuarán gastando en dólares. Volveremos sobre esto próximamente.

*Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.