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La imagen fu capturada por Lilian Ivetthe Salado.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Hermosillo y sus aguas residuales

Nicolás Pineda.*

Después de más de veinte años de jaloneos y contratiempos, parece que Hermosillo, por fin, va a contar con una planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) para toda la ciudad y dejará de ser la única ciudad de su tamaño que no trataba sus aguas negras. Una breve reseña de los antecedentes es la siguiente.

Larga historia del tratamiento postergado

Desde 1988 se expidió la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente que estableció que “las aguas residuales de origen urbano deben recibir tratamiento previo a su descarga en ríos, cuencas [...] incluyendo las aguas del subsuelo” (art. 117). Hermosillo era desde entonces una de las ciudades obligadas.

En 1991, la Ley Federal de Derechos (art. 276 y siguientes) estableció el pago de derechos y multas a los organismos operadores de agua que tiren sus aguas residuales sin tratar. Desde entonces Hermosillo se ha hecho acreedor al pago de derechos y multas por no tratar sus aguas residuales.

En 1994 el Gobierno del Estado contrató a una empresa de Monterrey para que construyera una gran PTAR al poniente del aeropuerto. La construcción se inició en 1994 pero fue suspendida en 1997 en circunstancias un tanto opacas. La construcción quedó abandonada y se perdieron 90 millones de pesos invertidos. Además, esta obra suspendida dejó un serio conflicto legal con la empresa contratista y otro con el ejido La Manga al que se le habían expropiado 500 hectáreas a cambio de aguas tratadas para riego. Estos conflictos impidieron durante varios años la construcción de una nueva gran planta.

A falta de una gran planta, se trató de construir muchas pequeñas. Una de las primeras fue la que iban a construir en el año 1999 en el campus de la Unison, en la esquina de Colosio y Sahuaripa, precisamente en contraesquina de varios restaurantes y junto a una zona residencial. Los vecinos se inconformaron e hicieron un plantón que obligó a la cancelación de la construcción.

A partir de 2001 Hermosillo comenzó a incurrir en severas multas federales por no contar con planta de tratamiento.  Pero no fue sino hasta cuando se pudieron resolver los conflictos legales de la planta anterior y una vez que el servicio se había municipalizado, que se retomó el proyecto de construcción de la PTAR.

Desde cuando menos 2008 se hicieron varios proyectos técnicos que fueron rechazados por Banobras. Había, además, discrepancias en cuánto al lugar donde debía ubicarse y si debía ser una o dos PTARs.

A principios de 2010 se llevó a cabo la primera licitación, pero fue cancelada por la Secretaría de la Función Pública que ordenó que se hiciera una reevaluación de las empresas concursantes. En una segunda ronda se designó como ganadora a la empresa Dinámica Desarrollos Sustentables que fue también impugnada y suspendida. No fue sino hasta la tercera ronda, cuando el gobierno municipal podía hacer una adjudicación directa, que se encargó la construcción a la empresa FYPASA. La empresa creó para este propósito una filial llamada TIAR. La construcción se inició en mayo de 2012 y se concluyó este año.

Para el pago de su operación se previó, desde el inicio, que habría un incremento de 35 por ciento en la tarifa de agua. En su defecto se afectarían las participaciones federales del municipio de Hermosillo. Por otra parte, Hacienda canceló a Hermosillo una multa de varios miles de millones de pesos por no contar con PTAR. Parece que esta larga historia está a punto de pasar a otra etapa con el inicio de operaciones de la nueva planta.

Atenta invitación: Si usted tiene alguna información sobre los acontecimientos aquí mencionados que desee compartir, favor de escribirme a nicolas.pineda.p@gmail.com

*Profesor-investigador en El Colegio de Sonora.