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FOTO DE LA SEMANA: “…en la sierra”

La imagen fue capturada por Ana Rosa Sánchez.

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La colonización del vacío o cómo se despoja a los que no existen: Zulema Trejo.

Los habitantes del Yaqui y la Pampa se consideraron como obstáculos para la civilización y el progreso de los países en los que se ubica su territorio, por consiguiente, se les caracterizó como bárbaros, y aunque no se les calificó como faltos  del uso de la razón, sí se señaló que desperdiciaban los recursos que se encontraban en el espacio que habitaban, destacó la doctora Zulema Trejo Contreras.

Explicó que esta percepción tenía subyacente la significación de esclavitud, pues estas sociedades indígenas no tenían capacidad para administrar su territorio, por lo que no se consideraba su posesión, pues se asumía que indios bárbaros y rebeldes estaban más cercanos a ser esclavos que propietarios.

“En los proyectos de colonización tanto de particulares como los auspiciados por el gobierno, en las obras escritas por los hombres ilustrados argentinos y mexicanos así como en los libros de viajeros, los elementos característicos de los procesos de colonización eran, a saber: compañías de colonización con sus agentes —tierras fértiles y tierras ‘desérticas’ — referenciados a las  campañas militares y ocupaciones militares, no a la guerra”, dijo.

La integrante del Centro de Estudios Históricos de Región y Frontera señaló que, respecto al Yaqui, desde la década de 1840 se planteó la posibilidad de establecer colonos en el valle; en 1846 Manuel María Gándara propuso al gobernador Fernando Cuesta dividir a los habitantes de Vícam entre los otros siete pueblos a fin de que en este pudieran establecerse colonos. La propuesta no prosperó porque al año siguiente volvieron a rebelarse yaquis y mayos.

Trejo Contreras, en su participación en la sesión de noviembre del Seminario general de investigación del Colson el pasado 9 de noviembre, agregó que ya en las crónicas de los misioneros hasta en los libros de viajeros se buscaban lugares para invertir capitales. Con ello se fue construyendo la argumentación que justificaría la necesidad de colonizar o conquistar los territorios con recursos naturales aprovechables.

Ante los asistentes a la sala Lían Karp, la doctora  Trejo  mencionó que los motivos de la expansión de las fronteras agrícolas en el valle del Yaqui y la Pampa no se debieron únicamente a factores políticos como los enunciados en los párrafos anteriores, también influyeron quizá de forma más directa cuestiones tecnológicas y económicas.

“De forma paralela se fue delineando el discurso de la ‘invisibilidad’ o ‘inexistencia’ de los grupos indígenas que habitaban estos territorios, para lo cual se resaltó e incluso se exageraron las características que de acuerdo a la tradición imposibilitaban a los indios a ser propietarios, de ahí que se les calificara como incivilizados y se desconociera, o no se le otorgara legitimidad a la organización social que tenían”, sostuvo.

Los procesos de independencia, precisó, crearon las condiciones para que los países emergentes iniciaran su camino por la senda del progreso, que tuvo tantas variantes como las áreas de la vida social que se pretendió hacer progresar, aunque muchos de ellos estaban vinculados a la generación de riqueza y adquisición de los derechos de ciudadanía.