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FOTO DE LA SEMANA: Pensando en ti

La imagen fue capturada por Jesús Morales.

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columna - vialibre

Una semana para la historia

 

Álvaro Bracamonte Sierra.*

Dios aprieta pero no ahorca. Este refrán dibuja la especial coyuntura que se atraviesa nacional y regionalmente. En medio del pasmo que genera entre los mexicanos el avance de la poco amistosa agenda “trumpiana” (la cancelación de Carrier para instalarse en Nuevo León y la reiteración de que el muro se construirá), se registraron a nivel local eventos que sugieren que no todo está perdido: se vislumbra una tímida esperanza de que el ominoso horizonte presagiado ante el arribo del magnate a la Casa Blanca no es ni de lejos un capítulo cerrado en las relaciones entre ambas naciones. Los sólidos vínculos comerciales y extraeconómicos que mantienen Arizona y Sonora son prueba irrefutable de que la frontera es una línea que une y no una línea que separa.

El ánimo de cooperación exhibido por el gobernador de Arizona y la gobernadora sonorense puede interpretarse como una bocanada de aire frente al tenso y fatídico momento que viven las relaciones México-Estado Unidos. Todo empezó el martes 29 de noviembre cuando inesperadamente se anunció que en Casa Grande, Arizona, se instalaría un fabricante de automóviles de nueva generación; se trata de Lucid Motor, empresa de reciente creación dedicada a desarrollar autos para el Muro: eléctricos y de conducción automática, características que tendrán los vehículos para la nueva movilidad urbana en proceso de desarrollo. No es una inversión menor: 700 millones de dólares.

De acuerdo con lo que Lucid Motors anuncia en su página, la decisión de instalarse en Casa Grande fue resultado de un exhaustivo estudio que consideró varios factores: uno de ellos, el más significativo para Sonora, es el potencial de la región para satisfacer la cadena de proveeduría que demanda una fábrica automotriz. La tradición del Estado vecino en ese giro manufacturero no es muy extensa, pero Sonora sí tiene esa experiencia, pues desde 1986 opera en Hermosillo Ford Motor y, a partir de 2005, lo hace acompañada de una amplia red de suministro establecida alrededor de la ensambladora.

Con esos antecedentes, no es casual que la gobernadora CPA haya estado presente en Phoenix e incluso haya dirigido unas palabras en el acto de presentación del proyecto en el Hall de esa ciudad. Desde hace varios años, empresarios, autoridades y académicos mostraban cierta preocupación porque Sonora no era parte del boom automotriz observado en otras regiones del País. Se necesita otra ensambladora, se decía, para consolidar dicho clúster en la entidad; la empresa no llegó a Sonora sino a la megarregión Sonora-Arizona.

Habrá tiempo para analizar la pertinencia de llamar mega región al territorio conformado por ambos estados y para abordar con mayor detalle el rol de Lucid Motors en el proceso de cambio tecnológico que vive la industria automotriz. Por lo pronto es preferible ocuparse del mensaje subyacente derivado del encuentro birregional. El anuncio de la inversión automotriz ambientó indiscutiblemente los trabajos de la edición 2016 de la Comisión Sonora-Arizona.

Con ese antecedente, los compromisos alcanzados en las distintas mesas de trabajo se dieron sin mayor contratiempo según se deja ver en los trascendidos y en la información publicada en la prensa. Pero más que la cristalización de acuerdos, que por sí mismos son importantes, la nota que deja la Sonora-Arizona a la opinión pública y a la clase política triunfante del 8 de noviembre, es una pedagogía que sugiere que el futuro se puede troquelar construyendo puentes y no muros; que con un mínimo de buena voluntad se pueden elaborar proyectos comerciales, financieros y planes migratorios que permitan un “ganar ganar” para ambos estados, es decir, para ambos países. Lo interesante es que tal sinergia se ha fraguado a pesar de las posiciones antimigratorias que han distinguido y aún distinguen a algunos gobernantes arizonenses. En ese tenor, vale esperar que el potente espíritu que se respiró en la plenaria convenza a los nuevos inquilinos de la Casa Blanca de que los asuntos binacionales pueden desahogarse de otras maneras y no a través de manotazos en la mesa. Veremos.

*Doctor en Economía. Profesor-Investigador de El Colegio de Sonora.