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Primera parte. Entre periódicos y rituales: la prensa como principal vehículo propagandístico en las elecciones a gobernador en Sonora 1940-1979

Lizette Sandoval Meneses.*  

 

Trabajo para ser presentado en el XXIX Simposio “Historia de los medios de comunicación en Sonora”, organizado por la Sociedad Sonorense de Historia, del 22 al 25 de noviembre del 2016, en la ciudad de Hermosillo, Sonora.

 

Resumen:

Esta ponencia tiene como objetivo mostrar un análisis del papel de la prensa sonorense como medio propagandístico oficial en las campañas electorales para gobernador de Sonora de 1949 a 1979, antes de que los partidos opositores ocuparan un papel activo en la competencia electoral por el poder político. Algunos periódicos eran canales abiertos para legitimar la reproducción de los rituales hegemónicos del PRI al mismo tiempo que deslegitimaban a todos los actores de oposición, otros eran abiertos opositores del partido en el poder. Se analizó la propaganda electoral en las campañas electorales de Sonora en una etapa donde el PRI, como partido hegemónico, aún tenía el control de la organización de las elecciones y sus victorias siempre estaban aseguradas. Se observó que la forma de producir la propaganda no tuvo un desarrollo significativo ante el poco avance del campo político. Debido a esto, las técnicas de persuasión utilizadas apelaban casi en su totalidad al “triunfalismo” de los candidatos del PRI, a la “lealtad a la patria” y a los atributos casi “divinos” de los candidatos. Se observa también una convergencia de reglas formales e informales, en el campo político, que guiaban también la hechura de la propaganda. Los partidos de oposición no alcanzaron a desarrollar técnicas propagandísticas eficientes; por lo tanto, los discursos de todos los partidos no fueron más allá de discursos administrativos, acotados, desconectados del ciudadano y de un proyecto real de desarrollo social. Este es el escenario comunicativo que da entrada a la competitividad electoral en Sonora y a herramientas como el marketing político.

Palabras Clave: prensa escrita, campañas políticas, propaganda electoral, campo político, rituales.

Introducción

La propaganda política se entiende como una serie de métodos basados en ciencias, que tienen como propósito cambiar una opinión para obtener una cierta conducta (Llaca, 1981). Para objeto de esta investigación, la propaganda se inserta como un elemento clave de las campañas políticas y su objetivo es convencer para obtener el voto a favor o bien conseguir una opinión negativa hacia el contrincante a través de ciertos dispositivos o técnicas de persuasión.

Si insertamos la propaganda dentro de la teoría de la institucionalización, podemos decir que la producción de la propaganda es resultado de reglas, normas y valores de un sistema que crea rutinas que moldean su producción. Una de las ideas principales que se proponen en este trabajo es que el marco institucional, la escasa visión democrática de los actores políticos y el ejercicio desigual del poder entre las fuerzas políticas han incidido en el pobre desarrollo de la propaganda electoral en Sonora. Dieter Nholen (1996) argumenta que el significado de los sistemas electorales no solo se limita a dictar votos y escaños, sino que tienen incidencia en las características y modelos de las campañas electorales”. Podemos decir, entonces, que la propaganda electoral es producto y reflejo de los sistemas políticos y electorales que detenta cada país. Un sistema electoral con poca participación ciudadana y con una calidad democrática deficiente será productor de propaganda electoral con un nivel bajo en motivación ciudadana y ejercicios de deficiente calidad democrática, no se puede esperar lo contrario.

Una segunda idea es, que debido al pobre desarrollo de la propaganda electoral en Sonora, mencionado arriba, entre otros factores, la comunicación política en el país y el estado ha experimentado un ritmo singular, diferente al de países de larga tradición democrática como Estados Unidos, Inglaterra o Francia.

Uno de los propósitos del estudio es identificar las características específicas de la propaganda política antes que existiese la competitividad electoral en Sonora. Se identifican características generales y específicas de la producción de la propaganda electoral como la tipología de la propaganda, los dispositivos (o técnicas de persuasión), la construcción de la imagen de los candidatos, los temas, las propuestas, los grupos a los que estaban dirigidos los mensajes y las estrategias discursivas de los partidos.

Para efectos del estudio, se analiza la propaganda electoral en las elecciones para gobernador celebradas en el periodo de 1949 a 1979. Se tomaron en cuenta todas las inserciones propagandísticas pagadas publicadas en prensa y todas las columnas, notas, fotografías o discursos en los periódicos El Imparcial, El Sonorense, El Pueblo y el Monitor, donde hablaban de los candidatos y partidos registrados en cada elección. Los partidos y candidatos que participaron en estas elecciones son los siguientes:

 

Tabla 1. Candidatos y partidos participantes en las elecciones

 a gobernador en Sonora de 1949-1979

 

PARTIDO

CANDIDATO

1949
          Partido Revolucionario Institucional Ignacio Soto
          Partido Popular Honrado Jacinto López
 Federación de Organizaciones populares Independientes Armando A. Velderrain
1955  
         Partido Revolucionario Institucional Álvaro Obregón
         Partido Popular Honrado Jacinto López
1961  
          Partido Revolucionario Institucional Luis Encinas Johnson
          Partido Popular Socialista Francisco Figueroa  Mendoza
          Partido Autentico de la Revolucion Mexicana Ricardo Topete Almada
1967  
          Partido Revolucionario Institucional Faustino Félix Serna
          Partido Acción Nacional Gilberto Suárez Arvizu
1973  
          Partido Revolucionario Institucional Carlos Armando Biebrich
1979  
           Partido Revolucionario Institucional Samuel Ocaña García
           Partido Acción Nacional Jorge Valdez

Fuente: elaboración propia.

1.       Campo, cultura y sujetos políticos en Sonora

Según Daniel Carlos Rholdan (2001), el Campo político es entendido como “un espacio de relaciones especializadas y diferenciadas, con formas de organización que determinan las posiciones de los que hacen la política, pero también su grado de desarrollo. El desarrollo de este campo depende de las habilidades y recursos de los sujetos políticos”.

Estos sujetos políticos tienen dos funciones: primero, la práctica política, que equivale a todos los procesos que realiza el estado, y segundo, la elaboración ideológica que permite establecer valores y formas valorativas, es decir, elementos que tienden a cohesionar a los gobernados y que dan direccionalidad a las orientaciones políticas de individuos y grupos. La forma de hacer propaganda política entra en la segunda dimensión, entendida como una producto ideológico de los sujetos políticos (partidos políticos) y como un canal para reproducir todos los símbolos, los valores y formas valorativas para lograr cohesión, legitimidad o una respuesta negativa ante el contrincante.

Según Jaqueline Peschard (2000), el desarrollo del campo político dicta las características de la cultura política de estos sujetos, incidiendo en toda una comunidad. Ella la define como

“…la distribución particular de patrones de orientación psicológica hacia un conjunto específico de objetos sociales los propiamente políticos entre los miembros de dicha nación. Es el sistema político internalizado en creencias, concepciones, sentimientos y evaluaciones por una población, o por la mayoría de ella. […] El referente central de la cultura política es el conjunto de relaciones de dominación y de sujeción, esto es, las relaciones de poder y de autoridad que son los ejes alrededor de los cuales se estructura la vida política”.

En Sonora podemos hablar de un verdadero desarrollo del campo político a partir de la década de los sesenta. Algunas características del periodo que lo antecedieron según Rholdan (2001) son:

1. El proceso de desarrollo económico sustentado en actividades agrícolas y ganaderas, dio como resultado una estructura política dominada por un reducido número de familias terratenientes. Así, el poder concentrado en la estructura familiar permitió influir directamente en la organización política de la sociedad, transformándola en una “organización económica-corporativa de las familias pudientes”. Sonora quedó conformada como algo a lo que se puede denominar “una comunidad empresarial terrateniente” de cuyo dominio todavía quedan rasgos.

2. La estructura política no se desarrolló por sí sola, sino supeditada al desarrollo del campo económico. A partir del campo económico, se organizó la vida social y política supeditando, a la vez, el desarrollo de los otros campos a las condiciones y necesidades que impuso el proceso agrícola. Hasta la década de los cincuenta no se vislumbraba una diferencia entre la función política y la económica.  El campo político se convirtió en una estructura mediante la cual se legitimó la capacidad de dirección social de los agricultores, esto demarco las propias limitaciones para el desarrollo de la política como una actividad diferenciada y especializada.

3. Había una ausencia de un discurso social. Al tener el control, las familias terratenientes tuvieron la capacidad de controlar el conjunto de los procesos sociales, de dotarlos de contenidos normativos y valorativos, producto de las características del propio campo económico. Inclusive, muchos elementos del discurso económico, como los temas principales de los discursos, se vieron reflejados en la propaganda electoral.

Así, mientras la organización política fue funcional para los intereses económicos del grupo dirigente, no era necesario desarrollar el campo político, por tal razón no se requirieron la aparición de sujetos políticos portadores de ideas y pensamientos en función de la política como campo independiente y al servicio social, ni de intelectuales encargados de elaborar ideologías que le dieran sustento a esos contenidos (Rholdan, 2001).

Esto creó una ausencia de sujetos especializados en el servicio público y la función política, y de la elaboración ideológica que diera soporte a nuevas ideas y corrientes políticas.

1.1.            La Crisis y reconfiguración del campo Político

A partir de 1963 empiezan a cambiar las condiciones, cuando el proceso agrícola se desgasta como fuerza principal de la sociedad sonorense. Con la crisis de un modelo económico, se mostró la crisis de dirección del grupo dominante. Este grupo ya se encontró con dificultad al controlar la inconformidad de algunos sectores (estudiantes, nuevos empresarios y campesinos). Se abre entonces una nueva coyuntura donde se necesita la función especializada, ordenadora e independiente de la política y la capacidad de negociar con las muestras de descontento social. A partir de ahí, fue necesario articular los procesos de manera diferente, articular desde el campo político los procesos económicos y sociales y viceversa. Especialmente a partir del parteaguas de 1967, cuando se empiezan conglomerar muestras masivas de descontento social a través de diversos movimientos que reflejaban la inconformidad de distintos grupos sociales, como los estudiantes, los obreros, los campesinos, entre otros. Hubo una verdadera rebelión civil contra las imposiciones políticas, que se vería reflejada en las elecciones de ese año. Esta ola de descontento social provocó un enfrentamiento con la clase política y, por primera vez, el gobierno posrevolucionario refleja de manera inestable su papel como detentor del poder y contenedor de las demandas sociales.

Sin embargo, este proceso de cambio, se dio sobre las mismas condiciones impuestas por el sistema político mexicano, el dominio y la hegemonía del PRI, clientelismo y corporativismo, lo cual impidió definir un régimen de gobierno bien organizado y mucho menos hablar de una democracia.

El problema era que el campo económico no tenía la capacidad de ordenar los procesos sociales. ¿Cómo habrían de hacerle frente si había una escasa preparación de los sujetos políticos?

2.      Campañas Políticas en Sonora

Hasta aquí podemos hablar de un campo político que tiene su origen supeditado al económico, por lo tanto la especialización en política se desarrolló de una manera errática; El PRI se muestra incapaz de generar nuevas capas de intelectuales que le den sentido y direccionalidad a la vida política más allá de simples operadores y organizadores de los rituales políticos. El PAN empieza a despertar como partido de oposición, pero operando sobre las bases de una competencia donde el ganar escaños era la prioridad y no la construcción de un proyecto de gobierno.

En las elecciones de 1967, a pesar de haber tenido presencia en Sonora desde 1939, por primera vez el PAN presentó a un candidato a gobernador, Gilberto Suarez Arvizu  y obtuvo algunos triunfos electorales en esa misma elección. A partir de aquí empiezan a formarse nuevos sujetos políticos, pero no van más allá de ver posibilidades de ganar espacios en el campo electoral. La industrialización inicia un proceso de integración de empresarios que no pertenecen a las familias poderosas. El surgimiento del PAN en Sonora, como partido oficial, obedeció más a factores externos que a una estructura partidista fuerte. La descomposición del régimen político y una fractura de la elite significó la apertura de una coyuntura para convertir al PAN en un receptáculo de priístas inconformes y de empresarios. Sin embargo, no creció ni tuvo la capacidad de capitalizar el descontento social que lo había llevado a triunfar en las urnas. No tenía en realidad la capacidad sólida para crecer.

En 1979 nuevamente factores externos al PAN lo llevan a obtener triunfos en las urnas: la alcaldía de Ciudad Obregón y Agua Prieta, dos diputaciones locales y una a nivel federal. A partir de entonces podemos decir que se sientan las bases para hablar de un sistema “bipartidista” PRI-PAN en Sonora. La izquierda, representada por el PPS (Partido de la Revolución Socialista), había tenido hasta entonces muy poco empuje y limitadas oportunidades de fortalecerse desde 1961 y no contendería sino hasta las elecciones de 1985. Aunque el PAN se fortalecía a partir de los errores del PRI, podemos decir que los contenidos valorativos de los partidos eran limitados. Tanto el PRI como el PAN, más que vehículos para la reorientación social, empezaron a definirse como partidos electoreros que se disputaban el poder y no un proyecto de gobierno.

Una rasgo importante de la institucionalización mexicana, que caracterizaba al sistema político, era la interacción entre elementos formales e informales, consecuencia de que un solo partido controlara el sistema y la ausencia de reglas claras y expeditas. Las reglas existentes no se cumplían, pero no había sanciones ni consecuencias, y este elemento permearía también la práctica de la propaganda. A este juego entre formalidad, ritual y simbolismo, Lomnitz, Salazar y Adler (2004, pág. 13) lo llaman “la tensión entre lo formal y lo informal” y sucedía en todas las redes y expresiones del sistema político, electoral y gubernamental. Estas reglas informales son las que causaron que, aun con instituciones y reglas formales, no hubiera democracia en México. Ese conjunto de reglas informales, que se formó junto a las reglas formales, definía los tipos de comportamiento, las características culturales, que le daban al régimen una conformación distinta a la buscada por la regla.

Gracias al alto grado de centralismo, la relación medios-gobierno y partidos se realizó de manera homogénea en Sonora y en la mayoría de los estados de la República; las principales condiciones fueron las siguientes:

1. El desarrollo de la comunicación política se vio condicionado por un factor esencial: el escenario del desarrollo de los medios de comunicación bajo la tutela del estado. Solo los medios de comunicación que se ponían al servicio del estado tenían la oportunidad de progresar y desarrollarse económicamente. Los medios que no se alineaban sufrían penurias y dificultades, ya que el PRI aplicaba estrategias, como no venderles publicidad y condicionarles el papel a los periódicos para que pudieran imprimir sus ejemplares. (DIPSA, propiedad del gobierno federal, llego convertirse en la única proveedora de papel para imprimir periódicos a nivel nacional).

2. Esto causó que la comunicación política se desarrollara de manera vertical solamente y no en redes, como se hace en un sistema democrático. Con manera vertical nos referimos a que solo tenían espacio significativo en los medios los contenidos del partido oficial.

3. El propósito general y principal de estos contenidos era sumar al proyecto nacional, tratar de reforzar una identidad común de nación y un sentimiento de pertenencia al sistema.

4. Las principales herramientas de la comunicación gubernamental y electoral en este periodo eran las dialógicas (recorridos por las calles, mítines, visitas a casas, volanteo, carteles, periódicos, revistas, gacetas, libros, reuniones, asambleas, etcétera), y la prensa era el principal medio de comunicación masivo en Sonora. Es hasta 1979 que el candidato priísta a la gubernatura (único candidato registrado), Carlos Armando Biebrich, dirige por primera vez un discurso a través de la radio; cuando en otras democracias, como en Estados Unidos, desde los años cincuenta ya se transmitían los primeros spots electorales.

El perfil del elector en este periodo corresponde al descrito en la fase dialógica (ver anexo1). El mercado electoral sonorense estaba compuesto en su mayoría por el sector rural, un sector con alto analfabetismo, poco informado y fácil de persuadir, cooptado por los mecanismos cooperativistas del PRI. Es hasta la década de los sesenta que el sector urbano empieza a dominar el mercado electoral.

5. La educación a través de la SEP, y no los medios de comunicación, fue el principal medio propagandístico en esta etapa de construcción de una identidad nacional, que detentara al PRI como su principal actor y constructor. Por lo tanto, los medios de comunicación todavía no cumplían con una función “catequizadora” y de “adoctrinamiento” como sucedía en otros países, como Rusia por ejemplo, después la Segunda Guerra mundial.

6. La carencia de más fuentes de información y una libertad de expresión cada vez más disminuida fueron la norma en Sonora, de tal manera que el espacio público de comunicación e intercambio se monopolizó. Sin embargo, al haber una crisis en el campo político a partir de los años sesenta, la relación medios-gobierno también se empezó a modificar.

2.1. El papel de la prensa como principal vehículo mediático de la comunicación política en Sonora

La prensa, como único medio masivo de comunicación, llegó a desempeñar importantes funciones entre la clase política. Al reducirse la incertidumbre sobre la situación política propia y la de otros miembros de la elite, la búsqueda minuciosa de hechos para interpretar convirtió a la clase política en una voraz lectora de periódicos (Larissa Adler de Lomnitz, 2004).

La prensa  jugaba un papel importante antes y después del destape de los candidatos. La prensa reflejaba todos los rituales políticos que simbólicamente representaban las pugnas por el poder. La figura de los aspirantes a candidatos a la gubernatura era modelada por los periodistas, sosteniendo para ellos un perfil constante y destacado, manteniéndolos en la noticia, en primera plana y en los espacios de los articulistas (esto solo sucedía con los aspirantes del PRI).

La prensa jugaba un papel tan importante, que imponía agenda, o sea, especulaba con nombres de posibles candidatos, temas relevantes en torno a ellos, imágenes relacionadas con partidos y actores de oposición y los políticos la personalizaban (Adler, Salazar, 2004).

En suma, la clase política utilizaba a la prensa como fuente de información codificada para sus propias interpretaciones. La fuente más reconocida en Sonora era El Imparcial, pero, aclaremos, la agenda no la ponía el periódico en su totalidad como empresa independiente, sino el PRI, detrás de las editoriales, periodistas y columnistas.

2.3. Prensa y partidos políticos en Sonora

En Sonora, en esta etapa, podemos mencionar por lo menos cuatro periódicos: El Imparcial, El Pueblo, El Sonorense y El Monitor.

 El Imparcial

El Imparcial, por lo menos en todo el tiempo que comprendió el periodo analizado, fue el principal vocero oficial del aparato gubernamental y del Partido Revolucionario Institucional, por lo tanto fue el periódico que logró mayor avance, expansión y desarrollo económico. Fue el primer periódico en circular con mayor tiraje a nivel estatal.

Durante el gobierno y campaña de los gobernadores priístas (ver tabla en anexo 2), Ignacio Soto en 1949, Álvaro Obregón en 1955, Faustino Félix Serna en 1967, Carlos Armando Biebrich en 1979 y Samuel Ocaña en 1979, la línea de servicio fue notoria, con excepción del gobernador Luis Encinas. Para 1961, José Alberto Healy hijo y el periódico, condescendientes con el gobernador Luis Encinas en su mandato, sufrieron lo que no habían sufrido antes: una competencia sólida por la publicidad del gobierno. Luis encinas crea el periódico El Sonorense para no depender totalmente de ellos. Gracias a esta ruptura política, El Imparcial dejó de captar bastante dinero mediante la publicidad oficial.

Por primera vez, en 1967, se le da un espacio propagandístico al candidato del PAN Gilberto Suarez, incluso, éste escribe una columna con argumentos en contra del PRI y se le reduce el espacio el candidato priísta Faustino Félix Serna, candidato de Luis Encinas y se le da un giro al tono con que se tratan las notas de sus eventos. A diferencia de los otros candidatos priístas en las elecciones pasadas, no hay anuncios rimbombantes ni multitudes que lo aclamen. Esta ruptura es interesante porque El Imparcial cambia su línea rotundamente (aunque solo sería en el sexenio 1961-1967) de pro-gobierno a anti-gobierno. Los directores crean un tabloide llamado “Análisis Sonorense”, para no desprestigiar al Imparcial con las notas en contra del gobernador. Su contenido era meramente político y se incluían grandes cartones con caricaturas burlonas de Luis Encinas. Declaraban públicamente que fueron “traicionados” por él, pues fueron los únicos que apoyaron su candidatura. Sin embargo, Faustino Félix Serna gana las elecciones de 1967 (para sorpresa de nadie) y durante todo su sexenio El Imparcial permaneció “disciplinado”, acotado a la línea oficial, para seguir con el mismo trato cortesano.

Hoy en día, El Imparcial es el periódico con más expansión y más influente del estado de Sonora, y puede ser visto como grupo de presión que, a lo largo de más de 60 años, ha orientado sus actuaciones, públicas y no públicas (alianzas y acuerdos con los grupos de poder, decisiones al interior de los mandos de dirección, etcétera), a incidir de manera notable sobre las decisiones políticas de nuestro estado. Incluso, como miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), ha jugado un papel destacado en la definición de políticas editoriales de los países integrantes.

 Periódico El Pueblo

El 25 de agosto de 1924 aparece el primer ejemplar, y duró hasta 1972. Su director y fundador Israel C. González, es el periodista más perseguido en la historia de los periodistas. Fue encarcelado varias veces por el contenido del periódico. Al final, sus instalaciones fueron incendiadas. Durante la vida del periódico, le negaban cualquier tipo de publicidad oficial o de empresas relacionadas con personajes priístas y lo ridiculizaban  otros periódicos. Por lo anterior, casi no tenía anuncios comerciales y casi todos sus comentarios eran políticos. Según Carlos Moncada, el estilo periodístico de sus notas fue el común de todos los periódicos de ese tiempo. Un par de datos recibidos por telégrafos o transmitidos por un amigo indirecto servían para elaborar una nota larga, inflada en la medida del estadio que era necesario llenar”. El problema fue que mientras los otros periódicos de la época evolucionaban, El Pueblo conservó esta forma pueblerina de hacer periodismo. El Pueblo fue un periódico contestatario, su línea editorial, columnas y comentarios siempre eran contrarios al PRI aunque, paradójicamente, en sus publicaciones daba poco espacio a la oposición. En la elección de 1949 fungió como vocero del candidato a gobernador Armando Velderrain, por la Federación de Organizaciones Populares Independientes (organización que no alcanzó a concretarse como partido político). Posteriormente, solo en algunas elecciones dio espacios a candidatos de partidos opositores al PRI.

  El Monitor

Se fundó en 1959 y para 1962 ya había desaparecido. Gran parte del personal de El Monitor se integra al periódico El Sonorense. Sobre su línea editorial no se encontraron datos que indicaran que fue “vocero” oficial del gobierno, sin embargo, sí dio espacio a Luis Encinas en la elección de 1961.

El Sonorense

Fundado en 1963, El Sonorense fue un periódico comprado y auspiciado por el gobernador Luis Encinas. Al final de su mandato, Faustino Félix Serna, su sucesor, continuó como accionista. Carlos Moncada (2002) argumenta al respecto, que su calidad de impresión era óptima, sobria, contaba con un diseño novedoso y paginas bien informadas, la circulación rebasó de inmediato los límites de Hermosillo.

2.4. La Prensa y los partidos de oposición en Sonora

Gracias a la cerrazón del sistema, la oposición no tenía acceso a espacios en algunos periódicos de circulación estatal, principalmente en El Imparcial, donde solo se hacía mención de los candidatos de los partidos de oposición (principalmente el PPS) en notas de carácter negativo, que brindaban una mala imagen de ellos o del partido. De hecho, en 1949 y 1955, este periódico negoció con el PRI emprender una campaña contra el PPS y acordó dotar a Jacinto López, dirigente y candidato opositor, la imagen de comunista y loco demente de carácter peligroso. El periódico El Pueblo, que era un periódico antagónico al PRI, sí incluía en sus ediciones notas de los partidos de oposición. Vamos a ver los casos de los periódicos analizados, poniendo especial atención en el periódico El Imparcial (la X significa que el periódico no circulaba en el periodo de la elección indicada). 

 

Tabla 2. Espacio en el contenido noticioso para los partidos de oposición en los diferentes periódicos analizados.

Elección Candidato El Imparcial El pueblo El Monitor El Sonorense
1949
PRI Ignacio Soto 14 0 X X
Oposición Jacinto López 0 0 X X
Oposición Armando A. Velderrain 0 6 X X
1955
PRI Álvaro Obregón 21 0 X X
Oposición Jacinto López 1 0 X X
1961
PRI Luis Encinas Johnson 20 0 0 X
Oposición Francisco Figueroa 1 0 0 X
1967
PRI Faustino Félix Serna 9 0 0 X
Oposición Gilberto Suárez Arvizu 5 7 0 X
1973
PRI Carlos Armando Biebrich 45 0 0 3
1979
Samuel Ocaña García 37 X X 40
Jorge Valez 1 X X 0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: elaboración propia.

 

Observamos cómo la oposición no tenía presencia en el único medio masivo de divulgación, el periódico. El ciudadano en esta situación solo estaba expuesto a información que reforzaba el triunfo y la ideología priísta.

3. Las Campañas Políticas y propaganda electoral

Las campañas representaban en su totalidad, un ritual; estaban (y están todavía) conformadas por una totalidad de símbolos y signos con significados muy específicos, su función principal no era persuadir, sino adelantar el sello del nuevo gobierno, construir al futuro, gobernador, mediante una dramatización de conflictos y su resolución (Lomnitz, Salazar, Adler, 2004).La siguiente tabla nos muestra los resultados de las votaciones de las elecciones de 1949 a 1979:

Tabla 3. Resultados electorales en las elecciones a gobernador en Sonora de 1949-1979

PARTIDO

 

CANDIDATO

VOTOS

%

1949      
Ignacio Soto

36,404

81.30%

Jacinto López

4,343

9.70%

Federación de Organizaciones populares Independientes Armando A. Velderrain

44,343,013

   8.9%

1955
Álvaro Obregón

104,233

90.40%

Jacinto López

11,050

9.60%

1961
Luis Encinas Johnson

109,601

94.10%

Francisco Figueroa  Mendoza

6,879

  5.90%

PARM Ricardo Topete Almada

0

0%

1967
Faustino Félix Serna

146,581

83.50%

Gilberto Suárez Arvizu

41,451

16.50%

1973
Carlos Armando Biebrich

325,376

 100%

1979
Samuel Ocaña García

146,581

83.50%

Jorge Valdez

41,451

16.50%

Fuente: elaboración propia.

 

Las principales características de las campañas electorales eran las siguientes:

1. Los distintos elementos que conformaban las campañas electorales fungían como vehículo, a través del cual el sistema político hegemónico se reconstituía y se estabilizaba. Las actividades de la campaña eran reuniones del candidato con los detentores de estudios políticos, económicos y sociales, actos de apoyo partidista en colonias, vecindarios y parques, diálogos con distintos sectores sociales (agricultores, jornaleros, empresarios) y verbenas y festivales populares. A través de estos diferentes eventos, que generalmente se organizaban en torno a las giras estatales del candidato, se iban construyendo una serie de concertaciones entre el futuro gobierno con los diferente grupos, clases y regiones del país, al tiempo que se revitalizaba la imagen de la nación construida por el PRI. La campaña culminaba en grandes cierres de campaña y en una cruzada de promoción del voto.

2. Las giras municipales conformaban la campaña política por excelencia, porque de manera general a través de ellas se construía la figura del candidato, y de manera recíproca se reforzaban los pactos sectoriales. Así, uno de los principios de las funciones de las giras de campaña era garantizar a cada entidad su lugar específico dentro del gobierno estatal, reforzar el discurso revolucionario, dar exaltación a sus fuerzas laborales locales, entre otras.

3. Los actos electorales eran realizados de la misma manera en todos los municipios, la misma ambientación, los mismos esquemas. Inclusive el orden al hablar también era importante, tenía significado, correspondía a jerarquías que no necesariamente se basaban en el estructura del rango de poder formal.

Las campañas políticas de 1949 a 1979 se llevaron a cabo de manera muy homogénea, los elementos y la manera de hacer campaña diferían muy poco, de elección en elección, solo en las últimas elecciones de 1973 y 1979, se pueden ver algunas diferencias, es por esto que podemos hacer una descripción general de la propaganda en este periodo sin tener que detenernos en cada elección.

 

3.2. Características de la propaganda del periodo hegemónico 

Antes de explicar lo que acabamos de mencionar, vamos a establecer la diferencia entre propaganda impresa, oficiosa y oficial. La propaganda oficiosa se refiere a la clara promoción electoral de los candidatos, ya sea de sus eventos o atributos, a través de las notas del periódico y no a través de inserciones pagadas oficialmente por el partido al periódico, aunque la propaganda oficiosa no significa que no haya dinero de por medio, bajo previo acuerdo o bien bajo algún mecanismo o intimidación. Los periodistas y la línea editorial son los responsables oficiales de lo que dicen los textos y no los partidos o candidatos, de esta manera la promoción corre por cuenta del periódico, dando la impresión de que es el periódico mismo el que promueve las declaraciones alusivas a los candidatos. Esta propaganda se representaba a través de notas, reportajes, fotografías, incluso la publicación de discursos íntegros de los candidatos en las distintas localidades, y su objetivo era un claro posicionamiento de cierto candidato de manera positiva sobre los demás.

La propaganda oficial corresponde a toda inserción o afiche firmado por el partido, ya sea a través del logotipo del mismo o a través de los nombres de sus representantes (líderes, presidentes, consejeros, candidatos, etcétera) y va encaminada a promover plataformas y atributos del candidato.

 

*Egresada del programa de maestría en Ciencias Sociales por El Colegio de Sonora