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La imagen fue capturada por Jesús Morales.

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Abelardo Casanova

El Colegio de Sonora, en el marco de su 35 Aniversario,  recibirá en donación la biblioteca del periodista y escritor Abelardo Casanova como una forma de preservar su importante legado. La ceremonia de donación se llevará a cabo el próximo 30 de enero como parte del programa de festejos.

En el reconocimiento que le hiciera el Ayuntamiento de Hermosillo al periodista, el profesor investigador del Colson, doctor Ignacio Almada Bay, leyó el siguiente texto.

Semblanza de Abelardo Casanova

Una semblanza de la obra y la vida de Abelardo Casanova, a mi juicio, puede vertebrarse en seis ejes: su experiencia en el periodismo en televisión; su papel como bujía y director del diario Información; la autoría de su columna nómada, cuyos títulos más duraderos serían “En este mundo traidor” y “Hechos y palabras”; la autoría de sus libros Pasos perdidos y Días de vida; su labor como editor de libros, y su fogueo como creyente.

1. Su experiencia como comunicador empieza en Canal Seis de Telesistema Mexicano, XEWH, “La espiga del noroeste de México en Hermosillo”, donde trabajaba como contador. Tuvo un debut accidental frente a las cámaras para hacer un llamado a la cordura por la alarma desatada por la crisis de los cohetes nucleares entre Kennedy y Jrushchov. Como consecuencia de este episodio, en abril de 1963, se lanza el programa semanal “Hechos y palabras”, en el que hilvanaba comentarios sobre “las cuestiones de la ciudad” que atañían a la vida cotidiana de la población, donde se ventilaban las deficiencias de cualquier dependencia, abriendo un espacio inédito en los medios de comunicación cuya libertad estaba maniatada en aquellos años. También debe mencionarse su participación en el lanzamiento y confección de “El mundo al día”, el primer noticiero televisivo en la entidad. En Canal Seis, Abelardo Casanova tuvo la experiencia de estar en el centro del huracán en algunos episodios del conflicto político de 1967 y ejercer la libertad de expresión, lo que motivó ataques, incidentes de vodevil y amenazas veladas. Pasado el movimiento estudiantil-popular de 1967, a principios de 1969, los dueños de Canal Seis decidieron que éste pasara a ser una estación repetidora de Televisa, por lo que cerró sus programas locales en septiembre de ese año. Fue el fin “de los mejores empleos y aún del Estado, en una empresa prestigiosa, identificada con la población a través del poder de la pantalla, con buenos sueldos y excelente relación laboral”, casi el paraíso en este mundo cruel.

En 1970, colegas y amigos, entre ellos Abelardo Casanova, constituyeron una agencia de publicidad y volvieron al aire en Canal Doce con el programa semanal “Hechos y palabras” y el noticiero diario “El mundo al día”, experiencia que duró meses y languideció hasta dispersarse el grupo.

En 1978, Canal Seis restableció la operación local por las mañanas y volvió el programa “Hechos y palabras”, ahora de doce y media a dos de la tarde, para dar espacio a gente común que expresaba sus agravios. Diferencias entre los directivos y mezquindades lo llevaron a salir del canal y cerrar el programa televisivo por tercera y última vez.

2. Abelardo Casanova toma conciencia de que el mundo ha cambiado y sigue cambiando con rapidez desde finales de los años sesenta. Es un hito la fundación del diario Información, en formato tabloide, en agosto de 1972, con algunos colegas de la experiencia televisiva y una pléyade de entusiastas colaboradores de todos los niveles sociales y para todos los oficios y tareas que hacen a un diario. Ahí se desempeñó como bujía, director, editor de las cabezas de la primera plana y propietario. Como lo había hecho en televisión, siguió sus pautas de no responder a las injurias, comunicar la problemática viva y expresarse en buen español. La polarización política y cultural que se registró en Sonora y en México en los años setenta hizo inviable económicamente la empresa, a pesar del pluralismo y la calidad de los articulistas de Información y de su planta de reporteros y trabajadores. La hazaña era pagar la raya semanal. En 1983, a los once años de existencia del tabloide, vendió el periódico a un grupo de empresarios y profesionistas jóvenes de extracción universitaria, que continuaron su edición tres años más.

3. Abelardo Casanova había debutado con una columna titulada “En este mundo traidor” en El Noroeste de Nogales, firmada con el seudónimo de Alfonso Diez, cuyas entregas duraron dos años. Tiempo después tuvo una columna diaria en el vespertino La Extra, del licenciado Rafael Vidales Tamayo, en Hermosillo. La columna diaria con el nombre de “Hechos y palabras” inició en abril de 1966 en El Regional, por invitación de José Alberto Healy, director de este matutino de Hermosillo, y continuó en Información hasta 1983. Colaboraciones de Abelardo Casanova habían aparecido con anterioridad en más de una docena de publicaciones periódicas de Nogales (Acción, El Noroeste, El Mundo), Hermosillo (Sursum, El Heraldo, La Extra, La Prensa, Impactos, Lunes, El Pueblo, El Regional), Guaymas (El Eco de Guaymas y El Diario), Santa Ana (El Día) y en Ciudad Obregón (El Diario del Yaqui), localidades donde ha trabajado.

4. Los dos libros de Abelardo Casanova Pasos perdidos y Días de vida son valiosos y dignos de leerse y releerse. Pasos perdidos, publicado en 1986 y reeditado en 1997, es una radiografía de la sociedad de Sonora, y en especial de la de Hermosillo, durante los años de la persecución religiosa, 1931-1935: contiene párrafos de crítica social y de ironía sobre la época. Días de vida es una joya, la prosa persuasiva se desliza entre memoria, autocrítica, testimonio y autobiografía. Los cinco capítulos y el epílogo que forman este libro mantienen la atención del lector en vilo.

5. La labor como editor de libros de Abelardo Casanova siendo director editorial del Gobierno del Estado (1986-1991) y como editor independiente en Contrapunto 14 se distinguió por la diversidad de títulos, autores y temáticas que publicó.

6. El fogueo como creyente inconforme de Abelardo Casanova tuvo como interlocutor crucial al padre Hermenegildo Rangel y al grupo de jóvenes que elaboraban Sursum, el órgano de la Asociación Católica de Jóvenes Sonorenses, en los años cuarenta. Esta fue su primera incursión en el periodismo. En esos años abrevó en la literatura católica francesa, que amplió sus horizontes, como autodidacta que ha sido toda su vida.

Abelardo Casanova ha sido un hombre puente, un hombre constructor de puentes, de lugares de encuentro, de espacios de convivencia y diálogo, hombre guiado por el “pensar del corazón” como escribió Pascal. Toda sociedad está hecha de memoria y olvido. Don Abelardo nos ha enseñado con su obra y su vida a luchar contra el olvido, nos ha dado ejemplo de “recuperar los principios que forman el subsuelo hecho de raíces que la experiencia colectiva sedimenta, ahí es donde se encuentran las bases para una restauración de la experiencia común, guiada por un interés de emancipación que nos convoca del lado de esas fuerzas cuya sede no está en las cosas, sino en las ideas” (Rossana Cassigoli).

Las nuevas generaciones requieren de alas y raíces. Fomentemos que las nuevas generaciones tengan curiosidad por conocer la obra y la trayectoria de Abelardo Casanova, donde encontrarán alas, raíces, rumbo y buen humor. El recuerdo es un eficaz instrumento de integración. Volvamos duradero este acto que sobrepone las coincidencias por encima de las diferencias, dando el nombre de Abelardo Casanova a una calle de Hermosillo.

Muchas gracias.

Fuentes

Abelardo Casanova, Días de vida, México, edición del autor, 2007.
Rossana Cassigoli, “El mito de los orígenes: fuentes para una antropología de la memoria”, Historia y Grafía, 2007, número 28, pp. 143-172.

*Semblanza de la vida y obra del escritor sonorense Abelardo Casanova. Por su trayectoria como periodista fue homenajeado por el H. Ayuntamiento de Hermosillo en el marco de las Fiestas del Pitic, el pasado 22 de mayo.

**Profesor-investigador del Centro de Estudios Históricos de Región y Frontera de El Colegio de Sonora, ialmada@colson.edu.mx