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FOTO DE LA SEMANA: Resanar y pintar esperanza

La imagen fue capturada por Jesús Morales.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Desorden hermosillense

Zulema Trejo Contreras.*

Las calles y banquetas en reparación, las fugas de agua, los baches que siguen sin repararse, cada vez más indigentes vagando por las calles de la ciudad, el tráfico caótico, la insuficiencia de espacios para estacionamiento, la instalación de negocios en lugares inadecuados (edificios sin espacio para estacionamiento, casas habilitadas para oficinas, tiendas, escuelas. Todo ello sucede en nuestra ciudad igual que sucede en otros espacios urbanos del país e incluso de otros continentes, sin embargo, como dice el dicho, “mal de muchos, consuelo de tontos”. Es decir que aun cuando Hermosillo comparte muchos de los defectos de otras ciudades, no significa que debemos considerar lo que sucede como algo normal, producto del crecimiento natural de nuestra ciudad.

¿A quién corresponde el cuidado de Hermosillo? Corresponde a su ayuntamiento, cuya función principal, por no decir la única, es la atención y solución de los problemas que aquejan tanto a la cabecera municipal como al resto del municipio. El tráfico caótico y la carencia de espacios de estacionamiento propician los accidentes automovilísticos cotidianos, el descuido en el uso del suelo hace posible que gasolineras se instalen al costado de un restaurante o viceversa, lo cual es una amenaza latente para la seguridad de ambos.

Hermosillo no es una ciudad amigable para los peatones, por el contrario, es un escenario de peligro constante porque en las grandes avenidas no hay espacios seguros para su cruce, lo se debe a dos cuestiones fundamentales: primeramente la descortesía de los conductores, que invaden los cruces para peatones, que se pasan semáforos en rojo y altos de cortesía.  La otra cuestión tiene que ver con la falta de espacios seguros para la circulación de bicicletas, medio de transporte que resolvería algunos problemas no sólo viales, sino ambientales.

En Hermosillo no hay seguridad para usar una bicicleta, mucho menos para caminar, así que es contradictorio que se promuevan programas para disminuir el uso de vehículos automotores, cuando las alternativas constituyen una seria amenaza para quienes intentan seguir un estilo de vida más saludable o contribuir con conductas que protejan al medio ambiente frente a la contaminación.

*Profesora-investigadora en El Colegio de Sonora.