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FOTO DE LA SEMANA: Resanar y pintar esperanza

La imagen fue capturada por Jesús Morales.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Sin rumbo ni dirección

Álvaro Bracamonte Sierra.*

El gasolinazo ha provocado la enésima crisis política del sexenio. El hecho de que se presente en el último tercio del peñanietismo brinda ocasión para deslindes impropios de la proverbial disciplina tricolor.

Las voces priístas que temerariamente o con timidez discrepan del incremento al precio del carburante, exhiben las divisiones que se viven al interior de ese partido. Quienes alzan la voz son la evidencia de lo inédito de los tiempos que corren, donde las ideas antisistémicas adquieren cada vez mayor aceptación ciudadana. Tal telón de fondo da pie a conjeturar que el poderoso grupo Atlacomulco, y con ello el presidente Peña Nieto, empieza a debilitarse al tiempo que tiene lugar el resurgimiento de los grupos contrarios. Es fácil advertir que estos adquirirán mayor protagonismo si se distancian de EPN y se acercan al reclamo ciudadano.

Las declaraciones expresadas por las autoridades locales en torno a las protestas podrían ubicarse en esa lógica; palabras más, palabras menos, han dicho: “apoyamos las manifestaciones contra el gasolinazo”. Este desplante parece inapropiado, no puede calificarse de otra manera, pues lo políticamente correcto sería respetar la movilización de la gente. Hasta ahí puede argüirse que fue un error o bien que fue un dicho perfectamente calculado. Si es éste el caso, se deduciría entonces que se trató de un deslinde enmarcado en un patrón nacional cuyo origen radica precisamente en las contradicciones que bullen al interior del PRI y el gabinete de Peña Nieto.

Se dice, dejémoslo como hipótesis, que Sonora es “territorio Manlio”, esto es, del ex gobernador Manlio Fabio Beltrones, cuya salida de la dirigencia del ex partidazo se consumó a partir de las fuertes tensiones que tuvo con el equipo cercano a EPN. Si esta especie es correcta, entonces la oposición al gasolinazo por parte de las autoridades locales es el rechazo del beltronismo a la impopular medida, es decir al peñanietismo. Se trata de la lucha por el poder que se libra dentro del Revolucionario Institucional, misma que se ha intensificado con el inicio prematuro del ocaso de la presidencia del mexiquense y el deterioro acelerado de su imagen.

Los panistas intentan llevar agua a su molino montándose en el creciente y legítimo descontento ciudadano. Recordemos que en Sonora la derrota electoral panista empezó a dibujarse con el incremento de la tenencia registrado a finales del 2013.

El primer semestre de 2014 se organizaron multitudinarias marchas en rechazo al impuesto automotriz, que el ahora defenestrado gobernador panista había prometido eliminar cuando se hallaba en campaña.

No sólo no lo hizo sino que aumentó la tarifa, y el costo político que ello significó nunca pudo remontarlo. Un escenario similar parece fraguarse en los estados que este año celebran elecciones y sobre todo en el inminente 2018.

Las anteriores son lances propios de la disputa palaciega por el poder; mientras eso ocurre, los ciudadanos cumplen la tarea que les corresponde en los delicados momentos que vive la república: aprovechar el malestar social a fin de empujar transformaciones auténticas. Los resultados hasta ahora no son desdeñables. Sin la movilización no se entendería, por ejemplo, el discurso que EPN dirigió en cadena nacional el jueves 5 de enero donde dibujó un tímido programa de mitigación de los efectos del gasolinazo, cosa que no había considerado hacer.

Los ciudadanos están en lo suyo, presionando para que se revierta el incremento de los precios de los combustibles, pero también exigiendo la renuncia del presidente y de los responsables de la decadencia nacional. Guardadas las debidas proporciones, el momento trae a la memoria la Argentina de 1989 cuando “Los piqueteros” demandaron la salida de toda la clase política en virtud de su insensibilidad e incapacidad para dirigir el país.

El presidente nos pide unidad para superar la enredada coyuntura, que más se enredará con la llegada de Trump a la Casa Blanca. Lo ha logrado: el país parece estar como nunca unido… pero en su contra.

*Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.