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FOTO DE LA SEMANA: Solo en la Obscuridad

La imagen fue capturada por Jesús Morales.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

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Crisis de ideas

Emanuel Meraz.*

 

Escribió Daniel Cosío Villegas en su ensayo de 1947 La crisis de México: “La tremenda diferenciación de clases es fenómeno viejísimo en México; podría decirse, en rigor, que toda nuestra historia es un largo y aflictivo esfuerzo para rebajarla un poco”. Hoy, millares de mexicanos salen a las calles a protestar contra la decisión del gobierno federal de eliminar el subsidio en las gasolinas, un golpe directo al bolsillo de las familias y las empresas que generará, en lo corto, una escalada de precios y una serie de ramificaciones que, en conjunción con un panorama internacional complejo y complicado, puede tener consecuencias catastróficas, del tipo que cimbran las posibilidades de crecimiento del país en el mediano plazo.

Es un poco como el cuento de Pedro y el lobo: tanto mintió Pedro, que nadie le creyó que el lobo había llegado. La decisión de la administración actual tiene todo lo negativo que el resto de paquetes o medidas que ha propuesto –unilaterales, torpes e improvisadas, como la reforma energética o la educativa–, pero también, y sería ingenuo negarlo, tiene bastante de realista. El gobierno ya no puede permitirse el subsidio, pero eso no justifica en absoluto, y es ahí donde deberíamos centrar la discusión, que no exista una visión concreta y funcional que resuelva o genere las condiciones necesarias para superar la fragilidad de la economía mexicana, justo en un momento en que el panorama internacional parece darle la espalda a la apuesta que los gobiernos de los últimos 30 años han hecho por el libre mercado.

Es difícil asumir que esta medida deba recaer en el bolsillo de la mayoría, más cuando ha sido evidente el dispendio que se ha hecho de los recursos públicos, ahora sí que “desde tiempos inmemoriales”. Sin embargo, por más que se quieran o pretendan reducir las partidas de gastos personales o salarios y bonificaciones, por más que se abran las puertas de fideicomisos para su escrutinio y se reduzca el monto destinado a los partidos, el problema de la economía mexicana es de diseño, y el dinero ahorrado no alcanzará para compensar su exigua marcha, o más específicamente, la mala distribución de la riqueza, que hace posible la vulnerabilidad del conjunto de la población mayoritaria.

La transparencia y la rendición de cuentas no hacen un programa de gobierno, son, acaso, la más básica condición para su buen ejercicio. No solo debemos pedir un gobierno abierto y consistente en sus decisiones, debemos también promover un debate nacional sobre qué clase de país quiere construirse en lo político y en lo económico. Es evidente que la apuesta por el libre mercado no ha dado réditos, y que el costo lo pagamos todos en forma de salarios precarios y bienes y servicios públicos decadentes. Se protesta por el gasolinazo, pero nadie salió a las calles por los incrementos en la tasa de interés de referencia que hizo el Banco de México el año pasado, una medida que golpea directamente a quienes recurrimos al crédito para completar nuestro sostén, una decisión que, además, supone respaldar un sistema económico basado en el consumo antes que en la generación de riqueza social compartida.

La crisis que avizoró Daniel Cosío Villegas hace casi 70 años era la renuncia al ideal máximo de la Revolución: la aspiración a la igualdad. Hoy, cuando su análisis se ratifica en todas sus partes, debemos considerar las alternativas que propuso para dar solución a aquella crisis, nuestra crisis. Por un lado, reafirmar los ideales de la Revolución, no la de los libros de texto, sino aquella que viene del descontento y el hartazgo, de saber que las cosas no marchan igual para todos y que así no se llegará a ningún sitio. Por otro, la depuración de ideas y de quienes han ocupado y han demostrado, consistentemente, su incapacidad al frente de este país. No hay otra manera. Hoy es el momento.

 

*Asistente académico de la Coordinación de Posgrado. Correo: emanuelmeraz@gmail.com / Twitter: @emanuelmerazy