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Cambio de época

Álvaro Bracamonte Sierra.*

Hay quien piensa que el Brexit y el “trumpismo” son la punta del iceberg de una profunda mutación del orden socioeconómico global. Quienes así opinan hacen un paralelismo entre la pareja formada en su tiempo por la señora Thatcher y el actor Ronald Reagan y el binomio integrado actualmente por la salida de Inglaterra de la Unión Europea y la victoria del magnate estadounidense. Los primeros fueron portadores principales del estandarte de una nueva época: la del globalismo neoliberal; los segundos constituyen el buque insignia del desplazamiento de una especie de globalización neoproteccionista.

La caracterización de la actual coyuntura como un cambio de época no es unánime. Muchos sostienen que las turbulencias registradas son temporales y que pronto las aguas retomaran su nivel, aunque aceptan que al final la globalización será sustancial en los términos hasta ahora conocidos. Las prioridades a futuro serán el combate a la desigualdad y a las disparidades económicas regionales, asignaturas que en la integración basada en el mercado no ocupaban un lugar en absoluto.

Quienes afirman que se trata del inicio de una época cualitativamente distinta –me cuento entre ellos– esgrimen varios argumentos, a saber: el cuestionamiento a los procesos de integración multirregionales (por ejemplo el TPP) no se circunscribe únicamente al actual inquilino de la Casa Blanca, de hecho, si el triunfo hubiera caído en el campo demócrata, Hillary Clinton también habría cancelado el acuerdo transpacífico. Más aún: si Bernie Sanders hubiera sido el candidato victorioso, hubiera igualmente dado paso a la anulación del TPP y a la revisión profunda del Tratado de Libre Comercio norteamericano. Esto supone que la organización económica mundial, tal como funciona en la actualidad, no se hubiera salvado de una sacudida cuasi similar a la que está imponiendo salvajemente la presidencia de Donald Trump.

En la medida en que esta realidad adquiera consenso, las estrategias de desarrollo global y nacional habrán de confeccionarse tomando en cuenta el nuevo clima proteccionista y reivindicador de lo nativo, cosa que no ocurría en los últimos 25 años. Un profesionista formado en las mejores doctrinas neoliberales tendrá desde ahora que matizar sus creencias; deberá en adelante considerar esquemas de intervención tendientes a promover el desarrollo local y el fortalecimiento del mercado interno. Son orientaciones que quedaron extraviadas durante la colonización del globlalismo neoliberal. Una anécdota valida lo que está en ciernes: M. Thatcher y Reagan gobernaron simultáneamente; casi al mismo tiempo, el socialista Franςois Miterrand en Francia obtuvo un resonante triunfo luego de cuatro intentos infructuosos. Como buen socialista, su programa de Gobierno enfatizaba una clara participación del Estado en la gestión del crecimiento económico; una de sus primeras acciones fue nacionalizar la banca, pero apenas unos meses después cambió radicalmente de opinión: reprivatizó el sistema bancario. La razón subyacente a ese abrupto manotazo financiero se relaciona con la premisa de que los particulares manejaban con mayor eficiencia esa actividad. En realidad lo que pasó es que el paradigma neoliberal (el consenso de Washington le llaman otros) había vencido al keynesianismo y se convirtió rápidamente en la biblia sobre la cual giraría, en casi todo el mundo, la promoción del desarrollo económico. Los tiempos que corren, todo indica, son la aurora que anuncia el advenimiento de un cambio de época similar al vivido a principios de los ochenta del siglo pasado Estemos atentos.

EL CAMBIO DE ÉPOCA EN EL AMBIENTE LOCAL

Expresión de las transformaciones referidas es que nadie se traga el sambenito de las privatizaciones y el realismo económico como justificación para modernizar el mercado de gasolinas y la prestación de servicios básicos como el agua y el alumbrado público. Conviene a las autoridades atender y satisfacer el reclamo ciudadano puesto que se corre el riesgo de ser arrollados por la fuerza transformadora del cambio de época.

*Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.