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FOTO DE LA SEMANA: Te doy esquina

La imagen fue capturada por Jesús Morales.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

COLSON VIEJO

El Colegio de Sonora

Juan Poom Medina.*

El término “década perdida” fue utilizado para describir las recurrentes crisis que padecieron los países de América Latina durante los años ochenta. En todo ese periodo los ciudadanos escucharon en los discursos de gobierno conceptos como deuda externa, déficit fiscal, alta inflación, tipo de cambio, desempleo, bajo crecimiento, entre otros adjetivos que poco a poco fueron arraigándose en la vida cotidiana. Incluso la silueta de las crisis y la vigencia de esos conceptos siguió en algunos países durante los años noventa, y en otros continúa hasta tiempos actuales.

Para toda una generación que entonces fueron (y algunos siguen siendo) empleados, empresarios, estudiante, jefes y jefas de familias, los años ochenta, pese a su matiz cultural, fue una década en la que el deterioro económico impactó en cada rincón social. El dinero escaseaba y aun así la vida tenía que seguir. Cualquier tipo de organización pública que buscara poner en acción los entonces programa iniciales de planeación se enfrentaba al obstáculo denominado “falta de recursos financieros”.

Sin embargo, la vida social y sus problemas pueden verse de diferentes maneras. Por ejemplo, también los años ochenta fueron tiempos para otro tipo de oportunidades para los países latinoamericanos, especialmente, para los que se autodenominaban democracias representativas como fue el caso de México. Una de las oportunidades que en esos años se aprovechó fue construir instituciones culturales y de educación, o bien fortalecer a las que ya habían sido creadas.

Uno de los ejercicios más fructíferos de esos años fue la decisión, en el marco de coyunturas especiales, de abrir en las entidades distintos centros de investigación y posgrado. Obviamente no fueron decisiones unilaterales de Gobierno, por el contrario, tuvieron que converger distintas formas de pensamiento y gestión para poder cristalizar algunos proyectos institucionales y con ello establecer lugares para pensar los asuntos públicos, la frontera, la política, la salud y la demografía, la Historia y las relaciones industriales, el desarrollo, y en general, pensar a la sociedad.

Debido al prestigio que en esos años ya habían ganado instituciones como El Colegio de México, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, entre otras casas de estudio, el proyecto de abrir Centros de Investigación en las regiones resultaba oportuno y necesario para comprender mejor los temas que requerían de una mirada regional. En esa coyuntura oportuna y permeada por la acción de diversos actores académicos y políticos, nace El Colegio de Sonora, un centro de investigación y posgrado que puede contar su historia de forma natural y fluida porque coinciden dos voluntades que retratan de forma clara el objetivo del proyecto: la del ex rector fundador Gerardo Cornejo Murrieta y la del entonces gobernador de Sonora Samuel Ocaña García.

En estos días El Colegio de Sonora llegó al 35 aniversario de vida como institución dedicada a la investigación y posgrado. El trabajo que en ella se realiza habla a través de la voz de sus publicaciones, sus proyectos, los investigadores e investigadoras, personal administrativo, los egresados y sus estudiantes actuales. Se trata de una institución que trabaja con la misión de “generar conocimiento científico y humanístico que analice los problemas sociales de Sonora y México y proponga soluciones, así como formar recursos humanos comprometidos y capaces de ejecutarlas y fortalecer los lazos con la sociedad que permitan su transferencia y aprovechamiento, con base en la autonomía, pluralidad, equidad y transparencia”.

Me siento orgulloso de formar parte de la planta de profesores-investigadores de esta institución porque dos palabras resumen mi sentir por ella: crecimiento y gratitud. Muchas felicidades.

*Doctor en Ciencias Sociales con Especialidad en Ciencia Política.