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FOTO DE LA SEMANA: Quietud

La imagen fue capturada por Iván Aarón Torres Chon.

Los invitamos a publicar fotografías de su agrado para esta sección semanal. Enviar fotos al correo: asanchez@colson.edu.mx

CONFERENCIA CORONARIA

La enfermedad coronaria en mujeres desde la mirada de género

“Hay desinformación sobre la enfermedad coronaria en las mujeres y un subregistro del padecimiento” afirmó Lucero Juárez Herrera en “Las mujeres y la enfermedad coronaria (EC) desde la mirada de género: estudio en Sonora”, tema de su conferencia magistral ofrecida  en el marco de los festejos por el 35 Aniversario de El Colegio de Sonora.

El pasado 15 de febrero, en la escuela de Medicina de la Universidad de Sonora, Juárez Herrera expuso que hay una responsabilidad compartida con el personal médico y los familiares debido a la descalificación de los malestares relacionados con el padecimiento.

¿Qué información tienen las mujeres acerca de sus problemas de salud y cómo prevenir o reducir el riesgo de padecerlos? ¿Cuál es su percepción sobre la enfermedad coronaria y sus experiencias al padecerla?

El estudio de este problema de salud, dijo, es importante tanto desde el punto de vista  social como de la epidemiología, ya que la enfermedad coronaria está afectando la salud de la población en forma creciente y es la primera causa de muerte de mujeres y hombres en México y en Sonora.

“Se ha reportado que las mujeres tienen más posibilidades de fallecer que los hombres al padecerla, que hay sesgos de género en la atención sanitaria, que ellas no se ven beneficiadas de la misma manera que los hombres de los avances médico-quirúrgicos en su tratamiento, y que en el imaginario social el padecimiento se identifica como una enfermedad masculina”, aseguró.

Entre las explicaciones biológicas sobre las diferencias entre hombres y mujeres, la expositora refirió que se ha señalado principalmente que el diámetro interno de las arterias coronarias de las mujeres es más angosto y los procedimientos quirúrgicos son menos exitosos; que aparece más tardíamente en mujeres y con mayor morbilidad; que ellas se demoran en buscar atención médica y tal comportamiento ensombrece su pronóstico; que tienen menos autopercepción del riesgo de padecer la enfermedad, y de que se relaciona con los cambios de la menopausia”.

Comentó también que se optó por un diseño de investigación predominantemente cualitativo, con complementariedad cuantitativa. El problema de estudio se ubicó contextualmente mediante una encuesta exploratoria que se aplicó a una muestra representativa de mujeres mayores de 18 años, residentes de Hermosillo, diversificada intencionalmente.

Para el análisis se conformaron dos grupos operativos: “vulnerables”, que integra a jóvenes universitarias y usuarias de los servicios de la Secretaría de Salud, y “no vulnerables”, mujeres con posgrado y derechohabientes de la seguridad social. También mujeres “informadas” y “no informadas” en relación a la enfermedad.

“El 51.4 por ciento de mujeres encuestadas no estaba informada sobre cómo evitar o reducir el riesgo de padecer EC, porcentaje que se incrementó al indagar sobre su propio riesgo. Ellas identificaron como principal problema de salud de las mujeres al cáncer de mama, seguido del estrés, mientras que la EC fue reconocida sólo por 2.9 por ciento de las encuestadas. Mientras identificaron como causas principales de muerte a los cánceres relacionados con la reproducción (mama y cervicouterino), aumentó el porcentaje de mujeres que señaló a la enfermedad coronaria y apareció la violencia doméstica”, señaló.

El 30 por ciento de las encuestadas había padecido un dolor fuerte de pecho, la mayoría lo atribuyó a nervios o ansiedad, no le dio importancia; 19 por ciento pensó que se trataba de un infarto. Casi la mitad de las encuestas identifica el dolor de pecho como  síntoma principal del ataque al corazón. Además, se encontró que 41.6 por ciento de las mujeres con dolor de pecho acudió inmediatamente a atención médica, pero el resto postergó la visita médica entre seis y ocho horas o, incluso, meses después de haberlo padecido.

“Al parecer, la autopercepción del dolor de pecho se asocia a  problemas emocionales, de ahí, la dificultad para identificar los síntomas cardíacos. Esto y el desconocimiento de la misma enfermedad”.

En algunos de los testimonios, Lucero Juárez afirmó que “se aprecia que ellas se autoculpabilizan por enfermar, sin que medie en sus narrativas referencias acerca de cómo ha sido su búsqueda de información, considerando que ellas se encuentran en condiciones de subordinación al discurso y la autoridad médica”.

En las entrevistas al personal médico se encontró que se les dificultaba reconocer las decisiones y derechos de las pacientes, emitiendo juicios de valor acerca de la cultura o la falta de cultura de las mujeres que no demuestran o no siguen sus indicaciones.

En cuanto a la demora, las entrevistadas señalaron mandatos de género que tenían que cumplir, aun a costa de su salud. Habían postergado la atención para lo último, por atender las necesidades de “otros”. El personal médico, por su parte, señaló que la búsqueda de información varía dependiendo en función de la edad, e identificó patrones de género entre las mujeres que van a atenderse: “Ellas priorizan cumplir con sus roles de género sobre sus propios cuidados en salud y son las responsables de ello”.

En la demora intervienen, además de la edad, la escolaridad, las condiciones de vida y las posibilidades de acceso a los servicios de salud, la severidad y naturaleza de la enfermedad.

También cuentan las redes sociales de apoyo para que las mujeres puedan moverse, la descalificación de sus malestares, con el respaldo de sus familias y de los servicios de salud”, finalizó.